Sexo: El paraíso del placer
> Escenario: No subestimen la influencia de un ambiente de tranquilidad, sin ruidos ni interrupciones. La luz u oscuridad de la habitación, música escogida según sus gustos, alimentos y bebidas excitantes y otros detalles son importantes en el juego amoroso.
> Aspecto: Aunque no tengas dificultad para lucir seductora ante tu amante, no pasa siempre lo mismo con él, que tal vez no cuida mucho su aspecto físico. Comentale que a veces te gustaría que hiciera un esfuerzo para presentarse ante ti con el mejor aspecto.
> Conversación: Algo fundamental es que sepan llevar una conversación que resulte amable e interesante. Háganse reír, cuéntense cosas divertidas y cautivadoras, así se convencerán de que van a pasar momentos especiales y muy satisfactorios.
> Besos: Unan los labios húmedos en una primera ola del amor; de forma natural den paso a un beso profundo con las puntas de las lenguas entrando en contacto y entrelazándose; presionen cada vez más fuerte con movimientos de la lengua en distintos sentidos; finalmente vuelvan el beso penetrante introduciendo sucesivamente la lengua en la boca del otro y en busca de un contacto más profundo.
> Desnudos: Pueden estar de pie al principio, pero si se sientan o se acuestan, facilitan los juegos preliminares. Intercambien algunos besos y caricias al momento de desnudarse y vayan descubriendo cuánto quieren intensificar el juego erótico y cuánto están dispuestos a abandonarse totalmente.
> Caricias: Vayan alejando los besos del rostro y del cuello para repartirlos por el resto de las zonas erógenas. Derróchense caricias por todo el cuerpo en forma de ligeras presiones, roces, succiones y mordisqueos, reservando los genitales para más adelante.
> Zonas erógenas: Las partes más sensibles de él son el cuello, los pezones, el bajo vientre, cerca de los genitales, la parte interna de los muslos y las plantas de los pies. En la mujer las zonas que más despiertan deseo sexual son los párpados, las mejillas, las orejas, el cuello, las axilas, los senos, el vientre y las caderas. Pero cada persona tiene sus puntos especiales que hay que saber detectar y estimular. Cuando él esté recorriendo tu cuerpo para estimularte, indícale qué parte te produce más placer.
> Estimulación genital: Provóquense excitación del mismo modo que lo hace el otro al masturbarse, háganlo de forma progresiva, modificando las formas de estimularse y el ritmo. Las palabras son de gran ayuda para continuar esta corriente erótica, por lo tanto si detectas un bloqueo o inhibición en tu pareja, no dudes en preguntarle qué es lo que no va bien y qué quiere que hagas. Cuando la excitación haya crecido hasta hacer urgente la entrega del uno al otro, ha llegado el momento de la ansiada unión sexual. ¡Disfrútenlo al máximo!
