Daniel Scioli es la opción B del peronismo que acompaña a Néstor Kirchner, alejado de la 'transversalidad' que se acopló en estos años como la UCeDe en los '90. Scioli es la unidad posible, sin conflicto, frente a un Néstor Kirchner siempre belicoso hasta el hartazgo. Y comienzan a trascender datos que obligan a sospechar que Kirchner ya no es 'aquel Kirchner'. A Carlos Menem le ocurrió en 1999 y tuvo que desandar con la re-reelección...
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Fueron los gobernadores quienes comenzaron a explicarle a Carlos Menem, en 1999, que probablemente no sería conveniente la re-reelección, en aquellos días cuando Eduardo Duhalde ya había lanzado su desafío pero Menem no se daba por enterado.
Menem no superaba una 2da. vuelta, que era mucho más probable que en 1995. Y esa restricción volvió a ocurrir en 2003, motivo por el cual Menem no se presentó al ballotaje.
En 1999, Menem terminó aceptando retirar su proyecto de re-reelección y apostó a convertirse en el líder de la oposición, y así fue como Fernando De la Rúa llegó al gobierno.
¿Cuál es la apuesta de Néstor Kirchner si no hay un 2011 exitoso para él? Con seguridad que esa preferencia no será un triunfo de Daniel Scioli sino más bien su derrota para resurgir Kirchner como jefe opositor. Parapetarse en Santa Cruz es un mensaje muy evidente para todos.
Por lo tanto los gobernadores del PJ deberán definir el futuro de ese movimiento político, más allá de Néstor Kirchner. En este contexto, hay quienes insisten en la posibilidad que Daniel Scioli resulte el candidato 'de la unidad peronista', aunque todo indica que aún faltan 6 meses para las definiciones. Pero la coyuntura no puede ser mejor para el gobernador bonaerense: los Kirchner padecen un techo evidente en las encuestas y el Peronismo Federal no tiene candidato ganador.
La reflexión ex inevitable luego de 5 columnas editoriales del domingo:
Carlos Abrehu, en La Gaceta, de San Miguel de Tucumán:
"La liga de gobernadores renace en el último trecho de la presidencia de Cristina Fernández? Es un dato de la realidad que ningún cacique provincial romperá amarras con la Casa Rosada, pero cada uno toma precauciones para no ser arrastrados por una hipotética caída de él o de ella, en la elección presidencial de octubre. En el peronismo nadie se suicida por solidaridad con alguien.
Néstor Kirchner juntó a 14 gobernadores, pero no insistió en los ataques contra la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Ninguno de sus invitados deseaba seguramente verse involucrado en las embestidas contra el tribunal cimero, que sólo planteó la reposición del procurador Eduardo Sosa en su cargo. A él lo echó el santacruceño cuando aún era gobernador.
La belicosidad verbal se aplacó, pero subsiste el incumplimiento de la recomendación de la Corte. La república sigue desquiciada por la resistencia de Daniel Peralta, que contó en la ocasión, con el aval tácito de sus pares de distintas provincias, entre ellos José Alperovich. Están en rebeldía con la Corte.
Un paradigma de la ambivalencia política en la que se mueven los gobernadores es Alperovich. Viajó más de 3.100 kilómetros hasta Río Gallegos -en avión desde luego- para no desairar a Néstor, pero antes había ratificado que no modificaría ni un ápice el calendario electoral. El 27 de agosto es la fecha de renovación de las autoridades provinciales en todos los niveles.
Potenciar los méritos propios de la gestión es la piedra basal de la estrategia oficialista. La provincialización consiste en eso. Construir las obras que produzcan el mayor rédito electoral es la orden que rige la acción de los intendentes, legisladores, concejales y comisionados comunales.
Buena salud
El valor electoral de las cooperativas del Plan Argentina Trabaja lo destacó Alperovich, cuando elogió los trabajos que realizan sus 15.000 miembros. El clientelismo goza de excelente salud. A confesión de parte, relevo de pruebas.
Para mantener esos planteles, los subsidios y otras prebendas necesita de la administración federal. El precio político que se paga no es otro que estar al lado de Kirchner. cuando las circunstancias lo exijan.
Alperovich se subió el viernes al escenario con el presidente del PJ, pero trató de que no lo fotografiaran con su anfitrión en Río Gallegos. Antes se exhibía cuidadosamente. Hay afiches que ahora pueden ser letales en épocas de acción proselitista. Si Kirchner será postulante o no en 2011, es un partido con final abierto. El traslado de su domicilio a Santa Cruz sorprendió a su entorno.
Pero lo cierto es que el Peronismo Federal (PF) dejó al ex presidente boxeando en el vacío, al retirarse de la estructura oficial. Hasta Mario Das Neves optó por buscar oxígeno y espacio por afuera del justicialismo. Es cierto que la diversidad de aspirantes a la presidencia genera problemas de identificación clara en el PF, pero se confía en que el ex ministro de Justicia, Alberto Iribarne. sabrá resolverlos en la faz organizativa y electoral. Iribarne supo revistar en los primeros años del gobierno de Néstor. (...)".
Juan Pablo Morales en el diario La Nación:
"Los gobernadores peronistas pusieron un plazo. Por primera vez en siete años de gobierno kirchnerista, los jefes territoriales oficialistas de las principales provincias del país sellaron un acuerdo tácito y establecieron una fecha para tomar una decisión clave para su futuro político: decidir si avalarán a Néstor Kirchner como candidato a presidente.
El mes vital está resuelto. Será marzo de 2011, según confirmaron ante La Nación tres importantes gobernadores, fundamentales en el universo kirchnerista. Atentos a las encuestas, el grupo de mandatarios tiene resuelto que hasta ese momento actuará como un bloque sólido en favor del Gobierno. Pero si Kirchner no mejora sus guarismos electorales, encabezarán decisiones autónomas para consolidar sus propios liderazgos y buscar "alternativas" que garanticen un triunfo del PJ en las elecciones.
Un dato clave es el indefinido cronograma electoral, que la Casa Rosada estudia con lupa. Es el principal escenario para las especulaciones de los peronistas que evalúan la posibilidad de despegarse de la suerte de Kirchner. Hasta hoy, sólo el gobernador Daniel Scioli anunció en público que unificará las elecciones bonaerenses con las nacionales, aunque todavía no reglamentó la reforma política provincial. Desbarató así los rumores crecientes tras el reto público que le dedicó el ex presidente por el tema de la inseguridad.
En cambio, otras ocho provincias ya esgrimieron razones diversas e hicieron saber en Olivos que votarán en otra fecha: Salta, Chubut, Chaco, Tucumán, Catamarca, Santa Fe, Córdoba y Tierra del Fuego. El resto de los gobernadores, especialmente los peronistas, aún atesoran un cuidadoso silencio. (...)".
Eugenio Paillet, en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca: