Este viernes 22/02 entonces, al que yo llamo "Día D", es posible que Venezuela se enfrente a un escenario turbulento, sí, muy turbio pero seguramente, decisivo. En simultáneo 2 conciertos, que muchos venezolanos para tomárselo con humor lo han llamado "la guerra de las minitecas", pero que en realidad son 2 convocatorias que pueden tornarse peligrosas y violentas. En el medio: millones de personas enfrentadas, civiles y militares, chavistas contra opositores, una mezcla de venezolanos (y posiblemente muchos colombianos) ofuscados, incontrolables y con bronca, en palabras más criollas: "arrechos" como se dice en Venezuela. La oposición lo sabe, el chavismo también, y por ello han recomendado no llevar niños a los eventos musicales convocados por las dos figuras políticas del país.
Los conciertos serán en la frontera de Venezuela con Colombia. El de la oposición será del lado de Cúcuta, en el puente "Las Tienditas". Este viernes 22/02 entonces, el lugar sonará con la música de los mejores artistas de la región (y el mundo) con el fin de recoger fondos para los venezolanos más necesitados. Pasada la media noche (23/02), vence el plazo dado por Juan Guaidó para que Nicolás Maduro abandone su cargo y sean convocadas elecciones presidenciales (con todas las garantías).
Del lado de Venezuela, en el puente Simón Bolivar, sonarán temas de artistas poco conocidos, ya que al menos 10 cantantes rechazaron la oferta de Maduro para cantar el el concierto que él copió de Guaidó y en el que además entregará más de 20 mil cajas de comida (de malísima calidad y hasta rancia) a quienes lo necesiten. También prometió asistencia médica gratuita para quienes asistan a la actividad.
Sin embargo, la principal preocupación de Maduro es el ingreso de ayuda humanitaria al país que preside, que paradójicamente, es la estrategia perfecta ideada por Juan Guaidó para que en Venezuela se genere un punto de inflexión y se asome, de una vez por todas y tras 20 años de "socialismo y revolución", un verdadero cambio, que hasta ahora la oposición al chavismo en Venezuela no logró jamás. Por eso Guaidó es visto actualmente como una especie de "Dios salvador", y que como dato curioso, es poco cuestionado a diferencia de otros líderes ya conocidos como Henrique Capriles o Leopoldo López. Sin duda Guaidó ha corrido con mucha suerte y se afianza de a poco entre la gente conocido por su frase "vamos bien".
No obstante, la ansiedad aumenta y el tiempo corren. Maduro, asustado, como es notorio en sus últimas apariciones en medios donde día por medio se contradice en sus discursos, ha ordenado cerrar la fronteras de Colombia y Brasil con Venezuela. No dio chance a nada, marítimas y terrestres, paralizó todo y ordenó que la estrategia de Guaidó quede solo en una promesa esperanzadora. Sus militares están allí, resguardando que no ingrese ni un gramo de comida, ni un miligramo de medicación, NADA. Maduro dice que Venezuela no es un pueblo de mendigos.
Por su parte, es de suponer que la oposición venezolana tiene su carta bajo la manga. Es terrible que los periodistas nos basemos en los rumores, pero a esta altura y siendo venezolana es "creer o reventar", y entre el círculo cercano al presidente interino Guaidó se escucha que la estrategia se basa en: Paso 1: tratar de ingresar la ayuda humanitaria, lo cual va a ser impedido. Paso 2: declarar "crimen de lesa humanidad" y pedir el apoyo de fuerzas militares extranjeras para el ingreso de la ayuda humanitaria... y sí, como dicen acá "y que se pudra todo". Suena dramático, es muy fuerte, supone un enfrentamiento sangriento al que NINGÚN VENEZOLANO quiere llegar, pero que pareciera el destino final de una tierra que ya no aguanta más el "proyecto socialista". Igual no me crean nada, es simplemente un rumor, que Dios (si es que existe) ojalá no lo permita.
El Día D llegó, hay nervios, angustia, esperanza, ansiedad, es una mezcla de sensaciones que sólo puede sentir un venezolano y que desde afuera, muchos ni siquiera van a poder entender. Es un día histórico donde esperamos que se juegue "a todo o nada". Esta es la última oportunidad, o nos libramos del régimen, o nos hundimos para siempre.