Enrarecido clima en Buenos Aires
La libre circulación de quienes viven en la provincia de Buenos Aires resulta cada vez más complicada. Subtes y trenes tomados por piqueteros y diversas manifestaciones –como las de las trabajadoras de Brukman- impiden una vez más que la gente se mueva con la libertad que debiera. En la capital provincial, La Plata, mas de un millar de piqueteros de distintas organizaciones de distritos del sur del Gran Buenos Aires, que reclamaban frente a la casa de gobierno por incrementos en los aportes alimentarios que reciben mensualmente -de 20.000 a 30.000 kilos- y por 3.000 nuevos planes de subsidios a desempleados, se enfrentaron con efectivos policiales, según informa el diario Hoy. No falto la represión y los uniformados dispersaron a los desocupados con balas de goma y gases lacrimógenos. Hubo corridas y destrozos de vidrieras en locales comerciales. Pero no terminó todo allí ya que tras varios minutos de extrema tensión, los piqueteros se reagruparon en la estación del ferrocarril y antes de la partida del tren la policía revisó los vagones en busca de un arma que le habrían robado a un uniformado. Según las fuentes policiales los desocupados "estaban preparados para reaccionar de la manera que lo hicieron ya que rompieron vidrieras de los comerciantes de la zona que son ajenos al conflicto". En la Capital Federal, los incidentes entre manifestantes y policías se registraron en la estación Carlos Pellegrini, de la línea B del subterráneo, que combina con las líneas C y D, en el marco del conflicto con el personal de subterráneos. Personal de la Brigada de Infantería irrumpió frente a los molinetes de acceso a la estación y detuvo a varios de los manifestantes. El conflicto se originó cuando grupos de piqueteros intentaron facilitar el acceso a los subtes de los pasajeros sin el pago del viaje, buscando así repetir la protesta de ayer, cuando los manifestantes impidieron el acceso a las boleterías y permitieron el pase gratis en las estaciones Constitución, Retiro y Plaza Miserere. Luego, los piqueteros se trasladaron al barrio porteño de Retiro y aún se encuentran frente a la estación del ferrocarril San Martín, para reclamar "la inmediata libertad de los detenidos" durante los incidentes. # Amenazas de huelga en el transporte Esto no es todo. El sindicalista Pablo Moyano dijo que de no haber acuerdo en las negociaciones que la empresa Coca Cola lleva adelante con los 300 trabajadores despedidos, la central de camioneros irá a paro general. Los camioneros llevan adelante protestas desde la mañana en las distribuidoras de Coca Cola de las avenidas Honorio Pueyrredón al 1600, Amancio Alcorta y Pepirí, como así también en locales en San Justo, Pilar y Loma Hermosa. Moyano dijo "a esta hora está todo mal, no hay posibilidades de solución y el conflicto está totalmente empantanado. Nosotros decimos que si hoy hay solución para los 300 compañeros de Coca Cola, mañana habrá paro nacional de camioneros de la recolección de residuos, el correo privado, en el transporte de combustibles y de caudales". Los afectados pertenecen a una empresa distribuidora de bebidas cuyo contrato con Coca Cola finaliza a fin de mes y no sería renovado. Pablo Moyano denunció que Coca Cola habría contratado a otra distribuidora, de origen mexicano, que habría ofrecido a los empleados mantenerse en sus puestos, pero con una sensible reducción en sus salarios. Por su parte, la Unión Tranviaria Automotor (UTA), sostuvo que entre lunes y martes decidirá la fecha de huelga general de los choferes de corta distancia. El secretario de Prensa de la organización sindical, Roberto Calegari, aseguró que la estrategia obedece a la citación formulada a las partes por el Ministerio de Trabajo para sostener una nueva audiencia a partir de las 15 del lunes. Calegari dijo que luego puede definirse "la fecha de un eventual paro general nacional y progresivo de actividades del transporte de corta distancia" ante la negativa a recomponer los salarios. El titular del gremio, Juan Manuel Palacios, sostuvo el pasado martes que no había "otra opción que ir al paro ante la total negativa patronal" y pronosticó una medida de 24 horas en una primera etapa y un endurecimiento progresivo si no se lograban respuestas, hasta "llegar a una medida de fuerza por tiempo indeterminado".