Al igual que Cristina Fernández de Kirchner en un acto en La Matanza en el mes de diciembre 2019, él hizo hincapié en la desigualdad en el reparto de los fondos entre Ciudad de Buenos Aires y el territorio bonaerense. No es menor seguir de cerca la evolución de estos dichos y las acciones que puedan venir detrás. El mensaje del gobernador es para el Ejecutivo nacional, es decir, para Alberto Fernández. En la misma semana, el jefe de Estado se mostró en una reunión con el alcalde porteño y otros gobernadores de la oposición.
Es curioso: Alberto Fernández y Axel Kicillof son tan porteños como Horacio Rodríguez Larreta. Pero Kicillof, residente en Villa Urquiza, gestiona Provincia de Buenos Aires. Entre Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta hay varios interlocutores: Víctor Santa María, Juan Manuel Olmos, Sergio Massa...
La historia de lo que aporta la provincia de Buenos Aires al PBI nacional y lo que recibe de coparticipación es una discusión antigua que, cada tanto -y según las necesidades políticas- regresa.
Luego de la consolidación del Fondo del Conurbano que se creó en la negociación entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde en 1991 (Menem quería a Duhalde lejos de la sucesión presidencial y tuvo a Domingo Cavallo como aliado puntual), fue Felipe Solá quien intentó poner sobre la mesa el tema con bríos cuando su ministro de Economía era Gerardo Otero.
Rápido de reflejos, en aquel entonces, Néstor Kirchner, quien no quería la reelección de Felipe Solá en el Ejecutivo bonaerense, abortó la escalada porque él nunca estuvo dispuesto a darle rienda suelta a la independencia económica bonaerense ante el riesgo de que se transformara en independencia política. Mas cerca en el tiempo, María Eugenia Vidal logró una actualización del Fondo del Conurbano pero luego del triunfo legislativo de medio término (2018), la Casa Rosada restringió los recursos para Buenos Aires.
Alberto Fernández conoce aquella historia. Por ese motivo hay que seguir con atención la evolución de una demanda que promete ir en ascenso. Aunque hay que identificar etapas: 2020 no es electoral pero 2021 sí lo será, por ejemplo. Por ahora, la problemática de la deuda externa sirve de tapón para justificar la austeridad. Pero ello no durará mucho tiempo y se vinculará a los movimientos políticos internos del Frente de Todos.
Sí sorprendió a propios y opositores la ausencia en el discurso del gobernador de referencias sobre la inseguridad. Al margen de repasar las estadísticas del abarrotado sistema penitenciario, no hubo mención alguna sobre la labor que lleva adelante Sergio Berni. Los intendentes de Juntos por el Cambio salieron a marcar el detalle que para nada es menor.
El delito en el conurbano no cesa y las marchas en reclamo de mayor seguridad se repiten en distritos más allá del color político. En la gobernación están convencidos que muchas de esas acciones responden a estímulos locales de representantes del macrismo.
De todas maneras, resulta extraño la decisión del gobernador de darle un elemento a la oposición tan sensible como la seguridad. Esa incertidumbre se traslada a la propia Policía Bonaerense, que aún no tiene certezas de cuál será el futuro inmediato de sus altos mandos, aún cuando resulte una estrategia posible de Berni.
Esta semana, Kicillof comenzó a materializar otro de los acuerdos “pre existentes” que así mismo había definido ante los jefes comunales a días de asumir. Se confirmó la llegada a la presidencia de Lotería Bonaerense de Omar Galdurralde, un hombre cercano a Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora y uno de los alcaldes que se hizo presente el lunes 02/03 en la Legislatura. Razones no le faltan.
Insaurralde mantiene un equilibro con todos los sectores en pugna en el tablero bonaerense: Alberto F, Massa y Máximo Kirchner, es decir La Cámpora, que, salvo el caso de Santiago “Lalo” Révora, brilla por su ausencia en el gabinete de Kicillof.
El joven camporista está ligado a Eduardo De Pedro y desembarcó en la Secretaría de Asuntos Municipales. Es decir, fue puesto allí para relacionarse con los intendentes o ¿para controlarlos? La respuesta se dará camino al andar.
A la misma hora que habló Kicillof ante diputados y senadores, otros intendentes del conurbano justificaron su ausencia por tener ellos sus propias aperturas de sesiones en los Concejos Deliberante.
Desde 2019, las sesiones en los municipios comienzan en marzo cuando históricamente su apertura eran en el mes de abril. De allí que varios no llegaran a La Plata pero defendieran, vía Twitter, los postulados del gobernador.
Distinto fue el entusiasmo que mostraron a la hora de subir fotos en apoyo a Alberto Fernández un día antes. Detalles que marcan el juego de equilibrios.
Es más: algunos movilizaron a la Plaza del Congreso pero no repitieron acción en la ciudad de La Plata.
Uno fue el caso del paceño Mario Ishii, que solía ejecutar estas movidas con Néstor Kirchner y Cristina. Su tensión con Kicillof es elocuente más allá de la foto registrada semanas atrás.
En estas horas, habrá una similar con Alberto Fernández quien, en su agenda, intercala tiempo para recibir a los intendentes del Gran Buenos Aires. Días atrás se mostró con el jefe comunal de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, mencionado para discutir la presidencia del PJ nacional de la cual es ahora vicepresidente.
Para los jefes territoriales es clave el resultado de la renegociación de la deuda. Todos ellos necesitan que la figura de Alberto Fernández se robustezca al ritmo de una mejora de la economía. No en vano, horas antes del Congreso Nacional del PJ, el justicialismo bonaerense que preside el merlense Gustavo Menéndez emitió un comunicado de apoyo a Fernández y también al gobernador Axel Kicillof. Pero la lectura es clara. Para equipar la tensión que, indefectiblemente vendrá con La Cámpora, los alcaldes necesitan de un Presidente fortalecido. En el TEG bonaerense cada uno mueve sus fichas.
La Cámpora buscará reinar más municipios apalancados por los nombramientos que se están dando en delegaciones locales de ANSeS y Pami. Y sobre todo por la imposibilidad aún de muchos intendentes para renovar sus mandatos en 2023.
También habrá, lentamente, un avance de un sector ligado al presidente Alberto Fernández, de la mano de su jefe de gabinete Santiago Cafiero. Hay que seguir de cerca los movimientos del joven funcionario. En silencio ha logrado ubicar gente de su confianza en lugares con manejo en la estructura de las empresas del Estado Nacional. Le destacan su compromiso para con quienes fueron jefes o pares suyos durante su paso por el sciolismo. "No dejó tirado a nadie”, sostienen quienes lo conocen bien.
Algunos casos donde se ve la mano de Cafiero son la presidencia del AABE (Agencia de Administración de Bienes del Estado), con Martín Cosentino; el directorio del Banco Nación donde llegó Martín Ferré, la conducción de la Sociedad de Garantía Recíproca, Garantizar, donde ubicó de presidente a Gabriel Gonzalez y nombró de director a Juan José Castro, actual presidente del PJ de San Miguel.
Hasta Alberto Pérez, el otrora hombre fuerte del gabinete de Daniel Scioli logró llegar, en silencio, a una silla del directorio del ERAS, el ente que regula Aguas y Saneamiento, es decir la actividad de AySA, presidida por Malena Galmarini.
Por ahora, los únicos dirigentes que tienen “bolilla negra” son aquellos que formaron en algún momento parte de la estructura de José Ottavis.
En La Cámpora aún le facturan haber “ridiculizado” a la agrupación que se prepara para ir por más. Y, por eso, las tensiones afloran. ¿Será otra vez Sergio Massa el árbitro que ayude a ordenar el mapa provincial?