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Incidentes en Bolivia: ¿La antesala de una guerra civil?

El ministro de Economía de Bolivia, Jorge Torres, renunció al gabinete del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada por discrepancias en el manejo de la crisis que vive su país desde hace un mes. Por su parte, el vicepresidente Carlos Mesa también le retiró su apoyo al mandatario por las mismas razones. Mientras, la protesta "el gas es de todos y todos debemos defenderlo", no cesa pese a la fuerte represión del Ejército. En el gobierno circulan rumores de un Estado de sitio o un golpe de Estado que estarían preparando politicos y militares. En medio del alboroto y la violencia, el presidente se niega a renunciar.

De acuerdo al sociólogo Emir Sader, quien escribe para Rebelión.org, desde 2002 los movimientos sociales bolivianos advertían que si el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada insistía en exportar gas boliviano a México y Estados Unidos a través de puertos chilenos, pese al fuerte rechazo de la población, que pide una industralización interna del hidrocarburo, habría una "guerra civil" en el país. Frente a la decisión del gobierno de seguir adelante con sus planes, lo que se vive ahora en Bolivia puede ser exactamente la antesala de una guerra civil. La huelga general decretada por la Central Obrera Boliviana continúa: dos tercios del país están paralizados con protestas generalizadas, en las que además se reflejan una serie de otras reivindicaciones y descontentos, lo que lleva a un aislamiento general del gobierno y a una amplia movilización social y política que cuestiona la continuidad del mandato de Sánchez de Lozada. De acuerdo a información de Indymedia, ayer en la ciudad de El Alto la policía y el Ejercito salieron a reprimir matando a una persona y un niño de 5 años. Precisan que hay mucha indignación en la población y dicen que mantendrán la protesta hasta que renuncie el presidente. Además, los manifestantes reclaman que la ciudad de La Paz se sume a la protesta "el gas es de todos y todos debemos defenderlo". Por su parte en el gobierno hay rumores de un estado de sitio o un golpe de estado que estarían preparando politicos y militares. En tanto, el ministro de Desarrollo Económico, Jorge Torres, renunció al gabinete del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada por discrepancias en el manejo de la crisis que vive este país desde hace 30 días. "Tenemos diferencias insalvables y yo no creo en soluciones de fuerza", dice Torres en la carta que dirigió el lunes a Sánchez de Lozada. Torres es miembro del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), principal socio político del gobierno. El vicepresidente Carlos Mesa también le retiró su apoyo al mandatario por diferencias en el manejo de la crisis que comenzó hace un mes en rechazo a la venta de gas natural y que derivó en el pedido de renuncia del mandatario. Por su parte, otro socio político del Presidente, la Nueva Fuerza Republicana (NFR), anunció "el repliegue" de sus ministros, según dijo el jefe de los diputados de esa fuerza política, Johnny Antezana. Añadió que la decisión no implica un alejamiento del Gobierno, pero su correligionario y diputado Williams Magne reclamó la renuncia de Sánchez de Lozada y que Carlo Mesa asuma el cargo. Para más tarde se anuncia un mensaje del presidente Sánchez de Lozada. Pese a la falta de apoyo de los funcionarios de su Gobierno, Sánchez de Lozada anunció hoy que no renunciará y denunció a los diputados Evo Morales y Felipe Quispe de pretender derrotarlo con apoyo internacional para instaurar una "dictadura sindical". Frente a la ola de protestas que el lunes de intensificaron pidiendo su dimisión tras los cruentos enfrentamientos del fin de semana, Gonzalo Sánchez de Lozada dijo en un discurso por radio y televisión que "derrotaré al proyecto sedicioso y restableceré el orden". "Bolivia está en peligro por un proyecto sedicioso alentado desde el exterior para destruir la democracia", dijo el mandatario con el rostro tenso y tras reunirse con sus ministros y los jefes militares en su residencia, mientras una multitudinaria marcha tomaba el control de las calles de La Paz, exigiendo su dimisión. "Mi gobierno es fruto de una elección, tenemos el respaldo de una coalición mayoritaria en el congreso y la policía y las Fuerzas Armadas están con la democracia", acotó. "No es posible que se pretenda reemplazar la democracia con un dictadura sindical", sentenció. Sánchez de Lozada aseguró que restablecerá el orden en la ciudades de Bolivia que enfrentan un clima de convulsión y anunció la apertura de negociaciones con todos los sectores en conflicto, pero no explicó los mecanismos para ese diálogo. "Se va a reponer el orden y se va a derrotar la sedición. Con la tranquilidad y el respeto a la derechos humanos vamos a derrotar a la gente que quiere destruir la democracia y desintegrarla. Eso no lo vamos a permitir", exclamó.

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