
Un profesor me explicó una vez ciertos conceptos de un viejo tratado de Juan Hernández Arregui que se titulaba "¿Qué es el Ser Nacional?"
Más adelante en el tiempo, Roberto Fontanarrosa envió a su Inodoro Pereyra y Mendieta a investigar el tema.
Pero para mi, el Ser Nacional es la inflación. Siempre se habla de eso.
Investigué el tema y parece ser que la mayoría de los dirigentes políticos argentinos, no importa la corriente partidaria a la que adhieran, han decidido, desde hace muchos años, que la inflación no es tan mala porque
** ayuda a financiar el Estado que ellos gestionan,
** les permite 'fabricar' recursos que redistribuyen según su idea de construcción de poder, y
** es el costo que están dispuestos a pagar para eludir la austeridad.
Además, muchos -no todos pero sí muchos- de esos líderes ahorran en moneda extranjera, que se beneficia de la depreciación que le sucede a la moneda local por la inflación; entonces, no les resulta un problema personal.
En definitiva, cualquiera que va al supermercado es castigado por los precios en ascensor.
También es muy loco que haya tanta inflación con tarifas de servicios públicos y privados forzadas a ajustar por debajo de la evolución de los precios, asumiendo el Estado el problema enorme de la distorsión de precios relativos que no es posible sostener en el largo plazo. ¿Quién perderá en el casino y tendrá que mover las fichas?
La inflación fue el problema que le llevamos al economista Iván Cachanosky, quizás porque llegó el rumor de que son varios los colegas del ministro Martín Guzmán que le han preguntado por la inflación 2021.
El propio Banco Central describió a la inflación como consecuencia de la puja distributiva.
Falso. La inflación potencia la puja distributiva propia de la economía. Pero hay un no debatible gatillo monetario en la inflación.
En fin, vamos a 'Cacha' Jr. y gracias por la entrevista.