Cinco claves del poscanje (discurso de Lavagna)
Señor Presidente Kirchner, señor Vicepresidente, señores presidentes de las Cámaras, doctor Raúl Alfonsín, señores gobernadores, señores legisladores, invitados especiales, si ustedes me lo permiten quisiera abordar durante esta presentación dos temas: > por un lado, todo lo que tiene que ver con los números, con las cifras provisorias de la reestructuración de la deuda, > por el otro lado, algunas lecciones que deja este proceso en términos de cómo conducir la política económica que permita consolidar lo alcanzado y darle continuidad. Con respecto al primero de los puntos, a los datos referidos a la deuda, están en el corazón mismo de uno de los problemas más graves que el país ha tenido en muchos años, en tres décadas la deuda pública argentina subió, redondeando números, de US$ 8.000 millones a US$ 144.000 millones, esta suba de deuda fue particularmente importante durante el período de la convertibilidad, obviamente como reflejo de los desequilibrios macroeconómicos que implicaba el modelo de la convertibilidad y siguió después de producido el derrumbe de la convertibilidad, apareció lo que podemos llamar el costo de ese derrumbe, que consistió en una emisión adicional de bonos para atender la reunificación monetaria, para atender la reestructuración de las deudas de provincias, para cubrir la apertura del Corralito financiero, del Corralón, la capitalización o recapitalización del sistema bancario, una salida de la crisis de un modelo como fue el de la convertibilidad tuvo un costo de subir de US$ 144.000 millones a US$ 191.000 millones la deuda, por cierto, ni un centavo de esa suba de deuda fue utilizada a los fines de cubrir gastos del Estado, porque como ustedes saben durante todo ese período hubo superavit fiscal a nivel de la Nación y a partir del 2003 también a nivel de la Provincia. De manera tal que estrictamente eso fue el costo de la convertibilidad. Como consecuencia de una evolución de la deuda de esta naturaleza, donde la deuda crece muy rápidamente la economía en cambio lo hace con mucha lentitud, aparece una muy fuerte suba de la deuda con respecto al PBI del país, y sobre est punto quisiera detenerme apenas un minuto, porque ustedes habrán leído en muchas oportunidades que el nivel de deuda a fines de diciembre/2001 era del orden del 60% del Producto, bueno, esto no es así, esto es simplemente fruto de una ficción cambiaria, una vez que uno remueve la ficción cambiaria y toma un tipo de cambio normal para el país, el nivel de deuda respecto del PBI era de alrededor, redondeando números, de 113%. Hoy, como consecuencia del proceso de reestructuración que acaba de cerrarse, la deuda ha bajado de los US$ 144.000 millones en que estaba en 2001, de los US$ 190.000 millones y algo que está a fines del 2004 como consecuencia del costo de la convertibilidad ha llegado ahora a niveles de US$ 125.000 millones, y la relación entre la deuda y el Producto, que era de 113%, se ubica en 72%. Este es uno de los indicadores más importantes que uno puede tomar en términos de PBI, el peso de la deuda sobre la economía de un país, y como ustedes ven hay redondeando números un poco más de 30% de rebaja como consecuencia del proceso de reestructuración. Yendo estrictamente al proceso de canje, la aceptación alcanzó a 76,07% sobre los US$ 81.800 millones, permítanme simplemente que redondee algunos números sobre los US$ 81.800 millones de deuda legible se canjearon US$ 62.200, esto es un 76%. Están siendo retirados del mercado US$ 62.000 millones, se está emitiendo deuda en reemplazo de eso por US$ 35.000 millones, de los cuales US$ 15.000 millones son bonos Par, que no tienen ningún descuento, US$ 11.909 son bonos sí con descuento, éstos con descuento superior al 70%, y US$ 8.300 millones de bonos cuasi-Par que son bonos en general para inversores institucionales en $ con legislación argentina y donde hay una quita muy reducida. El conjunto, como decía, ha permitido pasar de una cifra el orden de los US$ 62.000 millones a una nueva emisión de US$ 35.000 millones. Yo les decía que había una deuda legible, pero además de la deuda legible, como ustedes saben, estaban los intereses que estaban impagos, que cuando se hizo la oferta se excluyeron en el sentido de que no iban a ser reconocidos y habrían de formar parte de la quita. De manera tal que en realidad hemos pasado de US$ 102.500 millones a US$ 35.000 millones que es la deuda nueva que hoy estamos emitiendo, y la diferencia entre esas dos cifras, que en definitiva es una manera de medir el ahorro, fruto de la reestructuración al día de hoy, que es superior a los US$ 67.000 millones, en definitiva, y antes de seguir, nosotros dijimos en varias oportunidades, lo dijo el Presidente en muchas oportunidades, lo dijo el equipo negociador, lo dije yo mismo muchas veces, es hora de dejar lado a los lobbistas, a las presiones políticas, es hora de dejar hablar a los mercados en confiar en que los mercados van a tener suficiente racionalidad como para comprender que la efectiva capacidad de pago que tenía Argentina era lo que se estaba ofreciendo y los mercados han hablado y han hablado con muchísima claridad, después voy a darles algunos datos adicionales por plaza y por moneda, pero los mercados han hablado con mucha claridad, aceptando de una manera muy clara la propuesta hecha por el Gobierno argentino. Algunos datos adicionales por cierto cundo el 18/3 estén los datos definitivos, toda esa información como siempre va a ser colocada en las páginas web del Gobierno, del Ministerio de Economía en particular. En esta operación intervinieron diversas cajas o agentes de canje, uno de ellos, dos de ellos ubicados básicamente en Europa -Euroclear y Clearstream- (?) la Caja de Valores de Argentina, BPC básicamente en Estados Unidos y algunos otros en mercados menores. Del total de deuda canjeada, que como decíamos es de US$ 62.200 millones, un casi 39% fue canjeado por Euroclear, 38% fue canjeado por la Caja de Valores de Argentina, que debo decir mostró una altísima eficiencia en ese proceso, 20% fue canjeado por Clearstream los otros son valores menores, porque en realidad también tenían una cantidad de deuda elegible para canjear menor. Es importante de tener alguna indicación de qué ha ocurrido por monedas, cuántas de los bonos entraron al canje, divididos por monedas, el 84% de los bonos en dólares entraron al canje, el 62-63% de los bonos emitidos en euros entraron al canje, el 95% de los bonos emitidos en yenes, esto es en la plaza japonesa, 80% en otras plazas, que básicamente son la libra esterlina y el franco suizo y para una cantidad elegible realmente menor , que había en Argentina, en pesos, que eran 1.000 millones, el 28% entró. El promedio de todo eso hace 76.07%, que es el total de aceptación. Importa también algún dato por legislación, porque ustedes saben que Argentina había emitido deuda en muy distintas legislaciones, medidas por legislación, el 86% de los bonos que estaban con legislación argentina entraron al canje, éstos fueron precisamente los que procesó la Caja de Valores, el 81% de los que estaban con legislación Nueva York, el 67% de los que estaban en legislación Londres, 64% Frankfurt, 94% Tokio, y alrededor de 70% en otras plazas. Esto indica con toda claridad que ese 76.07% está integrado por todas las legislaciones y por todas las monedas con grados diversos, pero todos en general muy elevados de aceptación. Algunos datos sobre la deuda reestructurada. Ustedes saben que emitimos tres tipos de bonos para la propuesta: los bonos Pares, ahí hubo demandas por US$ 20.000 millones, nosotros habíamos fijado un límite de US$ 15.000 de manera tal que derraman o van directamente al Descuento un poco más de US$ 5.000 millones, que pasan de bonos Par a Descuento, y en el caso del cuasi-Par había un límite de US$ 8.300 millones, hubo ofertas por US$ 10.400 millones, es decir, los dos tipos de bonos fueron sobresuscriptos, y también en este caso hay un derrame de alrededor de US$ 2.100 millones sobre los bonos de Descuento. Vale la pena que les señale que en el caso del Par, los US$ 5.300 millones que derraman sobre los bonos del Descuento, se convierten en US$ 1.729 millones, porque los bonos con descuento tienen -valga la redundancia- una quita mayor, y en el caso del cuasi-Par los US$ 2.156 millones excedentes se transforman en US$ 1.000 millones de bonos Descuento. ¿Cuál es la situación en términos de valor presente y de valor residual de la deuda? De este lado ustedes tienen el valor de la deuda antes del canje que es esa cifra de US$ 102.000 millones, compuesta de los US$ 81.000 millones de capital más los intereses que estaban impagos, eso se transforma hoy en US$ 35.000 millones, pero también está el cálculo en términos del total de la deuda en valor presente, esto es, ustedes saben muy bien que la deuda no tiene toda el mismo valor, según que venza el año que viene, dentro de cinco años, o dentro de 45 años, como es el caso de alguno de los bonos que estamos emitiendo. Antes del canje, el valor presente de la deuda era de US$ 162.000 millones, el valor presente ahora pasa a ser de US$ 98.000 millones. Un dato de extrema importancia, según lo apreciamos, es el que se refiere a cómo cambió la composición del total de la deuda argentina por monedas. Nosotros teníamos a diciembre/2001, antes del cambio de régimen monetario, 3% de la deuda emitida en pesos, ahora pasamos a tener el 37% de la deuda emitida en pesos, esto es se pesifica voluntariamente una parte muy sustancial de la deuda del país. A su vez había antes 66% de la deuda emitida en dólares, ahora queda 37% de la deuda emitida en dólares, esto es se ha desdolarizado una parte importante de la deuda. Después hay cambios menores en las otras monedas, el euro baja un punto, de 15 a 14, el de yenes baja de 3 a 2, y el resto de las monedas, que como dije antes son el franco suizo y la libra esterlina, se reduce a 13 a 10, pero básicamente hay una fuerte pesificación de toda la deuda, y una fuerte desdolarización consiguiente. Algunos datos sobre qué implica esta deuda que ha sido reestructurada, más la deuda que ya estaba en condiciones en términos de esfuerzo anual de pago de intereses: a diciembre/2001, la deuda requería US$ 10.000 millones anuales de intereses, ahora reclama US$ 3.200 millones. Como ustedes comprenden, esto libera una parte sustancial de recursos presupuestarios para atender otros objetivos, básicamente los que tienen, o los que están relacionados a la situación social y a los programas de inversión en infraestructura. También se puede comparar esto con algunas otras variables, en el slide que sigue, los servicios de intereses sobre exportaciones eran el 38% a diciembre/2001, pasan a ser el 9%, porque ha bajado la deuda y porque han subido las exportaciones. El stock de la deuda sobre exportaciones era de 544%, es decir, más de cinco veces las exportaciones anuales, pasa a ser ahora de 364%, el stock de la deuda denominada en moneda extranjera, es decir la que no está en pesos, era de 527%, ahora pasa a ser 204%. Los intereses equivalían al 70% de la reservas que tenía el país, ahora equivalen al 15%, equivalían al 22% de los recursos tributarios, ahora equivalen al 10% de los recursos tributarios, y eran en términos de PBI los intereses 8%, hoy se ubican en el 2%. Creo que éste es un pantallazo muy rápido, y como dije antes, el detalle completo va a ser publicado a partir del día 18/3, pero creo que los indicadores son muy muy fuertes de por sí para demostrar el impacto en términos de stock de deuda, en términos del peso sobre el Presupuesto de los intereses anuales, o incluso en comparación con otros datos, como son las reservas o como son las exportaciones. Permítanme usar unos minutos más con relación al futuro, como dije, para tocar un poco el punto de cuáles son las enseñanzas útiles en términos de la conducción de la política económica del país, y acá muy rápidamente querría señalar cinco puntos: primero, que la política de no endeudamiento nuevo, es decir, la no emisión de deuda neta, es fundamental para garantizar los equilibrios macroeconómicos y para maximizar la capacidad que tiene el país de manejar su política económica, esto es para ganar márgenes políticos y grados de libertad en manejar su política económica. Después de un fenomenal endeudamiento, que mostrábamos al principio, a lo largo de 30 años, ahora es absolutamente fundamental asegurar la tendencia contraria, lo que de hecho ha venido ocurriendo, porque hemos disminuido, lo hemos dicho muchas veces, la deuda neta con los organismos multilaterales de crédito, hemos hecho pagos netos por US$ 10.000 millones. La consigna es bajar la deuda para usar en términos del Presidente Kirchner ¨hay que desendeudarse¨ hasta llegar a niveles de deuda que sea compatibles con las necesidades del país y con las volatilidades que son propias de economías emergentes, como es la nuestra. Va haber cantos de sirenas, va haber intentos de atraernos de manera apresurada a los mercados de deuda, ya hay ofertas, ya hay ofertas, pero ése es el negocio de muchos, pero ése no es el negocio del país. Segundo punto, la política de reducción de deuda y de acelerar esa recuperación que ya está en curso, de la capacidad de decisión nacional, sólo es compatible con cuentas públicas que sean superavitarias, tanto a nivel de la Nación como a nivel de las provincias, hemos demostrado que eso es posible, hoy tenemos récord en 50 años de excedente fiscal. Hay varios factores que explican esto, pero hay uno que el Gobierno considera absolutamente fundamental, y es que se ha independizado al Estado de los pedidos sectoriales, de los grupos de interés y de lo que es aún peor, de los grupos de presión. Hemos debilitado la forma tradicional de relacionarse con el Estado, durante muchas décadas la forma de relacionarse con el Estado era ver en el Estado un agente al cual uno concurre para pedir, por supuesto como es obvio nunca para dar. Lo que el Estado recauda es de toda la sociedad, es de la sociedad en su conjunto, hay que administrarlo en función de los más necesitados y de aquellas áreas de gasto y de inversión que tienen que ver con asegurar un crecimiento sustentable, permanente, y con aquellas áreas que llevan o donde haya compatibilidad con los programas de mediano y largo plazo del país. Tercer punto es que durante esta compleja negociación hemos interactuado con centenares, incluso podría decir miles, de financistas, de calificadores de riesgo, de colocadores de deuda, de expertos de organismos internacionales, y la primera constatación que para ser muy honestos tenemos que hacer es que por intereses económicos, por incomprensión de los cambios habidos en el marco internacional, por pereza intelectual o por planteos ideológicos la mayoría, no todos, pero la mayoría no hizo aportes positivos durante todo este proceso. Para llegar al final fue necesario formular lo que uno puede llamar pensamiento propio y ser capaces de introducir innovaciones, fórmulas distintas a las que se habían utilizado en otras circunstancias, no se trataba simplemente de defender el interés del país, sino de saber cómo hacerlo con seriedad, con responsabilidad y con aportes técnicos sólidos. Si hubiéramos seguido los caminos trillados no hubiéramos llegado a nada parecido a esto que estamos describiendo, habríamos hecho una reestructuración muy rápida que también muy rápidamente hubiera colapsado, como colapsaron todas las reestructuraciones que se hicieron en los últimos años, de manera tal que el pensamiento propio, esa capacidad de innovar con seriedad, con transparencia, fue absolutamente fundamental en el proceso, y creo que se aplicable para muchas otras cuestiones que el país tiene por delante como desafío. Cuarto lugar la inversión productiva, la inversión productiva no es una función, no depende del riesgo-país o de la nota que nos acuerden agencias de calificación internacional, la inversión depende de la demanda, depende de la competitividad, depende de la productividad de la economía, depende del programa macroeconómico, depende de la fortaleza política del Gobierno, y depende de la capacidad para restablecer un sistema de reglas claras y aplicables. Y termino con el quinto punto y es que ningún artilugio financiero reemplaza al crecimiento económico en términos de generar capacidad de pago, ésta es una verdad casi de perogrullo, que cualquiera puede entender, y sin embargo ésta no era la concepción, y no lo es todavía, de los mercados financieros internacionales, esta concepción de si sólo si crezco puedo pagar, en realidad, había sido reemplazada por la lógica de que un programa es sustentable en tanto tenga financiamiento, voluntario y a veces no tan voluntario, eh, a veces a los empujones, financiamiento forzado, esa lógica fue la que permitió que la economía argentina, el modelo que se siguió en los años ´90, que estaba en retroceso, que implicaba exclusión social, que tenía como condición un fenomenal índice de incremento del endeudamiento continuara siendo mantenida artificialmente. Esa lógica termina siempre en una crisis, y cuanto más tardar en manifestarse, como fue el caso argentino, más fuertes son los impactos negativos. Nuestra lógica fue siempre la de que sin crecimiento con inclusión social no hay capacidad de pago durable en el tiempo, este principio empieza a ser discutido y aceptado a nivel internacional y quizás sea el mayor aporte que Argentina pueda hacer a la estabilidad y al desarrollo de los mercados financieros internacionales. Creo que si se sabe interpretar esto y valorar como se debe, habremos ganado todos algo en esta dura experiencia, muchas gracias.