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Paralización de pesqueras: No cede la protesta en Chubut

Se agravó en la ciudad de Puerto Madryn el conflicto que paraliza la exportación de empresas pesqueras de la patagonia. Mientras activistas del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) mantienen inmovilizada la actividad del puerto desde hace 15 días, los empresarios del sector no pudieron ponerse de acuerdo en la elaboración de una nueva propuesta salarial. Aunque en menor medida, el paro complica también a Trelew y Rawson. El gobernador kirchnerista, Mario Das Neves, no intervino en el conflicto ni desalojó a los manifestantes.

Suman un total de 22 las empresas pesqueras afectadas, las cuales pertenecen a 11 grupos, de origen argentino y extranjero. Si bien no se puede contabilizar con exactitud las pérdidas que está ocasionando la protesta gremial, la firma Harengus informó que tiene paralizados 32 contenedores con langostinos, equivalentes a US$20 millones, cifra que se multiplicaría por tres en góndolas de Europa o Japón. La firma Harengus es dirigida por Mario Ordiales, titular de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), uno de los empresarios que encabeza las negociaciones con el gremio STIA. Ayer por la noche, surgieron nuevos contratiempos que demorarían la solución del conflicto, luego de que los empresarios no pudieran ponerse de acuerdo entre sí. La división se da porque algunas firmas grandes como Harengus estarían en condiciones de dar alguna mejor oferta salarial, pero para las empresas más pequeñas sería imposible. Además, el empresariado exige que se destrabe la exportación para iniciar una negociación. Influye en esta instancia la anuencia del gobierno provincial de Mario Das Neves, que no intervino en el conflicto ni desalojó a los manifestantes -entre 200 y 500, dependiendo del día- que paralizan la actividad en el puerto patagónico. El pedido concreto de STIA es elevar el valor de la hora de trabajo de $4,4 a $6 y, además, sumar adicionales surgidos por ley y decretos. A su vez, el sindicato piden cobrar un piso de $1.200, mientras que las empresas pretenden pagar por productividad, en lo que estiman no es un año bueno para la pesca de langostino.

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