Claro está que el resto de los candidatos también disputará esos nuevos votantes. Es tal vez la principal esperanza de Patricia Bullrich, cuya mayor aspiración es meterse en el balotaje. La candidata de JxC le ganó la interna a Horacio Rodríguez Larreta, pero resultó individualmente la 3ra más votada, con algo más del 17% de sufragios en agosto. Bullrich concentró su discurso en una fuerte y extemporánea prédica contra el kirchnerismo al mismo tiempo en el que quedó enredada en interminables peleas hacia dentro de su espacio, el PRO. Sólo en las últimas semanas pareció lograr la comunión de las distintas tribus. El desafío de Bullrich es retener todos los votos que JxC sacó en las PASO. La designación de Larreta como jefe de Gabinete en un eventual gobierno persigue ese fin. Para sumar, en tanto, apuesta tanto a los nuevos electores (la ampliación de votantes entre las primarias y la general históricamente benefició a JxC) como a la erosión de la base de Milei. En los últimos días Bullrich mostró críticas más enfáticas contra el libertario. Las repitió en Lomas de Zamora, donde cerró su campaña. La escenografía tenía además un efecto simbólico: se trata del municipio del que es intendente en uso de licencia Martín Insaurralde, a quien el excéntrico paseo en yate junto a la modelo Sofía Clerici le costó su cargo de jefe de Gabinete bonaerense, su postulación a concejal y una causa judicial que lo investiga por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.
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Patricia Bullrich cerró su campaña en Lomas de Zamora, junto a Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta.
NA
El caso Insaurralde tomó nueva dimensión esta semana cuando fue imputado Juan Pablo de Jesús, quien continúa como vicejefe de Gabinete de Axel Kicillof, quien este domingo podría conseguir su reelección. De Jesús, exintendente del Partido de la Costa y candidato a una banca en la legislatura provincial, fue señalado como presunto testaferro de Insaurralde. Y si de casos judiciales se trata, avanzó también el peritaje del teléfono celular de Julio ‘Chocolate’ Rigau, el puntero peronista que fue detenido luego de extraer dinero a través de 48 tarjetas de débito a nombre de contratados de la Cámara de Diputados bonaerense. Es un episodio que también salpica a Insaurralde, dado que su delfín en Lomas de Zamora, Federico Otermín, preside ese cuerpo legislativo. Pero el caso también podría complicar a las otras fuerzas políticas.
Estos casos de corrupción aparecían como serios obstáculos para la candidatura de Sergio Massa. Pero el ministro de Economía y candidato presidencial oficialista sigue teniendo su principal desafío en la esfera de la gestión. En la última rueda previa a los comicios el dólar blue sufrió un nuevo salto que lo llevó nuevamente por encima de los $1.000. Con una particularidad: el precio que se publicaba era inferior al que realmente había en las cuevas, donde, sin embargo, estaban frenadas las ventas ante la incertidumbre electoral. Para evitar la escalada, Massa desplegó operativos en las cuevas, lo que también limitó las operaciones. Los dólares financieros también se volvieron a disparar. El denominado “contado con liquidación” cerró en $1.110 en la última rueda previa a la elección. En su informe semanal sobre la evolución de los precios, una medición paralela a la del INdEC para contener expectativas, Gabriel Rubinstein, viceministro de Economía, reconoció el impacto de la suba de esas cotizaciones en la inflación. En ese último informe, Economía admitió que, medido en períodos de 4 semanas, la inflación cortó la tendencia a la baja que mantuvo durante los 7 períodos previos.
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Massa también buscó polarizar con Milei. Lo hizo de una forma llamativa. Disfrazó de medida una decisión que no iba más allá del marketing político. El ministro de Transporte, Diego Giuliano, anunció el lunes feriado que se abría un registro para todos aquellos que quisieran renunciar de forma voluntaria a los subsidios que hacen más baratas las tarifas del transporte público. Anunció Giuliano, quien también es candidato a diputado nacional por la provincia de Santa Fe, que el usuario podía elegir pagar la tarifa plana, que llevaría el pasaje de los colectivos en el Área Metropolitana a los $700 y a los $1.100 el de los trenes. El objetivo del anuncio quedó rápidamente al desnudo cuando Giuliano sugirió que quienes votaran a Milei deberían renunciar al subsidio porque de lo contrario incurrirán “en una contradicción” ideológica. Expuso así que se trataba sólo de una jugada para confrontar el posicionamiento oficialista con el libertario, lo que se reforzó con la campaña de los gremios ferroviarios -con impulso del Gobierno- alertando sobre una supuesta tarifa “Milei” o “Bullrich” en contraste con la tarifa “Massa”, subsidiada y muy alejada de los costos reales de operación de los trenes, que a la postre terminan financiados con emisión monetaria e inflación. La acción psicológica se completaba con la opción de un boleto de $700 en las máquinas de la tarjeta SUBE a bordo de los colectivos. Diego Cabot informó en el diario La Nación que esta última medida tuvo que ser desactivada luego de una advertencia de las empresas del transporte automotor sobre que ese valor no había sido reglamentado y por lo tanto era ilegal.
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Campaña sucia del oficialismo.
Con su propuesta de que sólo los que voten a Massa tienen derecho a reclamar el subsidio al transporte, Giuliano aplicó un extraño segregacionismo político, algo nunca visto y que va contra aquella máxima de un gobierno que se resume en una frase recurrente: “no nos fijamos en si nos votaron o no, gobernamos para todos”. El ministro de Transporte debe ser el primer funcionario en la historia argentina en haber violentado de forma tan burda esa ley no escrita. Un dato más para el ministro Giuliano, que quiere forzar a los votantes de Milei a renunciar al subsidio invocando una cláusula ideológica: hay sendos trabajos que muestran que no hay una correlación directa entre las propuestas de reducción del Estado de Milei con su intención de voto (aquí hay uno).
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Massa eludió la veda e hizo fotos de campaña en el centro de control electoral de UP.
El propio Massa tampoco escapó a cierta lógica extorsiva en el cierre de su campaña. La frase que que sintetizó esa postura fue “el domingo decidimos si amamos nuestra bandera o no”, ubicando a todo aquel que no lo vote en la zona de la antipatria. Según el consenso de los sondeos (salvo alguna excepción), el ministro candidato corre con ventaja para meterse en el balotaje con Milei, a pesar de que al final de su gestión la inflación habrá alcanzado, según previsiones, una cifra cercana al 200%. Sino todas, gran parte de las incógnitas comenzarán a ser develadas a partir de las 22:00 de este domingo, cuando empiecen a publicarse los datos del escrutinio provisorio.
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