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La falta de dinero cambia la alimentación (¿chau al veranito?)
Nota complementaria -para comprender que el veranito económico puede que se aproxime a un momento decisivo, acerca de qué está ocurriendo con la alimentación de muchos argentinos.
12 de septiembre de 2002 - 10:29
Nota publicada esta mañana por el diario La Mañana del Sur, de la provincia de Neuquén:
"$0,20 de papa, $0,30 de cebolla y lo que sobra en carne picada, como para hacer una especie de sopa con algunos fideos que quedaron del día anterior, es la compra típica y diaria de las despensas de los barrios.
El aumento de precios obligó a las familias numerosas de los barrios más populosos de Neuquén a dejar en el pasado varios platos típicos como la carne, los guisos y las legumbres.
Los índices de desnutrición infantil se mantienen estables en la provincia que cuenta con planes materno infantiles, pero la mala alimentación prolongada deviene en desnutrición indectiblemente.
El agravamiento de la crisis quizás se refleje en las estadísticas de los años venideros. En la mayoría de los casos se produce una desnutrición proteica con un aumento calórico debido a las dietas económicas plagadas de fideos, arroz y polenta. El resultado: un gordito farináceo, rozagante pero desnutrido, dijo el director del hospital Castro Rendón, José Russo.
Los neuquinos recurrieron al ingenio popular para poder «parar la olla», desde que la devaluación degradó en casi el 50% los pocos pesos que logran obtener gracias a changas ocasionales o a los $150 de los subsidios nacionales y provinciales. En la actualidad, la porción de la población más castigada por la ola de desocupación, que se inició en los 90, se las arregla como puede y sus compras no superan el peso diario para darle de comer a una familia numerosa.
Los dos paquetes de harina, dos botellas de aceite, cuatro cajas de leche y algunos otros alimentos, que componen las provisiones mensuales cedidas por el Estado, ayudan a palear la situación unos pocos días. Ni bien se recibe la caja las amas de casa a la fuerza hacen malabares para servir la cena todos los días a sus hijos. La principal comida de los argentinos en general está compuesta ahora por un plato de sopa estirada o una buena taza de leche con un poco de pan.
Hay quienes se defienden como pueden -si es que tienen algo de espacio- con las huertas familiares, pero como la producción de las mismas es estacional se hacen muy largos y duros los meses del invierno. Además los espacios son reducidos como para una gran producción seguida de conservas para pasar la temporada improductiva.
Las mujeres que logran algún trabajito como empleadas domésticas en casas de familia y, por lo tanto, reciben un pago semanal, quincenal o mensual destinan buena parte de su tiempo a perseguir y aprovechar las ofertas de los supermercados, mayoristas o pequeños comercios ni bien llega el dinero a sus manos. La elección entre el pasaje para el colectivo de vuelta y un paquete de azúcar las obliga a recorrer largas distancias cargadas de bolsas o a optar por los comercios cercanos.
Se compra lo más barato
Productos con más salida que otros como harina de maíz, polenta, arroz y fideos; precios más bajos sin prioridad de marcas; y una sostenida venta durante todo el mes producto de los pagos escalonados y las fechas variables de subsidios y planes sociales son los ingredientes básicos de las ventas en dos sucursales de la cadena local Topsy ubicados en puntos populosos de la ciudad: barrio Gregorio Alvarez y Gran Neuquén.
En líneas generales, la tendencia que se registra es similar en ambas sucursales, que abarcan una amplia franja de barrios en el oeste de la ciudad de Neuquén, incluida varias tomas. Los encargados reconocen que los clientes buscan el producto más barato, dejando de lado la elección de marcas de la canasta básica. Con los fideos, por ejemplo, donde se puede elegir entre cinco o seis marcas, directamente se vende el producto más barato.
Sin embargo, se admite que el rubro de lácteos no ha bajado en ventas pese a los precios. «Quizás pensando en que se le da un yogur al pibe, aunque no coma bien después, es decir se revaloriza la buena alimentación», dijo el encargado de la sucursal de calle Godoy, frente al hospital Heller.
En perfumería y limpieza, las ventas bajaron y las marcas tradicionales deben realizar permanentes promociones para sostener el ritmo, ya que acá con mayor razón el cliente se vuelca al producto más barato y opta sólo por los básicos.
En estos cambios de tendencias, se observan dos elementos propios de esta crisis: por un lado, que estos supermercados han aumentando la cantidad de clientes y por otro, que ya las buenas ventas no son exclusivas de los primeros 10 días del mes. Sobre el primer punto, se explica que a la gente ya no le alcanza para trasladarse con tanta frecuencia al centro para comprar, con lo que favorece a esta cadena que tiene supermercados ya instalados en los barrios.
Y sobre el segundo, se deduce que los ingresos hoy son variables, en el mejor de los casos, y ya no se cobra puntualmente los primeros días del mes. Pagos escalonados, subsidios y planes sociales influyen en esta tendencia y un lunes o martes pueden ser buenos días de venta, a mitad de mes.