Y dos minutos más tarde, cuando el equipo mexicano jugaba, prácticamente, con los once jugadores en su propio campo, el delantero Suazo tuvo otra chance, pero el arquero Michel se interpuso con seguridad.
Chile estuvo cerca del festejo (como nunca antes lo había estado en esa etapa inicial) a los 31', luego de una buena combinación de Matías Fernández con Suazo, que el atacante del Monterrey mexicano tiró por arriba del travesaño, cuando salía el guardavallas mexicano.
Y entonces, la sorpresa se instaló en el minuto 41, cuando Araujo, con un cabezazo, en segunda jugada y tras una maniobra de pelota parada, ganó en el salto y decretó la apertura del tanteador.
El segundo período mostró una imagen similar a la del primero: Chile intentaba atacar con más empuje que orden; México buscaba salir rápido de contra.
A los 7'., Michel se vistió de héroe y le tapó un nuevo disparo a Suazo, en otra oportunidad nítida. Borghi metió mano y dispuso el ingreso de Paredes por el intrascendente Beausejour, con la ilusión de que el desarrollo cambiase. Y la modificación surtió efecto.
Porque a los 21'., Paredes, el delantero del Colo Colo, quedó solo en la boca del arco y conectó al gol, después de un remate de Pablo Contreras que se desvió en un defensor mexicano.
El empate entusiasmó a los chilenos, locales por el respaldo popular. Y sobre los 27', tras otra jugada de pelota detenida, el equipo de Borghi festejó.
Un tiro de esquina ejecutado por Fernández le permitió a Vidal levantarse más alto que todos y así le cambió la trayectoria del balón al arquero Michel, uno de los mejor rendimiento entre los mexicanos.
Con la ventaja a su favor, Chile parecía regular el ritmo y no pasar sobresaltos. Es más, la Roja amenazaba estar más cerca del tercero hasta que el ingresado Edgar Pacheco, a los 43'., le puso incertidumbre al resultado y despachó un remate que salvó Bravo.
Así, con angustia, el equipo de Borghi se abrazó a la victoria e ilusionó a todos sus parciales presentes en San Juan.