Estilos diferentes:
Las rencillas
Carrió considera que Manes es un advenedizo, aún cuando ella haya intentado sumarlo en el pasado a la imprecisa Coalición Civica - ARI, y cree hacerle un favor a Rodríguez Larreta embistiendo de frente, táctica chocadora que le permite olvidar sus propias opiniones anteriores sobre personas de la lista que ahora defiende.
Es cierto que para Rodríguez Larreta es clave el triunfo de Diego Santilli porque tal como él definió el escenario, su propia jefatura del espacio y su futura presidencialidad, dependen de la victoria.
Pero no es menos importante para Larreta preservar la unidad, evitando alimentar un eventual 3er. movimiento histórico que varios desearían retomar, en parte para aprovechar el hartazgo de muchos ante el fracaso en la gestión de la economía de ambas fuerzas mayoritarias.
La idea de las PASO es competir, elegir al más votado y luego todos encolumnarse detrás. Esta teoría resulta valedera siempre que haya heridas que cicatricen. Además, el rival de fondo es el Frente de Todos, y el objetivo es demostrar diferencias de opinión, de estilos y de formas. Esto es lo que le importa a Larreta pero no es una prioridad de Carrió.
En una alusión al boxeo, Manes aclaró días atrás que, en las PASO, todo golpe era aceptable "del cinturón para arriba". Pero Carrió tiene su propio reglamento o su propio cinturón o quizás no usa cinturón, y lo acusó de arribista u oportunista o quizás peor cuando dijo que para ser legislador hay que saber redactar leyes.
En verdad, conociendo la mediocridad de los textos que aprueba el Congreso de la Nación, y aún los que ha propuesto la propia Carrió, el comentario es una exageración, lo más parecido a una 'chicana'. Sin ir muy lejos, un tema de esta semana: la Ley de Salud Mental, aprobada por unanimidad y vigente, que considera a las adicciones una enfermedad mental. Un desastre. Horrible. Vergonzoso.
En el barro
Manes, hombre de ego considerable, no iba a permitir que quien le ofertó acompañarla en CC ARI en 2015, ahora lo 'ninguneara' y se la devolvió recordándole aquel convite. Luego él dijo lo que piensan todos en su espacio: "Espero que no se gasten los impuestos de los porteños en la campaña".
El problema fue que, entonces, él ya no estaba hablándole a Carrió sino a Larreta y a Santilli, también a Vidal. Salieron a responderle todos. También Cristian Ritondo, quien siempre presume de ser todoterreno, lo que no siempre es conveniente porque lo convierte en subalterno, jamás líder. Quizás ya renunció a eso hace tiempo.
Así fue como se incendió el vergel de Juntos, cuando se suponía que sería una competencia simpática entre compañeros de ruta.
Es cierto que, hasta ahora, nada es grave pero la marcha hacia las PASO apenas ha comenzado, todavía no hay encuestas y se supone -otra vez- que el adversario es el Frente de Todos, no está en casa.
Mucho más 'civilizado', hasta ahora, es lo que ocurre en Ciudad de Buenos Aires, en parte porque Carrió compite en Provincia.
Por lo que se vió en 48 horas, hay una autocrítica de Vidal, para reconciliarse con una parte de sus propios electores, y mucha batería contra Alberto Fernández y los Kirchner, en una decisión de nacionalizar el comicio, que es lo que también le convendría en Provincia de Buenos Aires en vez de hurgar hacia adentro. Que se lo expliquen a Carrió.