“No digo que no son un problema. Digo que no son el único problema. Por lo general, las primeras estrategias para controlar la situación son inútiles. Ahora, estamos secuestrando equipos de música para tratar de desmantelar la fiesta y dispersar a la gente", explayó Yeza, en diálogo con TN.
Sin embargo, el intendente de Pinamar aseguró que es muy difícil controlar a los jóvenes: "Ayer tuve una reunión con un grupo de jóvenes y les pregunté: “¿para qué van?”. Me respondieron: “Mirá, Martín, la verdad, desde que le pusieron el nombre “clandestina” a la fiesta, hay tres cuartos que van porque es clandestina la fiesta. No es ideológico, ni partidarios. Es algo mucho más elemental y es que tiene entre 16-17 años y buscan divertirse. Entonces, en ese sentido, resulta muy difícil persuadirlos, por lo que nosotros asumimos que todos los fines de semana de enero van a ser todas finales. Finalmente, para nosotros lo más importante es la idea de invitar a todos a que nos cuidemos para tratar de defender la temporada", cerró.