Horrible: "Estamos despidiendo a personas jóvenes vencidas por el COVID"
Con sus más de 4,5 millones de infectados por COVID-19, la Argentina está

Con sus más de 4,5 millones de infectados por COVID-19, la Argentina está
## 8va. en el mundo en total de afectados,
## 11ma. entre 192 países en cantidad total de fallecidos, que ya alcanzan los 96.000,
## N°13 global en muertos por millón de habitantes.
## N°48 en el ranking mundial en aplicación de 1ra. dosis de la vacuna, y
## N°78 en administración del esquema completo.
Entre 53 países, Argentina quedó en el último lugar en efectividad en el manejo de la pandemia, según un relevamiento de Bloomberg.
Desde que comenzó la ola mundial de COVID, los argentinos sufrimos 245 días de cuarentena estricta, la más alta del planeta, con un enorme perjuicio social, económico y educativo.
CAME informó que en 2020 se cerraron 15.794 empresas: 4.886 son del comercio mayorista y minorista, 4.040 de alojamiento y servicios de comida, 1.977 de transporte y almacenamiento y 1.301 de servicios profesionales.
Esto significó la pérdida de 1.100.000 puestos de trabajo el año pasado, según estadísticas del INdEC, una situación 4 veces peor a la que el país vivió en 2001.
La UNESCO cuantificó que la Argentina se encuentra en el puesto N°15 entre 156 países con las escuelas parcialmente cerradas, con un total de 11 meses y 2 semanas. En América Latina, nuestro país aparece en el puesto N°2 de 22 países.
Estos números, que son datos verificables y no "discurso del odio", nos muestran la desidia, la incompetencia y la responsabilidad criminal de un gobierno que, lejos de cuidar a su población, no cesa de avanzar sobre las libertades individuales, las instituciones republicanas y el derecho de propiedad.
Los Fernández buscan, en forma denodada, imponer una agenda que nada tiene que ver con las necesidades de la gente: la impunidad de la vicepresidente en sus múltiples causas por corrupción, la cooptación espuria de poder para seguir robando, la anulación de cualquier oposición mediante la manipulación de la Justicia y las leyes, el sometimiento social a través del embrutecimiento y el disciplinamiento de pobres vía los planes sociales, el derrumbe de la República, el alineamiento con las peores dictaduras del planeta y la instalación de un régimen autocrático que acabará con nuestra democracia.
Este gobierno populista nació de la democracia, pero no es democrático. Con la Constitución y la ley en la mano, debemos limitar su capacidad de daño, para erradicarlo del control de la Nación en 2023, por la vía de las urnas.
Hace un año, por causa de una pandemia desconocida, lamentábamos la muerte de nuestros abuelos.
Hoy, con mucha información pero sin vacunas -por causa de la peor administración de la pandemia en el planeta-, estamos despidiendo a personas jóvenes vencidas por el COVID, un escenario nunca antes esperado.
Mientras tanto, algunos medios nos pretenden vender que la pandemia ya pasó. Fue lo que hizo el Presidente al homenajear a los caídos el fin de semana pasado: decirle a la sociedad que la crisis quedó atrás. Hablar de la pandemia, como una cuestión del pasado. Un acto deleznable, porque lejos de haber acabado, hoy el promedio de edad de los muertos bajó dramáticamente, y este gobierno sigue sin vacunar (excepto a los propios, desde luego), mientras los contagios y los decesos se multiplican en forma exponencial de una semana a la otra.
Mientras esperamos la llegada de la tercera ola con la variante Delta, desde el poder se siguen distrayendo las prioridades, para exacerbar un relato electoral fútil y mentiroso.
El binomio Alberto Fernández-Cristina Elisabet Kirchner debe ser sometido a juicio por su responsabilidad en lo que generó, al igual que todos sus colaboradores.
En mi lectura personalísima de la situación, resistir hasta las últimas consecuencias la corrupción y el autoritarismo del régimen kirchnerista es un deber patriótico, de cara a la historia.
A los tibios los vomitará Dios.