Al principio la petrolera rusa recibe el dinero del comprador final por los suministros hechos por PDVSA.
Luego, ese dinero con el descuento de las comisiones correspondientes, ingresa en las cuentas de PDVSA en los bancos rusos.
A raíz de esta publicación, Rosneft requirió al gobierno ruso “interrumpir la actividad” de Reuters en Rusia y denunció que la agencia británica se ocupaba de “sabotajes informativos” contra la petrolera estatal rusa.
“Consideramos necesario –dice Rosneft- dirigirnos a los órganos competentes para interrumpir la actividad ilegal de esta seudo-agencia en el territorio de la Federación Rusa”.
El artículo de Reuters fue considerado por la petrolera como una “franca mentira y provocación”.
Quevedo, por su parte, desmintió el informe de la agencia en el sentido de que Caracas debía a Rosneft “centenares de miles de millones de dólares de las empresas conjuntas debido a que la extracción era muy inferior a lo que se pronosticaba”.
El ministro venezolano de petróleo afirmó que “Venezuela paga a tiempo sus deudas ante Rusia. Los contratos se cumplen”.
En el Departamento de Estado norteamericano afirmaron que la actual situación económica de Caracas no le permite pagar la deuda no sólo ante Rusia, sino también ante China.
Sin embargo, el ministro de Finanzas de Rusia, Antón Siluanov, anunció que Venezuela transfirió el pago de la deuda ante Rusia que debía ingresar en marzo.
“Sí, Venezuela nos pagó en los plazos establecidos –agregó el también vice primer ministro y hombre fuerte de las finanzas rusas-. Pese al retraso, no habrá consecuencias financieras para Venezuela por cuanto Caracas cumplió con la condición de transferir el dinero antes de fines de abril”.
Según calculó la misma Reuters en agosto de 2017, desde 2006 el gobierno ruso y Rosneft concedieron a Venezuela créditos o líneas de crédito por un total no menor a los US$ 17.000 millones.
La petrolera por sí misma entregó unos US$ 6.000 millones en créditos.
A finales de 2018, anunció que la deuda de PDVSA se había reducido a US$ 3.100 millones y que la venezolana se había comprometido a saldar el total con suministros de petróleo.
Rosneft es el principal inversor ruso en Venezuela. Posee participaciones en cinco empresas conjuntas con PDVSA por prospección y extracción de petróleo tanto offshore como en tierra.
La compañía también desarrolla un gran proyecto de prospección de gas en los yacimientos de Patao, Mejillones y Río Caribe con reservas certificadas en 180.000 millones de m3.
En 2017 la empresa rusa obtuvo licencia por 30 años con derecho a exportar gas y la posibilidad de producir GNL.
En noviembre de 2016 Rosneft Trading, la filial suiza de la petrolera rusa, recibió derechos de caución por el 49,9% de las acciones de Citgo, la empresa norteamericana de PDVSA, en calidad de garantía del crédito por US$ 1.500 millones concedido en ese año a Venezuela.
Los problemas con el retorno de petróleo por los adelantos de Rosneft pueden surgir en el caso de que estén jurídicamente conformados a través de la estructura estadounidense que posee la compañía rusa, afirma el jurista de EMPP Meguen Doráiev.
Es difícil que PDVSA suspenda por completo la extracción de petróleo y los suministros por los adelantos de Rosneft.
En caso de pérdida de los contra-agentes norteamericanos, los suministros de petróleo pueden ser reencaminados al mercado asiático, según afirma el analista de ACRA Vasili Tanurkov. Incluso si Venezuela retiene las entregas por los adelantos restantes, no será un gran problema para la empresa rusa.
Según Tanurkov, en el marco de un petróleo relativamente caro y de un rublo barato los petroleros se sienten muy bien. El EBITDA de Rosneft por los resultados de 2018 prácticamente se duplicó hasta los 2 billones de rublos (algo más de US$ 30.000 millones por el curso actual del BCR, y la compañía todavía no publicó el balance anual).
El flujo dinerario libre crecerá a unos 800.000 millones de rublos (US$ 12.000 millones).