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Con enorme dolor, la Argentina deja el Mundial 2006, del que pudo ser el campeón

Una gran frustración vivió la selección argentina de fútbol al perder por penales contra un rival (Alemania) que futbolísticamente fue inferior, pero que aprovechó las oportunidades que tuvo, incluyendo el patear mejor los tiros libres desde el punto del penal.

Un gran dolor es lo que invade a los argentinos porque esta selección de fútbol estaba para más, por la selección alemana es de menor nivel y porque el partido tuvo un cierto dominio argentino aunque no se reflejó en el marcador final. El equipo argentino fue digno. En defensa y mediocampo, sólido. Desde ya que regresar así es mejor que con la cabeza gacha como en Corea Japón 2002. Muchas ilusiones se habían acumulado. El sueño de, otra vez, ser los mejores del mundo. El equipo argentino salió al campo de juego con 3 premisas fundamentales: impedir la 'tromba' alemana inicial (en 3 de los 4 partidos que había ganado Alemania, había convertido los goles en el arranque), quitarle el control del balón en el medio, e intentar tomar la iniciativa. Los 3 objetivos se lograron. El problema es que esto había que reflejarlo en la red rival, y ahí se falló. Porque la selección argentina carecía de velocidad y de profundidad en el cuarto final del campo de juego. Así transcurrió la 1ra. parte; pero en el arranque del 2do. tiempo, Roberto Ayala convirtió un corner pateado por Juan Román Riquelme, y el soberbio cabezazo puso al equipo argentino arriba en el marcador. Era obvio anticipar qué ocurriría: el equipo alemán se vendría como una tromba, porque era el local, porque tenía la mayoría de las tribunas de su lado y porque no podía rendirse. Y lo haría con sus limitaciones: centros, tiros con pelota parada, pelotazo. Porque esta Alemania no sabe jugar de otra manera. Es un equipo técnicamente limitado, y con enormes dificultades para jugar cuando pierde la pelota en el centro de la cancha. José Pekerman decidió, entonces, sacar a Riquelme, que había sido intrascendente y además estaba ya fuera del ritmo del partido, e hizo ingresar as Esteban Cambiasso. Pekerman creyó que Cambiasso recuperaría el control de la pelota y la Argentina podría aguantar una enormidad. Porque faltaba muchísimo tiempo. En un partido como el que jugaron la Argentina y Alemania, 30 minutos es la eternidad. La verdad es que Cambiasso no encontró el ritmo del partido. Pero, además, él no es la persona adecuada para retener la pelota ni para reemplazar a Riquelme. Luego, la Argentina debía ir contra el arco alemán. Porque eso era lo que sorprendería a los rivales. Y porque era la mejor manera de mantener la pelota alejada del arco argentino. Pero la señal de Cambiasso por Riquelme fue defensiva y no solamente lo interpretó así el rival sino también el equipo argentino, que se fue para atrás. Y así, en un centro que los alemanes cabecearon 2 veces en el área argentina, pudieron empatar. 1-1. Lo interesante es que, entonces, los alemanes se dieron por conformes con el resultado. Los alemanes se fueron para atrás y el equipo argentino no reaccionó. ¿Era el momento de Lionel Messi? ¿O de Pablo Aimar? ¿O de los 2? Pero no fue la decisión de Pekerman, que apostó a desnivelar con lo que tenía y a darle el cambio pedido por Hernán Crespo. Pero así y todo ¿fue el mejor cambio el de Julio Cruz por Crespo? La Argentina no aprovechó su oportunidad. Alemania esperó a que se terminara el partido y el alargue. Porque también se fue el alargue, con la Argentina en el dominio del partido pero sin generar ocasiones de gol. Luego los penales. Siempre los penales es cuestión de suerte. Siempre hay que evitar la instancia de los penales. Los penales fueron favorables al equipo que menos había aportado. Tal como ocurrió también en el partido entre Ucrania y Suiza, que ganó Ucrania. Bien Carlos Tévez. Bien Javier Mascherano. Bien 'Maxi' Rodríguez. Bien 'Lucho' González. Bien Roberto Ayala, quien no merecía la frustración del penal errado. Ahora, Alemania está a las puertas de la final. La Argentina quedó afuera, y es doloroso porque el equipo argentino estaba para mucho más. Probablemente para volverse con la Copa. Pero faltó audacia. Comprender algo tan básico como que la mejor defensa es un buen ataque. Es cierto que desde afuera de la cancha y habiendo terminado el partido se puede opinar mucho y más fácil. Pero algunos de estos conceptos probablemente permitan un debate que tenga que ver con las obsesiones y los caprichos. Porque en breve se viene el tema de si sigue José Pekerman o viene Diego Maradona y, quizás, ninguno de los 2 sea lo más adecuado. En fin. Lo cierto es que Brasil es el único equipo latinoamericano que tendrá la chance, otra vez, de llegar a la final. ¿Brasil vs. Alemania? Puede ser pero ¿a nosotros qué nos importa? Estamos de duelo. Y sentimos una legítima envidia. Habrá que esperar otros 4 años.

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