El resultado fue claro. Tres años después de registrar parejas que estaban juntas y la mujer tenía o había conseguido un cargo de alta responsabilidad, los investigadores realizaron un relevamiento que les marcó que un 7% de esas parejas, se habían divorciado en ese lapso de tiempo.
Por su parte, en el caso de las parejas en la que el hombre trabajaba no hubo demasiada diferencia. El índice de divorcio es el mismo tenga o no el alto cargo.
¿ Por que se da ésto?
El estudio, llamado All the single ladies: job promotion and the durability of marriage, afirma que hay un vinculo muy fuerte entre el “mercado matrimonial” y el mercado laboral en el ámbito de la desigualdad. Queda en manifiesto que al día de hoy aún es priorizada la carrera del hombre en la mayoría de los países del mundo y que "las mujeres afrontan un gran estrés cuando dan un salto profesional".
Se deja en evidencia que las dificultades de la mujer para conseguir un cargo ejecutivo no solo se debe a las desigualdades que habitan en el ámbito laboral sino también al factor matrimonio. Para muchas mujeres, un buen trabajo que lleve muchas horas y la mantenga alejada de casa actúa en detrimento de la estabilidad familiar.
Todo se suscribe a una falta de igualdad y a una falta de apoyo a las carreras profesionales de sus mujeres y el estrés familiar que ellas deben afrontar cuando intentan avanzar, lo que muchas veces termina o en una renuncia apresurada o en un divorcio. Así lo refleja el estudio.