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La planificación estratégica de la Responsabilidad Social Corporativa

El concepto de estrategia tiene su origen en la vida militar, pero no fue hasta la década de los años ‘60 del pasado siglo XX que empezó a utilizarse en el ámbito empresarial. Se empezó a hablar, entonces, de estrategia en los negocios, como la determinación conjunta de objetivos de la empresa y de líneas de acción para alcanzarlos. Actualmente, casi todas las organizaciones formulan su estrategia, algunas en mayor medida que otras, antes de empezar a actuar.

Puede que no sea fácil determinar una estrategia que se ajuste a cada ámbito del negocio. Por ejemplo, no todas las compañías tienen un plan estratégico de Responsabilidad Social Corporativa adecuado, puesto que, en muchos casos, se basa en una serie de acciones inconexas, poco planificadas y dirigidas, únicamente, a algunos de sus grupos de interés. "Según una encuesta realizada por la Conferencia Española de Consumidores y Usuarios (CECU) y el Observatorio de la RSC (OBRSC) recogida en el Informe 'La opinión y valoración de los ciudadanos en la responsabilidad social de la empresa en España', los ciudadanos valoran negativamente la actuación de las compañías españolas en relación con las diferentes variables que conforman la responsabilidad social corporativa. La valoración aprueba sólo la gestión responsable en relación a los clientes. El resto de relaciones con los otros stakeholders obtiene puntuaciones por debajo de 5. Es un dato muy significativo que las empresas empiecen a desarrollar un plan definido y estructurado para los clientes y sin embargo no para el resto de grupos de interés. Sobre todo teniendo en cuenta que el principal cliente de las organizaciones es el interno, es decir, las personas que trabajan en ellas. Muchas organizaciones están avanzando en la línea de la responsabilidad social, a través de la elaboración de memorias de sostenibilidad, códigos de conducta, o códigos éticos. Aún así, no basta con estas "acciones" aisladas para seguir un rumbo coherente en la estrategia de RSC, sino que se debe tener claro, antes de nada, cuál es la filosofía de la compañía. Así, debemos empezar definiendo una misión para cada grupo de interés o stakeholder (accionistas, proveedores, empleados, medios de comunicación, instituciones, clientes, etc.) y no perderla nunca de vista, es decir, tenerla en cuenta en todas nuestras decisiones. Cada misión, además, persigue unos objetivos en el tiempo, por lo que deberá existir un plan de acción para conseguirlos. El siguiente paso consiste en valorar si las acciones son las apropiadas para cumplir esos objetivos, a través de indicadores que midan la adecuación de dichas acciones. Es necesario avanzar un poco más y asignar al indicador una métrica que mida si el objetivo se ha cumplido o no. En definitiva, vale la pena reflexionar sobre cómo planificar las acciones de RSC para que sigan la coherencia que asegurará su éxito. Cualquier plan de acción de responsabilidad social está dirigido a obtener metas u objetivos como mejor posicionamiento, mejora de la imagen, disminución del grado de rotación del personal*, además, claro está, de la gratificación moral que supone el saber que se está contribuyendo a un bien social. Para conseguirlos se debe aplicar la estrategia de RSC que más se adecue a la empresa, teniendo en cuenta su producción, sus valores, el tipo de clientes o el perfil de sus trabajadores, entre otros aspectos. Lo cierto es que no existe la "estrategia estrella en RSC" ni una única manera de definirla, sino que cada empresa debe formular la que más se ajuste a las peculiaridades de su negocio y a los objetivos que persigue. * Los beneficios de la RSC Al margen de todo esto, es muy estimulante ver que cada vez son más las empresas que se interesan por incorporar la responsabilidad social en su gestión. Según un informe presentado por Forética, "el 49% de las empresas españolas considera que las prácticas de RSC son relevantes para el éxito de su negocio, o, lo que es lo mismo, repercuten en su buen funcionamiento." Ese mismo informe refleja que "las empresas españolas ponen un mayor énfasis en los aspectos relativos a las condiciones laborales y sociales, por encima de otros criterios de responsabilidad social". Aunque ese énfasis no parece ser percibido por los ciudadanos (como indicaba la primera cita que aparece en este escrito), es esperanzador conocer que la preocupación de las empresas por las personas que las forman va en aumento. Yo me pregunto, si la mayoría de niños van contentos al colegio, ¿por qué los adultos no podemos ir con el mismo espíritu a trabajar, teniendo en cuenta que gran parte de nuestra vida la pasamos en el puesto de trabajo? Lo cierto es que, aunque todavía quede un largo camino por recorrer, muchas personas han ganado en calidad de vida gracias a que su empresa ha adoptado la estrategia adecuada en RSC. Así, vale la pena planificar concienzudamente nuestras acciones. Silvia Urarte Gómez. Directora General de la agencia de comunicación especializada Conética para Europa Press.

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