Su gestión presidencial termina en una hiperinflación que lo obliga a entregar anticipadamente el gobierno.
Durante la gestión de Menem es su socio en el Pacto de Olivos, por el cual su partido pagó un costo político muy alto en los sectores medios, que inició su declinación.
Fue uno de los gestores de la Alianza que derrotó al peronismo en las urnas en 1997 y 1999.
Fue candidato a senador nacional en 2001, siendo electo pero sin llegar al 20% de los votos.
En la crisis subsiguiente juega un rol político junto con Eduardo Duhalde, tendiendo puentes para evitar el agravamiento de la situación.
Es un hombre que hizo de la política su vocación y su vida, como lo hizo también Ricardo Balbín, quien lo precedió en el liderazgo del partido radical.
Hasta los últimos momentos estuvo activo en la política, tratando de gestar ahora una alternativa frente al kirchnerismo.
Cuando en la campaña electoral de 1983 dijo que con la democracia se educaba, se curaba y se comía, lo decía con un convencimiento genuino, aunque desafiara a las leyes del gobierno y la economía.
¿Cuál será el Alfonsín que la historia recordará?
Con sus aciertos y errores, pienso que será recordado como un político activo que tuvo a su cargo la apertura de la etapa más prolongada de democracia con voto popular de la Argentina y que dedicó su vida a pensar e intentar hacer la República.