ver más
POD 4 _336x280_violeta
ARCHIVO

La herencia de Martin Luther King

Martin Luther King Jr. es un personaje insoslayable a la hora de evaluar las repercusiones del triunfo de Barack Hussein Obama, Presidente electo de USA.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Bernice King, hija del líder de la lucha por los derechos cíviles en USA, Martin Luther King Jr., celebró la elección de Barack Obama como el 1er. Presidente afroamericano estadounidense: "Yo sé que mi padre habría estado orgulloso de Estados Unidos por eso", dijo ella a la cadena CNN, poco después de que se confirmara el triunfo del demócrata Barack Obama. "Esto significa que el trabajo por el que mi padre y mi madre se sacrificaron no fue en vano. (...) Estuve muy nerviosa esta noche y lloré esperando la noticia (de la victoria)", dijo Bernice desde Atlanta, Georgia. Ella agregó que su padre también estaría "orgulloso de la gran cantidad de jóvenes que fueron a las urnas para que esto fuera posible. Es un nuevo día que comienza en USA". En tanto, el reverendo Jesse Jackson, quien fue el 1er. precandidato presidencial de raza negra (en las primarias del Partido Demócrata en 1984 y 1988, cuando obtuvo casi 7 millones de votos y ganó en 11 estados antes de ser derrotado por Michael Dukakis), también recordó a Martin Luther King. Entrevistado por Álvaro Vargas Llosa, aqui un fragmento del diálogo entre el hijo de Mario, y el reverendo Jackson: "(...) -En 1988 se consideró casi un milagro que usted lograra ganar 11 estados, algunos de los cuales tenían un porcentaje no muy grande de votantes afroamericanos. ¿Qué sentimiento le suscita lo que ha logrado Obama? -Una enorme emoción y orgullo, pero también un alivio, ese alivio que da después de haber realizado un esfuerzo supremo y ver que no fue en vano. Barack no fue parte del movimiento de los derechos civiles de los años '60, porque era un niño en ese entonces, pero lo ocurrido con él no hubiera sido posible sin ese movimiento y sus logros. Por eso todos los que fuimos parte de aquello tenemos que vernos reflejados en él, de algún modo es el triunfo de todos nosotros. Una generación tuvo que sacrificarse para que otra surgiera. -Durante la primera etapa de la campaña de Obama en las primarias hubo un gran debate entre los afroamericanos sobre si Obama realmente era uno de ellos. ¿Qué piensa? -Que eso fue una tontería. Como hijo de africano, Obama es literalmente un afroamericano. La experiencia afroamericana no excluye el Africa: al contrario, la representa. Por tanto, siendo Obama hijo directo del Africa pero habiéndose criado en este país y habiendo formado parte de la comunidad afroamericana en Chicago, no se puede cuestionar su pertenencia a esta familia que es el mundo de lo afroamericano en USA. Pero lo maravilloso de su ejemplo es que trascendió eso y supo hacer lo que otros intentamos con nuestra "coalición del arco iris", es decir reunir a las razas y colores en una fuerza integradora. Si no hubiera logrado eso, no habría salido de la marginalidad política. -¿Siente algo de envidia de ver a Obama alcanzar el sueño por el que usted luchó? -Siento lo contrario: una reivindicación como la que habría sentido el reverendo Martin Luther King si estuviera vivo. -¿Puede decirse, con esta victoria, que el racismo en USA. pasó a la historia? -No, por supuesto que no. Hemos visto en la campaña numerosos episodios en los que el racismo jugó un papel por lo menos indirecto y hubo expresiones de líderes políticos, seguidores y comentaristas que por momentos parecían apelar al racismo latente en nuestra sociedad para cerrarle el paso a Obama. Pero no hay duda de que hemos avanzado mucho. Desde que Obama ganó las primarias de Iowa, un estado 95% blanco, fue evidente que estábamos ante un fenómeno cultural importante. Este país empieza seriamente a asumir su condición diversa. Eso es grande (...)". Y, a propósito de Martin Luther King, aqui una columna que escribió Federico Mayor Zaragoza en el diario La Vanguardia, de Barcelona, Catalunya, España: "He soñado que el sueño de Martin Luther King se hacía realidad. He soñado que, por fin, mujeres y hombres, negros y blancos, jóvenes y viejos eran capaces de vivir en Estados Unidos pacíficamente con un Presidente de piel morena. Sin prejuicios y movilizados por las palabras clave del candidato: "Cambio", "esperanza", "juntos, podemos"... Con Obama, el sueño americano de Martin Luther King y de John F. Kennedy puede hacerse realidad. ¡Igual dignidad de todos los seres humanos! "Ahora es el momento - dijo Luther King en la marcha sobre Washington del 28 de agosto de 1963- de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad". El pueblo norteamericano sabe que ahora es el momento de la hermandad. Obama tiene el temple, el rigor y la visión que hacen falta en estos momentos en que todo está trastocado y confuso. Representa el cambio, un nuevo paradigma, pero también un nuevo estilo, una nueva forma de enfrentar los desafíos, guiados por los valores éticos y los principios democráticos, las mismas oportunidades, el esfuerzo, la ilusión cotidiana, la capacitación... Obama, afroamericano, ciudadano del mundo, consciente del conjunto de la aldea global y no sólo de sus barrios más prósperos. Los poderes públicos, que han hallado en pocas horas para el rescate de los culpables de la crisis financiera los fondos que no supieron encontrar en años para afrontar el sida, el desarrollo endógeno de los países explotados, el hambre, la pobreza..., necesitan un nuevo liderazgo que señale otros caminos, otras formas de gobernar. Se necesita, como decía Maimónides en su Guía de perplejos,alguien al frente de la nación más poderosa de la Tierra que infunda respeto y confianza, que tenga la competencia y los equipos necesarios para aprovechar una ocasión histórica de cambios radicales, de modo que los súbditos, en Estados Unidos y en el mundo entero, se transformen en ciudadanos. "Concentrémonos en el empleo", dijo Obama en su último debate con McCain el 15 de octubre. "Quiero poner fin a las ventajas fiscales concedidas a empresas que deslocalizan los empleos y dar un crédito de impuestos a las empresas que creen empleos aquí, en Estados Unidos..., ayudando, asimismo, inmediatamente a las familias", a la gente... Estamos hablando sólo de la crisis financiera, sin mencionar las que se refieren a la energía, la alimentación, el medio ambiente... Se requiere un golpe de timón que no debe darse por los economistas que ya han fracasado sino por los que tienen una orientación basada en la realidad de un mundo redondo capaz de reaccionar gracias a la capacidad creadora distintiva de los seres humanos. Un presidente nuevo para la nueva era que se abre con el desmoronamiento de un sistema económico que ha excluido y marginado, que ha preferido una plutocracia (G-7/ G-8) al sistema multilateral y democrático que representa la ONU, que debe ser ahora, con gran celeridad, profundamente reformada, incluyendo la Organización Mundial del Comercio, el FMI y el Banco Mundial "para la reconstrucción y el desarrollo", que deben cumplir las misiones para las cuales fueron creados por Franklin D. Roosevelt en 1944. Colin Powell ha dicho que "será un presidente excepcional", porque es capaz de inspirar a los ciudadanos y por la naturaleza unificadora de su candidatura... Porque sabe convencer al pueblo norteamericano y al mundo de que Estados Unidos va a renovarse". ! Renovarse! Estados Unidos y el mundo entero. De nuevo, valores democráticos. De nuevo, la esperanza. De nuevo, inventar el futuro. De nuevo, el protagonismo de las generaciones jóvenes. De nuevo, el convencimiento de que juntos, podemos. De nuevo, la libertad. Martin Luther King terminó así el discurso de su sueño: "Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día en que todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: '¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente ¡Somos libres al fin!'". Obama ya no correrá el riesgo de ser el que ha revolucionado un sistema que estaba claro que debía sufrir un cambio profundo y urgente. Ya no se le podrá acusar de haber trastocado lo que hace tan sólo unos meses los artífices y beneficiarios de la globalización y la economía de mercado seguían presentando como la gran solución. Obama llega en un momento en que un nuevo modelo es deseado por casi todos. Y supone, contra la inercia, el mérito, la capacidad de innovar, la solidaridad. Necesitamos líderes nuevos para tiempos nuevos, con grandes transiciones. De la fuerza a la palabra. De una cultura de violencia y guerra a una cultura de diálogo, conciliación y paz. Grandes crisis, grandes oportunidades. No más resignación. El tiempo de la revuelta pacífica pero firme en favor del rescate humano ha llegado. Vamos a ser todos Rosa Parks, la activista negra de los derechos civiles, y no vamos a ceder el asiento que ocupamos (ella en un autobús, nosotros en el mundo) para llegar sin demora al destino de ese otro mundo posible que anhelamos. He tenido un sueño. He soñado en el sueño de Martin Luther King, el sueño de la igualdad, de la justicia y de la libertad. Obama, negro americano, ¡presidente de Estados Unidos".

Más Leídas

Seguí Leyendo