Sin embargo, en una entrevista concedida al digital MailClub.info, Twomey afirmó que "se puede esperar un número de seis dígitos en dólares estadounidenses", es decir, más de US$ 100.000 (al menos 63.500 euros) por nueva extensión de dominio.
Esta decisión significa que las empreas podrán utilizar sus marcas para crear sus propios dominios, mientras que los usuarios particulares podrán crearlos con sus nombres propios.
Los expertos consideran que la aprobación de estas propuestas van a suponer el inicio de una nueva etapa en Internet. Bajo esta nueva normativa se espera que se multipliquen el número de dominios y direcciones registradas que ahora podrán terminar en cualquier termino o letra.
Las webs no estarán atadas, por lo tanto, a fórmulas clásicas como ".com", ".net" o ".org", sino que "los internautas podrán crear nombres de dominios ".amor" o ".odio".
ICANN se asegurará, para ello, de que las nuevas extensiones de dominios respeten los derechos de las marcas y de que no se parezcan demasiado a nombres ya conocidos, además de no usurpar identidades de comunidades reconocidas.
Las empresas tendrán que demostrar que la marca forma parte de su propiedad intelectual, mientras que los particulares necesitarán demostrar que tienen un plan de negocio y capacidad técnica para llevarlo a cabo.
Este organismo privado no lucrativo tiene un contrato con el gobierno de USA por el que gestiona los sistemas de nombres de dominios y las direcciones IP (Protocolo de Internet), así como la entidad que reparte éstas direcciones junto a las organizaciones regionales.
ICANN obtiene ingresos de cada dominio que vende en el mundo, lo que representa el 95% de su cifra de negocios, que estima alcance los 36,6 millones de euros (US$ 56,8 millones) en el año fiscal de 2008, un 44% al alza respecto al año anterior.
El nuevo sistema de dominios debería empezar a funcionar el próximo año.