Los 'dealers' necesitan producto y en USA encontraron drogas sintéticas o bien fármacos que se roban en el mercado. Ese es el caso del OxyContin:
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). OxyContin (Clorhidrato de Oxycodone) es una forma de oxycodone que se lanza lentamente a través del día. Oxycodone es una medicación sintética con las acciones similares a la morfina.
OxyContin se utiliza para tratar el dolor persistente o constante que es causado por el cáncer u otras enfermedades.
La oxycodone/oxicodona es un analgésico opioide, efectivo por vía oral, muy potente y potencialmente adictivo. Se sintetiza a partir de la tebaína.
Aceptable absorción por vía oral, no influida por los alimentos,1 alcanzando una biodisponibilidad superior a la de la morfina, en torno a (60%-87%).
La indicación actual de oxicodona como fármaco de liberación controlada por vía oral es el dolor intenso. En USA su uso en combinación con el paracetamol es común en los tratamientos postoperatorios.
La tolerancia y la dependencia aparecen tras varios meses de tratamiento, y a partir de este momento se requieren dosis cada vez mayores para obtener los mismos efectos analgésicos.
Según la DEA estadounidense (Drug Enforcement Administration) y los fabricantes de ese medicamento, es muy raro que aparezca adicción psicológica cuando se utiliza en las dosis recomendadas y durante periodos de tiempo no muy largos.
A partir de la introducción de OxyContin en 1995 empezaron a darse casos de abuso.
Al contrario que el Percocet, cuyo potencial de abuso se ve limitado por la presencia de paracetamol, el OxyContin contiene únicamente oxicodona y excipientes.
Algunos consumidores trituraban los comprimidos de OxyContin para evitar el mecanismo de liberación sostenida y los reducían a polvo, administrándoselos por vía intranasal, intravenosa, intramuscular o subcutánea, o incluso por vía rectal para facilitar su rápida absorción en el organismo.
Debido a que está regulada, adquiere precios elevados en el mercado negro. El precio en Washington, por ejemplo, ha llegado a ser de US$ 0,50 a US$ 1 por miligramo, siendo por tanto de 30 a 60 veces más caro que el oro.
Al igual que otros opioides, la oxicodona puede ser letal si su uso se da en combinación con sustancias depresoras del sistema nervioso central, como el alcohol. Se han hecho públicos casos de muertes por esta circunstancia.
El 10 de octubre de 2003, el locutor radiofónico estadounidense Rush Limbaugh hizo pública su adicción a los analgésicos opioides, entre ellos la oxicodona, y anunció su intención de someterse a una terapia de desintoxicación. También en 2003, la actriz y cantante Courtney Love fue detenida por posesión de OxyContin.
Ahora, la nota de Claudia Nuñez para La Opinión, de Los Angeles, California, USA:
La estrepitosa música de un bar en Ontario no apaga la voz de un pandillero ofreciendo su mercancía. En sus manos, una bolsa de plástico con decenas de pequeñas pastillas azules, blancas o grises. Las marcadas con las letras OC se venden como dulces entre los clientes.
Las ganancias son sustanciales. Una sola transacción resulta en dividendos netos de hasta US$ 600.000 para redes locales de pandilleros según archivos del Health Authority Law Enforcement Task Force (H.A.L.T.) de Los Ángeles, a los que tuvo acceso La Opinión.
El fármaco de preferencia es el marcado con las letras OC, (OxyContin), una potente droga comparada con la heroína y que, al menudeo, llega a costar hasta US$ 80 por píldora.
"Hay miles de dólares en las calles con la venta de fármacos. Las pandillas de Los Ángeles, abastecen el mercado local y trafican medicamentos a otros estados con redes de pandillas", indicó el capitán Richard Conklin, de la organización RX Patrol que investiga organizaciones y delitos de la industria farmacéutica.
El robo de pastillas alcanzó niveles históricos el año pasado, aumentando de 19.4 millones de unidades robadas en 2003, a 28.3 millones en 2008, indica el reporte nacional National Prescription Drug Threat Assessment (NDTS) 2009.
A gran escala, el robo de cargamentos completos de medicamentos es la forma más común en que trabajan las bandas dedicadas al negocio de narcóticos medicados, informó Sebastián Mollo, director de inteligencia de la Pharmaceutical Security Institute (PSI).
"El PSI vigila y estudia por largos períodos los cargamentos para reconocer la mejor zona y realizar los asaltos. Los Ángeles, Miami, son zonas calientes por el tamaño del mercado farmacéutico. Todos los días parten cargamentos de medicamentos y las bandas infiltran informantes o vigilan las rutas de los camiones", señaló Mollo.
Los asaltos en carretera son de los más comunes. En Corona, a escasos 45 minutos de Los Ángeles, un camión con 16 millones dosis de hydrocodone, un estupefaciente cuyo valor en el mercado negro puede variar de US$ 20 a US$ 60 por pastilla fue robado en junio de 2007.
El cargamento fue recuperado en Chicago, tras ofrecerse una recompensa económica, pero el incidente advirtió a las compañías farmacéuticas acerca de la urgente necesidad de tomar medidas de seguridad extremas.
"La industria tuvo que modificarse rápidamente. Son millones de dólares en juego. Ahora los camiones que trasportan los medicamentos cuentan con rastreadores de señales por satélite, guardias armados y algunos botes de pastillas están adaptados con chips electrónicos para su localización", apuntó Mollo.
Cargamentos de fármacos y celulares siempre serán deseados por los pandilleros, indica Miguel Luévano, agente de la Patrulla de Carreteras de California.
5 de cada 100 asaltos de camiones son relacionados con la industria farmacéutica. Hasta junio de este año ya se han reportado dos incidentes, Norco y Los Ángeles, según cifras del programa Cargo Theft Interdiction (CTIP).
Cada día, a mayor escala, la venta de fármacos para el financiamiento de pandillas se suma a los efectos secundarios de la creciente industria farmacéutica y las agencias de seguridad son testigos constantes de esta creciente tendencia.
"Es algo reciente, 2 ó 3 años, tal vez, que comenzamos a detectar a grupos de pandilleros dedicados al fraude médico y al tráfico de medicamentos, pero en ese tiempo se han organizado a niveles como de carteles y van sofisticando cada día sus operaciones", indicó el sargento Stephen Opferman del Departamento del Sheriff de Los Ángeles.
Como Opferman, diversos organismos policiales apuntan un crecimiento en la participación de pandillas en delitos farmacéuticos.
En New Hampshire la pandilla Bloods obtiene regularmente OxyContin para venta nacional a través de fraudes médicos.
En Texas, se detectó el año pasado una asociación de mujeres de pandilleros que obtenían sus ingresos a través del fraude con receta médicas. En Virginia, la pandilla de motociclistas War Lords estableció un grupo dedicado al trafico de drogas de prescripción según reportes de seguridad.
En California, pandillas como 18th. Street, White Fence y la Mafia Mexicana , recurren a redes de médicos corruptos o robo de farmacias y junto a grupos de afroamericanos controlan el comercio local, pero también trafican la mercancía a otros estados como Chicago o Arizona.
En 2004, cuando organismos antidrogas comenzaron a archivar los primeros casos, la tendencia de participación en robo y distribución de medicamentos recetados era de 22 de cada 100 pandillas mayores en todo el país.
Actualmente se estima que 44 de cada 100 grupos ha encontrado una forma de financiar sus actividades con la venta ilícita de pastillas, según informes al NDTS.
"Es un juego del gato y el ratón... Atrapamos unos, llegan otros. Médicos corruptos, pandillas, esto es ahora un negocio internacional", indicó el sargento Opferman.
Apenas uno de cada 10.000 médicos que se investigan por sobre prescribir narcóticos pierde su licencia, según informes de la Oficina Federal contra el Narcotráfico (DEA).