Las mujeres y 'los simios': Los hombres le dicen adiós a las superwoman
¿Los motivos? Las mujeres frágiles y de voz tenue, cándidas e incluso un poco sosas les inspiran mayor confianza. Afianzan su virilidad y les dan seguridad en sí mismos. Gran parte de los hombres no soporta a una mujer histriónica, con personalidad arrasadora o demasiado ambiciosa.
Tampoco aguantan a la mujer que habla muy alto, o en demasía. Prefieren sentir que son ellos los que las protegen, que sin su presencia, apoyo o directriz ellas se sentirán perdidas y no sabrán actuar del modo correcto. Las chicas azucaradas inflan su ego.
• Terror a ser manipulados
Además, a ellos les gusta sentirse orgullosos de la mujer que llevan al lado sin que ésta les eclipse, pues tienen terror a convertirse en un personaje manipulado al antojo de lo que consideran caprichos sin sentido. La mayoría de los hombres tiene la impresión de que esto no ocurrirá si se emparejan con una mujer aniñada y tímida.
Contemporáneamente, necesitan de los mimos y ternura de su pareja y creen que una mujer que parece que está a punto de romperse se los dará en el grado que necesitan, mientras que una fémina estresada, preocupada por su trabajo o demasiado liberada, los exigirá y someterá.
Las mujeres cándidas les recuerdan a su infancia, cuando todo eran caricias y los problemas y responsabilidades de un adulto nada tenían que ver con ellos, y es que el hombre que no reconoce que añora los cuidados maternos, miente.
Extrañar la época en que era el rey de la casa les lleva a anhelar un tipo de mujer que pueda proporcionarle momentos tan bellos como los vividos durante sus primeros años y piensan, de esta manera, que este perfil de fémina será mejor madre para su descendencia.
• Ellos huyen de los conflictos
Por otra parte, asumen que una mujer con menos personalidad será aceptada más fácilmente por su núcleo familiar y entorno social, ya que no debemos olvidar que muchos hombres reconocen ser acérrimos enemigos de los conflictos y las complicaciones.
Así, no pueden resistir las peleas en público o los escándalos y están convencidos de que una mujer de aspecto dulce no les hará pasar esos malos ratos. No obstante, y aunque luego no tenga porqué ser verdad, también reconocen preferirlo, pues al menos salvaguardan su orgullo de cara a la galería.
El género masculino se siente como un superhéroe cuando una mujer no les aguanta la mirada, ya que les provoca la sensación de que son arrebatadoramente seductores.
La cultura machista imperante en la sociedad refuerza el papel de macho dominante versus hembra frágil y sometida, en pleno siglo XXI ellos prefieren presumir de mujer encantadoramente tímida que de una dama fuerte, sexy y segura, ya que además de que les permite jugar el rol paternalista, les hace pensar que ella nunca los
abandonará.
Consideran que una dama dulce se preocupará más por ellos, que se puede confiar más en ellas y que se convertirá en la perfecta esposa, porque no hay que olvidar que aunque dicen preferirlas dulces, ya que efectivamente eligen a este tipo de mujer para formalizar un compromiso o contraer matrimonio, reconocen que son más divertidas las mujeres con fuerte personalidad y amplias expectativas. Se divierten más con las segundas, pero no se enamoran de ellas.
• Qué y quiénes son dulces para los hombres
Las mujeres tímidas, sencillas, sin demasiada ambición, nada guerreras. De piel férulea y boca grande, con el halo de no haber roto un plato, voz tenue y muy risueña. Dispuesta a amoldarse a toda clase de planes y sacrificar algo importante para ella por el amor que él le inspira.
Además no debe de gustarle demasiado salir pero que tampoco tiene que odiarlo; Será un poco vergonzosa, de dulces facciones y movimientos sutiles. Pausadas muñequitas de frágiles movimientos.
# Enamorada del más fuerte
Por suerte, la correspondencia es perfecta. Según los antropólogos, la mujer no busca un hombre cariñoso y sensible, sino duro y agresivo que le dé seguridad y protección.
¿Sabías que hace millones de años las hembras se juntaban a los machos más robustos y violentos? Los antropólogos aseguran que también actualmente a las mujeres les atraen los hombres con orígenes parecidos a los de los simios. Dicen que no buscan hombres cariñosos, atentos y sensibles, sino que se sienten mejor junto a tipos duros y agresivos que les brinden seguridad y protección.
El prestigiado antropólogo estadounidense Richard Wrangham no confía mucho en las mujeres que describen a su príncipe azul o al amor de su vida como alguien sensible y dócil, ya que "este tipo de hombre se queda fuera porque no resulta protector; las mujeres quieren a alguien que pueda cuidarlas contra la violencia de otros hombres, que tenga capacidad de resistencia, que garantice la procreación y que viva muchos años".
Los antropólogos aseguran que si el hombre no tiene algunas facultades de simio masculino, de poco le sirven el romanticismo, la caballerosidad y la galantería para seducir y conquistar a una mujer. Según Wrangham, una evidencia de esto la puedes ver en cualquier bar: "los más fuertes siempre se rodean de admiradoras, mientras que los que se autocompadecen y se muestran débiles acaban solos en la barra".
Además de esta teoría, existen otras que explican que la forma de elegir pareja de los seres humanos es parecida a la de los animales. Varias universidades de USA han hecho estudios que han determinado cómo reaccionan los animales hembras en un proceso de selección y los motivos por los cuales un macho es elegido en lugar de otro.
Entre muchas especies, un miembro de la pareja muestra una tendencia a reproducirse de un modo indiscriminado y no dedica mucho tiempo ni atención a sus crías; en cambio el otro miembro es más selectivo y cuidadoso al elegir a la pareja, y es quien se ocupará más de la crianza de los descendientes. ¿No suena muy humano?
Los estudios mostraron que al igual que los animales, los seres humanos en general buscan en la pareja lo que quieren trasmitir a los hijos.
"Cuanto más joven es una mujer, mayor es su capacidad reproductiva, por lo tanto la mayoría de los hombres busca esa condición en una mujer. En cambio, la mujer busca un hombre mayor que ella, que ha tenido más tiempo para acumular recursos para la crianza de los hijos", señala Robin Dunbar, antropólogo experto en primates.