Fue clave el gesto de relevo del Ministerio de Hacienda para que se montara este minué extorsivo en torno de las reservas, que trae reminiscencias de la danza parisina conocido como “Apache”, donde se simula una lucha de pareja a bofetones, golpes y revolcones.
A diferencia de su antecesor, Nicolás Dujovne, el nuevo timonel de las cuentas fiscales que audita el FMI, Hernán Lacunza, cultiva un perfil menos tecnocrático y no presume de invitar a su casa a cenar a la renunciada directora gerente Christine Lagarde, sino que definió claramente la meta: "Para ganar una elección hay que tener una economía estable. La situación de la tasa de interés, el precio de las naftas, el empleo y las provincias se agravan si el dólar no se calma".
Le faltó decir lo que iba implícito en este último condicionante: la necesidad imperiosa de contar el 23/09 con el desembolso de los US$5.420 millones programado con el Fondo por el crédito stand by. ¿Llegan? Todavía no llegó la misión técnica indispensable.
La economía se encuentra prácticamente paralizada siguiendo las alternativas diarias de la singular dolarización que copó las campañas, cuando aún quedan por delante 41 jornadas cambiarias (no hay ínterin ni siquiera un solo feriado) hasta que llegue el comicio general.
Para que se cumpla la primera etapa de la puja, que se extiende hasta la fecha clave del desembolso previsto, restan 18 ruedas cambiarias, incluida la de hoy (28/08), en el que dólar arrancó ganando por goleada.
No sería en consecuencia de extrañar la luego desmentida propuesta atribuida a la misión del FMI que se encuentra en el país de adelantar el calendario electoral, habida cuenta de que, si bien técnicamente los números darían para aprobar el desembolso crucial que permita pasar al siguiente nivel de pantalla (si fuera un partido de playstation), existen otros puntos interpretativos en el formulario para dar vía libre que los colman de responsabilidades.
El equipo de lujo del FMI
De ahí que haya desembarcado esta vez el equipo operativo completo del Fondo, encabezado por el propio encargado en el hemisferio occidental, Alejandro Werner, e integrado por el jefe de la comitiva, el italiano Roberto Cardarelli, y el residente del organismo en Buenos Aires, Trevor Alleyne, a fin de recorrer no sólo es espinel oficial sino también el de la oposición, nítida vencedora en las primarias.
En cuanto completen la revisión de las cuentas y la ronda de entrevistas, deberán cerrar el reporte con las conclusiones que saquen, según lo recuerda Julián Guarino en Ámbito Financiero:
> si la Argentina se encuentra en vías de recuperar el acceso al mercado de capitales para poder emitir deuda y poder repagar;
> si la deuda tiene alguna probabilidad de ser sustentable,
> si la balanza de pagos experimenta algún tipo de presión adicional, y
> si el programa con el FMI tiene algún grado de probabilidad de ser considerado exitoso.
Por lo que se ve, las respuestas andarían más o menos en:
> no;
> sí pero... ;
> no mucho y
> no así como está.
Sin embargo, el ratón mayor se lo alojó el Frente Para Todos durante la reunión que mantuvieron, cuando puso sobre la mesa las cifras que avalaron “la preocupación” que constó en el comunicado por el financiamiento de la "salida de capitales" con los créditos del Fondo.
Su desarrollo fue:
** los desembolsos totales efectuados por el FMI suman US$44.500 millones aproximadamente y representan casi el 80% del préstamo total;
** entre junio de 2018 y julio de 2019, salieron del sistema US$27.500 millones en concepto de fuga de capitales argentinos, aproximadamente, y US$9.200 millones por la reversión de inversiones extranjeras especulativas, de acuerdo con las cifras oficiales disponibles,
** la salida neta de dólares supera en total los US$36.600 millones, lo que representa más del 80% de los desembolsos recibidos hasta la fecha.
También se los advirtió el candidato a presidente de Consenso Federal, la 3ra fuerza en las PASO, Roberto Lavagna: "El dinero del FMI está sirviendo para financiar la fuga de capitales especulativos", afirmó.
Lacunza expuso la versión de la Casa Rosada en Clarín del domingo: "No sirve tener reservas en el BCRA y un dólar que suba como un barrilete".
En el gobierno interpretan la posición del contrincante electoral como desestabilizadora y hasta el ministro de la Producción, Dante Sica, se animó a cuantificar la supuesta pérdida que habría provocado: US$300 millones.
Más allá del intercambio de proyectiles con que la dirigencia pretende reemplazar a los debates de ideas , el comité ejecutivo del FMI afronta una instancia muy delicada, porque ha venido transfiriendo en 15 meses US$51 mil millones, casi el 80% del monto total del crédito stand by otorgado, y la oposición le achaca la responsabilidad, al igual que al gobierno, porque desde entonces:
** cayó el -1,7% del PIB,
** la deuda pública subió 29 puntos porcentuales del PBI,
** el desempleo aumentó al 10,1%,
** la pobreza creció por encima del 32% y
** la inflación se disparó al 53,9%.
Hasta un influyente economista del palo, como Carlos Melconián, calificó ese plan de “picapiedras”, al disertar en “La Semana del Management” que organiza IDEA (Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina).
Así y todo, el agosto, el drenaje de divisas lleva totalizados US$10.418 millones, contando los US$ 2.615 millones que el Tesoro tuvo que usar el martes pasado para cancelar un préstamo REPO con bancos extranjeros.
Tampoco el tanteador del partido que se juega con las reservas líquidas (o cambiarias) acusaría recibo ante un eventual éxodo de la mitad de los depositado en las cuentas en dólares, ya que deberían estar cubiertos con el encaje bancario.
De esta manera, la disponibilidad efectiva en la caja del Banco Central andaría entre US$14 y 16.000 millones, según consultoras privadas, ámbito en el cual estiman que, tras el relevo presidencial, quedarán en US$4.000 millones.
Los administradores del minuto a minuto cambiario no tuvieron tiempo para levantar la cabeza y especular con el aporte o no del FMI.
Se le vino encima la licitación de Letras en dólares, que en el mercado secundario rinden más de 20%, y vencen Lecap, cuyo retorno anual es mayor al 70%.
Según Gabriel Zelpo, socio de Seido, hay que pagar US$ 1.600 millones y más de $ 50.000 millones, con el antecedente del último concurso, en el que se renovó menos de la mitad de lo que vencía.
De no ser porque se presentan en ventanilla ANSeS y otros inversores institucionales, como aseguradoras o cajas previsionales, con lo que no pasa nada si se van con las manos vacías, estimó que con las Letes en dólares en términos privados habrá una tasa de renovación muy baja.
Entre las Letes y las Lecaps, el interrogante que se abre para las reservas se llama US$7.000 millones.