¿Controlar o no a los empleados? Gran dilema corporativo
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Microsoft pidió hace unas semanas la patente en USA de un sistema que, mediante una serie de sensores colocados a una persona que trabaja en una empresa, puede leer "el ritmo cardiaco, la respuesta galvánica de la piel, las señales cerebrales, la electromiografía, las expresiones faciales y la presión sanguínea" de esa persona. Microsoft insiste en que es sólo una petición de patente, como las 7.000 que ya tiene registradas. Parece existir una tendencia, en la tecnología laboral, a buscar más información de las personas, y sin solicitarles permiso. No solamente de los empleados sino también de los clientes. El ahorro, según las empresas encargadas de desarrollar esos sistemas, puede ser millonario. Los límites, según le explicó al diario madrileño El País, el abogado Alonso Hurtado, del bufete X-Novo especializado en nuevas tecnologías, están en saber si el control es proporcionado al beneficio a obtener y si los empleados conocen las prácticas de la empresa. Uno de los sistemas de control más antiguos es el del horario laboral. Varias empresas de software como Horasoft o AMpresencia ofrecen a las pequeñas empresas programas por Internet sin pagar ni un centavo. Se instalan en la PC del empleado y cuando éste lo enciende, indican su hora de llegada. Sin embargo, es fácil hacer trampa, incluso con los relojes de fichaje que obligan a insertar una tarjeta. Según la empresa del sector Rimax, 8 de cada 10 empleados se las arreglan para engañar al sistema. Ahora, una tendencia es instalar una pantalla en la entrada de la empresa con capacidad para gestionar el acceso de entre 20 y 50 empleados. Cuando llegan a trabajar, rayos semiinfrarrojos leen las venas de sus palmas. Una imagen en blanco y negro las compara con la muestra y marca la hora de llegada. Cada vez más empresas, grandes y pequeñas, instalan estos sistemas biométricos porque es útil para organizar los recursos humanos y como medida de seguridad. Otra tendencia es a instalar sistemas de GPS en los vehículos utilizados por el personal. Las empresas que pagan el combustible de sus empleados acostumbran hacerlo pero eso es un problema porque no es sencillo discriminar entre los kilómetros recorridos para uso propio y los kilómetros recorridos para uso del trabajo. Pero quienes venden el GPS afirman que el ahorro es más que significativo. En la ciudad española de Córdoba, la sociedad municipal de saneamientos (Sadeco) instalará equipos de GPS en los camiones de basura y los carritos de los barrenderos. La central de trabajadores CGT -que está en contra de la medida-, afirma que habrá GPS hasta en los propios trabajadores, y esto ya ha provocado protestas. La mayor obsesión hoy día tiene que ver con el acceso a Internet. Hay quienes insisten en que si el acceso es irrestricto, ocurren excesos porque muchos usan la Red para asuntos ajenos a su empleo: mensajero instantáneo, blogs, correo personal, búsqueda de ofertas... Empresas como la estadounidense Fortinet ofrece el servicio de software para impedir el uso del correo electrónico personal. "Ofrecemos una base de datos con más de medio millón de entradas que se van actualizando. Están divididas por categorías. Hacemos paquetes que prohíben la entrada a periódicos, mensajería, búsqueda de empleo... y cada empresa puede elegir qué bloques están vetados", explicó Mario Atienza, ingeniero de pre-ventas de la empresa. La pregunta es si los trabajadores son más productivos con ese sistema y si el sobrecontrol no puede desmotivarlos. Por ejemplo, la empresa Google se encuentra en las antípodas. Los fundadores de Google explicaron en el transcurso de una conferencia en Monterrey que la firma mantiene una lista, llamada 'Google Top 100' en la que se relacionan las ideas que van surgiendo entre los empleados de la compañía. Elloos son incentivados a presentar ideas y sugerencias y una gran parte de ellas acaban convirtiéndose en nuevos proyectos al ser aprobados por la firma. Pero, además, Google permite que su gente dedique parte de su tiempo laboral a trabajar en aquello que ellos creen. Hasta un 20% de la jornada pueden dedicar los empleados a trabajos de i+D que ellos mismos eligen. De hecho, Google lidera la lista de empresas que ofrecen beneficios a su personal. Y mal no le va porque la relación entre empleados y capitalización en Bolsa indica que cada empleado de Microsoft vale US$ 4,3 millones, un empleado de Yahoo vale US$ 4,7 millones, pero uno de Google vale US$ 19 millones. El control público puede ser adecuado, tal como intenta explicarlo Mario Montoto, el ex montonero que busca venderle al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires su sistema de cámaras de video para establecer una red de vigilancia (él afirma tener ya 100 puntos de espía). Desde hace tiempo empresas israelíes desean vender esos equipos en las localidades más diversas del país. Pero el control privado es algo bien diferente.
