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Crisis de energía: El tema más difícil para la reelección de Kirchner

La agenda energética está muy complicada. ¿Y si USA invade Irán, llevando el precio del crudo a las nubes? ¿Y si Bolivia corta el gas si la Argentina no acepta pagar más? ¿Y si Paraguay consigue que la Argentina pague más por la tarifa de Yacyretá? ¿Cuánto más puede durar Edenor trabajando al límite? ¿Y si algo de todo esto, o todo junto, ocurriese durante la campaña reelectoral que se avecina?

BUENOS AIRES ( EDICIÓN i). Ud. puede preguntarle a un Marcelo Mindlin o a un Carlos Bulgheroni o a un Sergio Tasselli –por mencionar a los paradigmas de la ‘nueva burguesía kirchnerista’- cómo se encuentra la situación energética, y recibirá una explicación optimista. Pero no hay nada para festejar y muchos motivos para temer por el futuro próximo. 1. Plan de cortes rotativos
 
 El 21 de febrero pasado, a las 20:39 hs. el sistema eléctrico argentino estuvo ‘al rojo vivo’. En ese momento se registró el pico máximo histórico de consumo: 16.753 MW en términos de potencia.
 
 Ese valor de demanda se acercó mucho a la potencia efectiva disponible en el sistema, dejando muy poco margen de maniobra frente a riesgos contingentes. Y nada parece indicar que la demanda eléctrica se moderará, antes bien parecería que los requerimientos invernales se mantendrán en registros cercanos a los del verano.  Para afrontar esta demanda creciente, se están utilizando máquinas generadoras térmicas que tienen, en promedio, entre 35 y 40 años de antigüedad, y que representan el 50% del parque de generación térmico, es decir aquel que requiere alimentación de combustibles como el gas natural, fuel-oil o gas-oil. El otro 50% del mercado está compuesto por máquinas modernas (ciclos combinados), que fueron instaladas en su totalidad antes de la crisis devaluatoria.
 
 Y para completar la fotografía actual de la demanda eléctrica es necesario apuntar que, a partir del 1º de marzo, se ha integrado el sistema patagónico con el resto del sistema nacional, lo que agrega más demanda y una oferta que está integrada en un 25% por un parque térmico también antiguo.
 
 La propia Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico) ha señalado en su informe de evaluación de riesgos a mediano y largo plazo que "en el año 2007 las exigencias sobre el sistema eléctrico superarán las condiciones estructurales".
 
 El secretario de Energía de la Nación, Daniel Cameron, cuenta, desde hace cierto tiempo, con un plan de cortes rotativos para afrontar estas circunstancias.
 
 Las autoridades nacionales acaban de publicitar que llamarán a licitación pública para la construcción de dos centrales de ciclo combinado con una potencia total de 1.600 MW, con una inversión del orden de los US$ 800 millones.
 
 Una de ellas se instalará en las cercanías de Rosario, Provincia de Santa Fe; y la otra en Campana, Provincia de Buenos Aires.
 
 2. Mora en los proyectos
 
 El combustible principal requerido para el funcionamiento de estas máquinas es gas natural. La mitad de la inversión requerida será financiada con el fondo fideicomiso que creó el Gobierno con las propias acreencias que el Estado mantiene con los generadores después del congelamiento de tarifas.
 
 Dicho sea de paso, el Fondo de Estabilización, que así se llama, ya acumula nuevas deudas con los generadores por más de US$ 500 millones. El resto de la inversión se financiará con los ya comentados cargos específicos (ver EDICIÓN i, Nº 99) -que aguardan la aprobación del Senado- y con más aportes del Estado.
 
Si todo funciona bien, esas centrales podrán generar energía allá por el año 2008.
 
 Mientras tanto, la anunciada elevación de la cota actual de la central hidroeléctrica Yacyretá, de 76 metros sobre el nivel del mar (msnm) a la definitiva de 83 msnm que debía estar concluida en el año 2008 (ver EDICIÓN i, Nº 30), según los discursos oficiales, aún sigue pendiente de concretarse.
 
 Las centrales nucleares, por su parte, también siguen esperando el turno para realizar sus imprescindibles mantenimientos, aumentando el riesgo de paradas imprevistas.
 
 Atucha II tampoco estará disponible en los plazos anunciados ya que
 
 > los problemas derivados de la obsolescencia de su tecnología,
 
 > la falta de garantías que aseguren su correcto funcionamiento y
 
 > la incertidumbre respecto al costo final de su terminación, hacen poco viable su disponibilidad.
 
 Durante estos meses previos al invierno, varias centrales de ciclo combinado van a tener que detenerse para realizar sus tareas de mantenimiento, lo que exigirá al máximo la capacidad de generación de las represas hidráulicas, así como del resto del sistema, con lo que las reservas de aguas se reducirán y más gas será necesario para afrontar la generación durante el invierno.
 
 3. Desequilibrios
 
 La Argentina seguirá importando energía eléctrica del Brasil a un costo entre tres y cinco veces superior al que se le reconoce a los generadores locales, diferencia ésta que impacta directamente en el nivel del gasto público.
 
 Por el lado del gas natural la situación es bastante similar. Las reservas de gas siguen agotándose aunque a un menor ritmo que años anteriores debido a la caída de la producción durante el 2005.  A propósito del gas natural, vale la pena seguir subrayando la terrible ficción que el gobierno quiere seguir montando alrededor de nuestros mercados energéticos. El precio del gas que el Enargas le reconoce a los productores en las tarifas reguladas, apenas supera el US$ 1/MMBtu, con el último ajuste aprobado.
 
 Las importaciones bolivianas, cada día más menguadas por la discusión del precio y de los problemas políticos con los inmigrantes de esta colectividad –a pesar de los desmentidos del ministro Julio De Vido- se cotizan a un precio cercano a los US$ 3/MMBtu.  Evo Morales ha manifestado en reiteradas ocasiones que pretende obtener por el gas boliviano un precio más cercano a las referencias internacionales:
 
 > precio del gas en USA alrededor de US$ 7/MMBtu (en el invierno llegó a superar los US$ 12/MMBtu);
 
 > precio del fuel-oil que importa la Argentina a través de Venezuela, en el orden de los US$ 7 a US$ 9/MMBtu.
 
 Por lo tanto, no es descabellado que Bolivia pretenda obtener un precio del gas en frontera que ronde los US$4 –US$ 5/MMBtu.  A pesar de todo ello, el valor del metro cúbico de los consumos residenciales, comerciales, del GNC y de algunos contratos industriales, por exclusiva decisión de las autoridades, siguen sin reflejar la situación de escasez en la que nos encontramos y por ende, continúa incentivándose el consumo dispendioso.
 
 En el más reciente concurso de capacidad de transporte firme, las transportistas recibieron pedidos por más de 40 millones de metros cúbicos diarios (la capacidad actual esta en el orden de 120 millones de metros cúbicos diarios), lo que da una dimensión de la demanda insatisfecha que se genera a partir de estos precios.
 
 4. Bolivia y Chile
 
 En materia tarifaria las autoridades energéticas dispusieron ajustar el último escalón del precio del gas en boca de pozo que habían pactado con los productores en el 2004 y que debía estar en vigencia desde julio de 2005, con efectos retroactivos.
 
 Este incremento no afectará a los consumos residenciales, ni comerciales, ni GNC, y el monto retroactivo se pagará durante el 2006.
 
 También dispusieron ajustar todas las tarifas de distribución de GasBan en un 15%, en cumplimiento de los acuerdos con la empresa española, sin embargo luego de firmar el decreto, el propio Ejecutivo se arrepintió y lo dejó en suspenso.
 
 Tampoco faltaron nuevos anuncios de obras para este sector.  Se anunció la firma de una carta de intención con las transportistas de gas para ampliar la capacidad de transporte en 7,7 millones de metros cúbicos diarios, con una inversión de US$ 800 millones.
 
 Estas obras se financiarían con el fondo fideicomiso del Banco Nación, que se encuentra integrado sustancialmente por un préstamo brasileño, con aportes de Cammesa y por los cargos específicos.
 
 Las ampliaciones anteriores que hizo este Gobierno con similar financiación costaron 60% más que el presupuesto que habían elaborado las propias empresas de transporte. Veremos cual será el costo de estas nuevas ampliaciones.  A esta altura, corresponde preguntarse de dónde provendrá el gas natural que necesita el mercado argentino para
 
 > alimentar dos nuevas centrales eléctricas de ciclo combinado,
 
 > satisfacer la incentivada demanda de ciertos sectores industriales, y
 
 > continuar entregando GNC a precio subsidiado.
 
 La respuesta, en el corto plazo, sólo reconoce dos fuentes posibles:
 
 > mayores importaciones de gas de Bolivia, y
 
 > mayores restricciones a las exportaciones a Chile.
 
 Una interesante combinación de mayores gastos y menores recursos.
 
 5. Uruguay
 
 Este breve panorama descriptivo de la realidad argentina y de la gestión de la Administración Kirchner puede complementarse con lo ocurrido durante la reunión de los presidentes de Bolivia, Paraguay y Uruguay, con la infaltable presencia del venezolano Hugo Chávez, para conversar acerca de la posibilidad de construir una interconexión gasífera entre los tres países del Cono Sur.
 
 En esa reunión el presidente Tabaré Vázquez ha solicitado que el gasoducto no recorra territorio argentino ya que tiene una enorme desconfianza acerca de la conducta de las autoridades argentinas, quienes ya amenazaron con cortar las exportaciones de gas a Uruguay en el marco del papelón internacional que protagoniza el gobierno de Kirchner por las fábricas de pasta celulósica.  Uruguay tiene serios problemas de abastecimiento eléctrico y necesita gas natural para revertir la situación.
 
 En materia de exploración de nuevas reservas de hidrocarburos, el único plan que pudo idear este gobierno para alentar estas inversiones, ha sido crear un paquete de beneficios impositivos para todas aquellas empresas petroleras que estén dispuestas a asociarse con Enarsa para compartir sus beneficios pero no las pérdidas. Difícilmente el éxito corone este plan y el pronóstico efectuado de tener que volver a importar petróleo en el 2008 se va comprobando a diario.
 
 A medida que transcurran los días y las temperaturas disminuyan, el telón que esconde la realidad del mercado energético argentino se irá descorriendo lentamente y sus lamentables efectos comenzarán a ser percibidos por la mayoría de la población, ya sea
 
 > en la forma de mayores restricciones a los consumos, o
 
 > por la imposición de importantes aumentos en nuestras facturas de gas y electricidad vía los nuevos cargos específicos, o
 
 > por los tradicionales efectos inflacionarios que estas medidas de ocultamiento de la realidad necesariamente implican, o
 
 > por el probable cocktail de todas estas posibilidades mezcladas.  Cuando ello ocurra, va a ser muy importante que todos recordemos que fue la exclusiva decisión de Kirchner y De Vido, con la colaboración de la mayoría oficialista del Congreso, el haber intervenido los mercados energéticos sustituyendo a los actores privados por el Estado, reemplazando las inversiones privadas por inversiones públicas manejadas con total discrecionalidad por el gobierno, dejando al país sin ningún tipo de planificación para el corto, mediano o largo plazo, y todos sometidos a los designios del voluntarismo de Kirchner, de su ignorancia y de la naturaleza.
 
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 Ricardo Molina es Consultor en temas energéticos y miembro de la coordinación de equipos técnicos de Recrear.
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