Claves de la aftosa: ¿Cuán perjudicial es?
Sus efectos pueden provocar la muerte de animales jóvenes, la disminución de la producción lechera y el retraso en el crecimiento. No obstante, no existe ninguna evidencia científica de problemas de salud pública o de seguridad alimentaria.
Aunque se considera una enfermedad endémica en regiones de Asia, Africa y América del Sur, Europa, así como en USA y áreas del norte de Asia, todavía no ha sido posible librar a esos territorios de su presencia. En Europa, y durante la década de los ‘90, se han presentado varios brotes que han afectado a Bulgaria (1993,1996), Italia (1993), Grecia (1994,1996) y Turquía (1995).
Dado su carácter altamente contagioso, sus efectos sobre la salud animal y su mapa de distribución, la fiebre aftosa es la primera de las enfermedades incluidas en la lista A de la Oficina Internacional de Epizootias, la cual contiene las quince enfermedades transmisibles que presentan mayor poder de difusión y gravedad en los animales domésticos. Estas enfermedades se caracterizan por tener consecuencias socioeconómicas o sanitarias graves e incidir de manera importante en el comercio internacional de animales y productos derivados.
La gravedad de la aftosa, en realidad, está en su gran poder de contagio y en las pérdidas económicas que produce. De forma directa, por la muerte de animales, la baja de la producción lechera y retraso en el crecimiento. Y de forma indirecta, por las restricciones en el comercio de animales y productos.
Pero desde el punto de vista de la salud, la fiebre no tiene importancia. Es que hasta el momento se han descrito unos pocos casos de enfermedad en personas.
Se trata de un proceso benigno de presentación muy rara y solo han descrito menos de 100 casos en todo el mundo, normalmente relacionados con personal de laboratorio donde se trabaja con el virus o bien en personas que están en contacto con animales enfermos. El consumo de leche no tratada con gran cantidad de virus podría ser causa de infección en humanos, pero se considera que el riesgo es extremadamente bajo. Por otra parte, la ingestión de carne contaminada no supone ningún riesgo, de acuerdo a los estudios publicados hasta ahora.
