La pandemia, la culpa y el relato (convoquen ya al Consejo Económico y Social)
Italia y España avisan que la famosa curva de contagios del Covid-19 comienza a remitir. El foco atencional empieza a posarse en USA. Por estas horas, 'el imperio' registra el mayor índice de infectados, pero con la salvedad fundamental de que su tasa de mortalidad es de 2,19%, contra 11,86% de los italianos y 8,86% de los españoles.
Tal como dicen los galenos, en medicina "nadie puede asegurar casi nada". Esto no es óbice para inferir que alguna clase de luz aparezca al final de este auténtico túnel de la angustia llamado coronavirus.
Por tanto, con el correr de los meses se abrirá una lucha sin cuartel entre distintos actores por dominar el relato de las culpas y, aquellos que se adueñen de las narrativas, correrán con ventaja para imponer sus objetivos.
La pandemia, al igual que todo hecho conmocionante y transversal, ha desatado todo tipo de teorías conspirativas. Éstas encajan perfectas como piezas de rompecabezas, pero la realidad suele presentar tantas irregularidades y contradicciones que muchas veces dejan a estas teorías en “offside”.
A la hora de buscar culpas, sin dudas, las palmas se las lleva China. No sólo porque fue allí donde nació y se propagó como reguero de pólvora el coronavirus covid-19, sino por sus maneras de producir y de invadir mercados, que convierte al país de Mao Tse Tung, en un conquistador de nuevo cuño. Se dice, desde distintas usinas, que China fomentaría este tipo de ataques epidemiológicos para provocarle al capitalismo occidental, un desplome del valor de las empresas. Luego, el gigante asiático, aprovechando su favorable saldo comercial, producto de sus exportaciones, compraría esas empresas a precio de saldo y quedaría entonces en una clara posición dominante, casi como líder de un nuevo imperio. El Lado B de esta teoría dice que con esta declinación de la economía de los países, el comercio global bajará y las exportaciones de China no serán tan voluminosas porque se impone un 'vivir con lo nuestro' país por país.
De todos mdos, lo que sí daría un relanzamiento de China a posiciones de dominio y liderazgo, no es la compra de empresas occidentales, sino un nuevo “producto de exportación”: la ciberseguridad.
China se ofrecería a otros Estados, a través de la tecnología 5G, una nueva dimensión de autopista de la información que permite el desarrollo de apps capaces de conocer 'vida y obra' de cada persona, con el argumento de que así es posible controlar este tipo de desastres.
