En la zona amarilla, dentro del circuito financiero vernáculo, las cuentas de ahorro en moneda extranjera llevaban stockeados US$35.100 millones, de los cuales US$32.163 millones pertenecen a privados y les rinden entre 1,1% y 1,3% anual, que llegaría hasta hasta el 1,7% si superara el millón anual.
La franja verde del sistema institucionalizado se mantiene por el momento inmóvil, pero en las periferia los tenedores de unos US$200.000 millones guardados en las cajas de seguridad y otros US$100.000 millones en el colchón, conforme estiman los especialistas de la City, aguardan, primero, que se despeje la incertidumbre electoral para recién entonces analizar si les conviene continuar en el refugio clandestino, sin renta alguna y con riesgos de robo, y hasta cuándo.
Los más de US$ 200 mil millones de residentes argentinos que defendieron el valor de la moneda, trasladándolos al exterior se movilizan en carteras globales y por ahí están más pendientes de la tasa de interés de la Fed o de las repercusiones monetarias de
De todos modos, no sería precisamente este el momento de los mercados emergentes para destinar capitales y, en ese contexto, el riesgo país que otra vez subió de los 900 puntos, manda a la Argentina al fondo de la cola.
Entrar, blanquear y salir
Si en la primera parte del mandato de Macri se hizo un blanqueo impositivo al que se anotaron US$100 mil millones y, una vez tomados los beneficios fiscales excepcionales, el 95% se volvió a ir, por un lado revela escasez de atractivos de inversión para retenerlos, pero por otro que ya pertenecen a portafolios de fondos sin banderas.
Ese flujo de las tenencias en el exterior suele ser esquivo, en general, a asumir mayores riesgos y difícilmente abandone la zona de confort, a no ser que en el país de origen se produjera un shock de confianza que hoy nadie imagina.
Al revés, los particulares que atesoran dólares en el orden local han ido in crescendo este año: US$950 millones en febrero, 1.000 en marzo, 1.500 abril, 5.003 en mayo y 3.803 en junio.
Por número de operaciones se contabilizaron el último mes 1.114.000 clientes, 30 mil más que en mayo, que fue el mes de mayor promedio individual: US$ 3.413, si bien las compras mensuales superiores a US$ 2 millones representaron casi el 80% del total de divisas adquirido.
No ha sido hacia el sector bancario, precisamente, donde se canalizaron esos llamados argendólares (depósitos a plazo fijo en dólares del sector privado): en julio pasado habían crecido apenas unos US$1.200 millones, cuando en 2016 habían registrado US$11.850 millones; en 2017 US$3.965 millones y en 2018, año de las corridas, US$2.520 millones.
En ese contexto de incremento de la demanda de moneda fuerte, en los últimos 20 días el dólar dejó del piso de $41,65 para situarse primero en $43,87, con un aumento del 5,1%, e ir ubicándose paulatinamente arriba de los $46 actuales, cerca de los valores de mediados de junio.
La devaluación del yuan también achicó las reservas del Banco Central expresadas en la moneda china por el swap ampliado, y ahora contabilizan US$519 millones menos.