Peñarol es un equipo de enorme sacrificio, muy ordenado, con oficio y coraje que suplen su escasez de talento individual.
Pero su Nº 10, Martinuccio, en esos 45' no estuvo inspirado tal como sí ocurrió ante Velez. Cuando tuvo una oportunidad, no la concretó.
El partido cambió apenas en el arranque del 2do. tiempo, probablemente porque el entrenador brasileño Muricy Ramalho, envió a su equipo al ataque frontal.
Apenas comenzado, Arouca, un jugador de enorme despliegue, a veces desordenado, pero fundamental en el medio campo del Santos, se la llevó, cruzó el área grande de los uruguayos y logró habilitar a Neymar, quien ingresó desde la izquierda, en diagonal al arco, y remató implacable.
Peñarol tuvo que salir a buscar el partido y esa no es su ventaja comparativa.
Santos siguió siendo más peligroso y Danilo, un marcado lateral derecho de 19 años pero que le puede pegar con ambas piernas, y gran despliegue ofensivo, fue quien concretó, en impecable remate cruzado, el 2-0.
Peñarol salió con pura vergüenza deportiva, y logró descontar con un gol en contra del marcador central Durval.
Pero no le alcanzó para llegar al empate y de contragolpe Santos pudo haber aumentado en 2 ocasiones.
El árbitro argentino Sergio Pezzota tuvo una performance irregular. En un par de ocasiones debió sancionar a jugadores uruguayos pero se mostró demasiado permisivo. En una ocasión, que era para roja directa, ni siquiera pudo identificar a quién había sido el jugador que cometió la infracción.
Luego del final, la mancha negra: finalizado el partido, ingresaron al campo de juego varios simpatizantes del Santos para agredir a los jugadores uruguayos, y luego salieron corriendo hacia los jugadores brasileños.
Los de Peñarol embistieron contra todos los que tenían por delante y se armó una gresca tan inútil como inexplicable.
No se entiende cómo no se controla el ingreso de inadaptados al campo de juego, tal como también ocurrió en el estadio de Belgrano, en Córdoba, donde simpatizantes de River amedrentaron a los jugadores de su propio equipo.
Por lo demás, el resultado deportivo fue justo, y Santos pudo levantar la Copa Libertadores tal como no lo hacía desde 1963, de la mano de Pelé (el equipo brasileño fue campeón de América e Intercontinental en 1962 y 1963).