Se le puso fin al reinado de Sadam Hussein en Irak, pero proliferaron los grupos extremistas en Medio Oriente, algo que, supuestamente, se pretendía aniquilar para evitar otro 11S.
Después de 20 años, el terrorismo y los grupos extremistas, como Al-Qaeda, el Estado Islámico (ISIS) y, obviamente, el talibán, están lejos de ser derrotados y de extinguirse. La humillación de USA en Afganistán, consecuencia directa del 11S, supone para muchos la confirmación de que solo desde el extremismo más radical se puede derrotar a un “imperio”.
No sólo el sistema internacional vivió un antes y un después, el 11S también influyó en la industria cinematográfica, en la seguridad nacional, y, sobre todo, en la industria aeronáutica, los vuelos en avión. En los meses posteriores al 11S, los estadounidenses evitaron volar. El porcentaje de pasajeros en vuelos domésticos cayó cerca de un 20% y un 45% los de vuelos internacionales. En su lugar, prefirieron desplazarse por rutas, elevando el número de víctimas por accidente de autos.
Las principales víctimas del 11S fueron los casi 3 mil estadounidenses asesinados en los ataques de aquel entonces. Lamentablemente, lo que vino después sólo trajo más muerte, sufrimiento y miseria para ciudadanos de a pie de una gran cantidad de países. USA seguirá siendo por muchas décadas un país hegemónico, pero probablemente ya no volverá a ser el único, como lo fue entre 1991 y 2001.