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Dos agentes, dos caminos: Cómo la CIA se convirtió en una operación vital

El autor de la nota, Zachary Karabell (*) comenta dos libros: "Una mirada sobre mi hombro: Una vida en la CIA. De Richard Helms y William Hood y "Cruzado perdido: Las guerras secretas del director de la CIA William Colby" de John Prados. Las obras muestran cómo la CIA se convirtió en un gran jugador tal como es hoy.

Día a día, la memoria visceral del 11 de septiembre está desapareciendo pero el poder de la CIA sigue creciendo. En abril, la administración Bush le pidió al Congreso que expanda los poderes de la Agencia Central de Inteligencia. Sobre todo, tener acceso a todo tipo de archivos sin autorización judicial. Los demócratas pudieron demorar el voto para esta medida pero esto muestra cómo han cambiado los parámetros de la seguridad interior y expandido los poderes de la CIA, el FBI y el Pentágono. Si hace 25 años se decía que la CIA estaba autorizada a tomar acciones dentro de USA, cualquiera hubiese reído a carcajadas pero después del caso Watergate hizo que este organismo se convierta en imprescindible. Como director de la Agencia Central de Inteligencia, William Colby admitió que la CIA había planeado asesinatos de líderes extranjeros y que había espiado a ciudadanos estadounidenses dentro de USA. Hoy la agencia ha asumido un rol preponderante en la lucha contra el terrorismo, y es su estrella en ascenso. El rol de la CIA en proteger USA no puede haber tenido mejor timing. Helms y Colby son ejemplos adecuados del debate contemporáneo de sobre cuánto las agencias gubernamentales deben preservar la seguridad de la nación. Seguramente ellos darían una misma respuesta: mucho. Pero en un momento los caminos divergen, Colby se convirtió en un crítico de la seguridad nacional mientras que Helms se tornó un vigoroso defensor. A juzgar por estos dos libros, Helms es el más justo de los dos. Colby muestra una faceta más dramática. Los americanos silenciosos Hasta fines de los 60s, pocos americanos entendieron que los trabajos de inteligencia en todo el mundo, el llamado, gobierno secreto. La CIA, el Departamento de Defensa y el Consejo de Seguridad fueron creados en 1947 pero en las dos primeras décadas su función casi no llegó a ser comprendida. Era claro que la CIA le daba al presidente inteligencia sobre potenciales adversarios, pero no se sabía claramente de qué manera obtenìa esa información. La gente sabía que la misión de la CIA era espiar y tenían nociones vagas y románticas tomadas de las novelas de Ian Fleming y Graham Greene. Pero a medida que el comunismo crecía como amenaza la gente se ocupaba cada vez menos de averiguar cómo actuaba la agencia. La emergencia de una agencia de inteligencia poderosa e independiente no era inevitable. La nota comenta cómo se preocuparon en la época de la Guerra Fría de tener un gran presupuesto como forma de que se le preste atención. El juego de las culpas En los 50s, la CIA organizó diversos copamientos de varios gobiernos del tercer mundo incluyendo Irán, Cuba y Guatemala. La Bahía de los Cochinos en 1961 fue el último de los planes y falló espectacularmente. Esto forzó la renuncia de su director Allen Dulles, y su director de operaciones Richard Bissell. Helm cree que el error de ellos fue implementar los deseos de la Casa Blanca de Eisenhower y Kennedy para derrocar a Fidel Castro. Si la Bahía de los Cochinos fue un agujero negro para la agencia, Vietnam fue un antes y después. A fines de los `60, cuando la opinión pública comenzó a mostrar su oposición a la guerra, la CIA estuvo bajo fuego. Como Helms y Prados notan, algunas de las críticas han sido mal dirigidas. Muchos asumen que el Plan Phoenix, diseñado para pacificar Vietnam fue una operación de la CIA pero en realidad no lo fue. En realidad fueron los mismos vietnamitas del sur los que resultaron responsables por los actos de violencia. Lo cierto es que las memorias de ambos autores dicen que si bien la agencia permanecía aislada, era un mecanismo que podían utilizar los presidentes para evadir dinero. Helms y Colby representan las dos caras de la CIA. La visión de Helms representa a patriotas anónimos defendiendo al país de enemigos invisibles. La otra, representada por Colby refleja los problemas en los que se mete la agencia intentando satisfacer la demanda muchas veces poco razonables de la Casa Blanca. De regreso al futuro Su más notable operación, contando la ocupación soviética de Afganistán, soportando radicales islámicos que eventualmente se pusieron en contra de USA. De todas formas, los poderes de la CIA no se limitaron. En su lugar, a medida que la Casa Blanca comenzó a seguir más de cerca lo que hizo la CIA, algo que ayudó a dejar de lado las grandes críticas fue el 11 de septiembre. A medida que el Congreso y la Casa Blanca se preparaban para expandir los poderes de la agencia, es notorio como la controvertida historia de la CIA se menciona. Esto debe ser porque pocos la recuerdan. Hechos como el Watergate se están yendo de la memoria. La guerra contra el terrorismo ha sido siempre mencionada como secreta, con victorias que permanecerán ocultas, pero además con fallas que no serán del todo conocidas. Aún las campañas a Irak y Afganistán fueron descritas como una nueva clase de lucha más que una batalla convencional. En este entorno, la CIA ha solidificado su posición como un proveedor líder de inteligencia secreta Ahora, irónicamente, juega el rol que Helms quería que jugara. Irónicamente, quizás no este en condiciones de jugar el rol que Colby quería. En un grado en el que ningún hombre pudo haber estado cómodo en admitir, la agencia de hoy día y la guerra contra el terrorismo son ambos productos de el soldado silencioso y el soplón. Su legado y la historia de la agencia sugieren que hay un mecanismo de auto corrección del gobierno estadounidense que no previene que haya abusos pero que los mantiene de llegar a convertirse en endémicos. Como resultado, los estadounidenses podrán no recibir lo que quieren pero a la larga quizás reciban lo que necesitan. (*) Del Consejo de Asuntos Externos, junio/julio 2003. Zachary Karabell es vicepresidente de Fred Alger Management. El es el autor de Arquitectos de la Intervención: USA, el Tercer Mundo y la Guerra Fría y más recientemente, Partiendo el Desierto, la creación del Canal de Suez.

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