“Otro factor que puede afectar el ritmo de crecimiento se relaciona con el rol de la política económica. A partir de los últimos anuncios se vislumbra que el gobierno está moderando el sesgo expansivo que ésta tuvo en los años precedentes. En primer lugar, el aumento de las tarifas de los servicios públicos, producto de la quita de subsidios, amenaza con retraer el ingreso actuando así en detrimento de la demanda interna. Por el lado de la política monetaria, se ha observado en los últimos meses un significativo incremento de la tasa de interés (BADLAR) pasando de 11,4% a principios de julio a 19,8% fines de octubre. Dicho movimiento asociado a la intención del gobierno de atraer capitales al sistema financiero, genera un impacto negativo en la demanda por ejemplo a partir del encarecimiento del crédito”.