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Post 11S: La sobrerreacción de USA ignoró la real amenaza

Tras 20 años del 11S, los ecos del derrumbe retumban más fuertes que nunca: el ascenso de China, el fracaso de Afganistán y el resurgimiento del extremismo.

Luego del 11 de septiembre (11S) de 2001, el mundo entró en una nueva era: el idealismo propio de un régimen internacional unipolar consolidado tras el fin de la Guerra Fría se derrumbó. Un nuevo período de inestabilidad, conflicto y competición geopolítica quedaba inaugurado tras el mayor ataque terrorista en la historia de USA.

Tras 20 años del 11S, los ecos del derrumbe retumban más fuertes que nunca, coincidiendo con la retirada estadounidense de Afganistán y, como consecuencia, la toma del por parte del talibán. La era que en su momento alimentaba la creencia de que era posible rediseñar un mundo a través de intervenciones militares para la “construcción” de Estados, que la democracia liberal se podía exportar y hacerla cumplir a través de las armas llegó a su fin. Y esa creencia, desmentida: las intervenciones sirven para cumplir ciertos objetivos, pero no para transformar Estados a antojo y semejanza de otros.

La región de Medio Oriente se convertía en algo central para Washington. Mientras USA estaba concentrado en una guerra abstracta contra el terror, Rusia aprovechaba para anexar Crimea en 2014 y China lograba concentrar su poder en una persona, Xi Jinping, y le mostraba al mundo su capacidad de crecimiento económico. De esta manera, se creó un mundo multipolar como telón de fondo.

El autor de "The Post American World", Fareed Zakaria, comparó en una reciente columna la “sobrerreacción” de USA luego del 11S con el imperio británico. “Hoy pocas personas recuerdan de qué se trató la Guerra de los Bóers. Pero lo que sí saben es que, en esa época, los albores del siglo XX, Gran Bretaña gastó gran parte de sus recursos y, lo que es más importante, su atención, en vigilar el mundo y enviar sus tropas a África y ... Afganistán e Irak. Pero Gran Bretaña olvidó que la verdadera amenaza a su poder provenía del ascenso económico de Alemania y Estados Unidos, que estaban desafiando su supremacía industrial”.

Hoy, la principal amenaza para el futuro de USA no es Al Qaeda, sino China, advierte Zakaria. Sin embargo, aún es prematuro hablar de USA como potencia en declive.

Se le puso fin al reinado de Sadam Hussein en Irak, pero proliferaron los grupos extremistas en Medio Oriente, algo que, supuestamente, se pretendía aniquilar para evitar otro 11S.

Después de 20 años, el terrorismo y los grupos extremistas, como Al-Qaeda, el Estado Islámico (ISIS) y, obviamente, el talibán, están lejos de ser derrotados y de extinguirse. La humillación de USA en Afganistán, consecuencia directa del 11S, supone para muchos la confirmación de que solo desde el extremismo más radical se puede derrotar a un “imperio”.

No sólo el sistema internacional vivió un antes y un después, el 11S también influyó en la industria cinematográfica, en la seguridad nacional, y, sobre todo, en la industria aeronáutica, los vuelos en avión. En los meses posteriores al 11S, los estadounidenses evitaron volar. El porcentaje de pasajeros en vuelos domésticos cayó cerca de un 20% y un 45% los de vuelos internacionales. En su lugar, prefirieron desplazarse por rutas, elevando el número de víctimas por accidente de autos.

Las principales víctimas del 11S fueron los casi 3 mil estadounidenses asesinados en los ataques de aquel entonces. Lamentablemente, lo que vino después sólo trajo más muerte, sufrimiento y miseria para ciudadanos de a pie de una gran cantidad de países. USA seguirá siendo por muchas décadas un país hegemónico, pero probablemente ya no volverá a ser el único, como lo fue entre 1991 y 2001.

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