
Importante recordar que la apertura hacia China, Cuba y Palestina acercaron al papa Francisco y Barack Obama, y alejaron a Francisco de Donald Trump.
Pero hoy día han cambiado los enfoques de USA hacia Oriente en general y China en particular; y también los de China hacia Occidente en general y USA en particular. ¿Dónde queda el Vaticano, entonces?
En especial ha cambiado la percepción de China acerca de permitir la evangelización de sus ciudadanos ya que entiende que es una occidentalización no aconsejable por el riesgo que supone para el proyecto monopólico del Partido Comunista Chino que se construye en base al reconocimiento del PCCh como poder máximo y eje del interés tanto individual como colectivo, nada de Dios o algo semejante, que se convierte en un problema de seguridad nacional.
En Occidente los críticos del papa Francisco son religiosos y políticos conservadores, que consideran que la Iglesia Católica Apostólica Romana debe tener posiciones de censura de China.
En cambio, la construcción del papa Francisco es diferente porque tiene que ver con
La pregunta para Francisco es cuáles son las concesiones a que está dispuesto conceder para alcanzar sus objetivos.
La acusación de sus críticos consiste en que él hizo concesiones por anticipado y no ha logrado los resultados previstos.
Ed Condon en la newsletter The Pillar (El Pilar) afirma que el Papa "fue inusualmente sincero con un funcionario del Vaticano sobre el desafío de comprometerse con China, al tiempo que redobló su compromiso con el proceso diplomático. Pero las declaraciones del Papa plantean la perspectiva de que la Iglesia ahora está comprometida con el "diálogo" por su propio bien y ha renunciado a cualquier expectativa de progreso real."
Francisco dijo durante una entrevista que le hizo la cadena de radiodifusión católica española COPE:
El cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong y un crítico del acuerdo entre el Vaticano y China, no ha logrado una audiencia con Francisco durante sus viajes a Roma en los últimos años.
En 2017, el arzobispo Savio Hon Tai-Fai, el único alto funcionario de la curia católica nacido en China, fue trasladado de la secretaría de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos a la Nunciatura vaticana en Grecia. Para muchos, una degradación.
Hon era conocido en Roma como un escéptico del acuerdo entre el Vaticano y China, finalmente firmado en 2018, y él no se ha callado en sus críticas acerca del abandono que se hizo de "las comunidades clandestinas" y que el Vaticano ha tolerado el incumplimiento chino de sus compromisos.
Hon en una conferencia en agosto 2021:
En 2019, el exjefe de Hon en la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, cardenal Fernando Filoni, un experto en China que trabajó en Hong Kong para Juan Pablo II, fue reasignado a Gran Maestre de la Orden del Santo Sepulcro.
Según The Pillar, en el Vaticano se atribuyó ese cambio al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado y negociador del acuerdo Vaticano-China, "que Filoni apoyó públicamente pero sobre el cual, según varias fuentes cercanas a la congregación, había expresado reservas al Papa."
Hasta la fecha, solo 5 obispos han sido consagrados para las diócesis chinas bajo los términos del acuerdo entre China y el Vaticano.
Y el obispo Thomas Chen Tianhao, en realidad fue consagrado antes.
Antes de que se renovara el acuerdo entre el Vaticano y China en octubre 2020, el ex obispo clandestino Guo Xijin renunció como obispo auxiliar de Mingdong, diciendo que no quería convertirse en un "obstáculo para el progreso" del diálogo.
¿Qué progreso?, es la pregunta de los críticos.
Francisco aceptó ahora que "estos también son pasos que pueden ser cuestionables y los resultados de un lado o del otro".
Un tema clave es el silencio vaticano sobre el genocidio documentado de la población uigur, islámica, en la Provincia de Xinjiang.
Según la Secretaría de Estado del Vaticano es un tema que se aborda puertas adentro con las autoridades de Beijing, y no en público.
Pero el arzobispo Paul Gallagher dijo a los reporteros que el Vaticano "no percibía" qué "contribución positiva" podía hacer a la situación en Hong Kong, donde católicos prominentes han han sido arrestados por su defensa de la democracia y la libertad de expresión.
No faltaron quienes denunciaron que el Vaticano no puede renunciar a su autoridad en los derechos humanos porque ese silencio supone un duro golpe a un valor intangible tal como lo es la credibilidad, y todo es ganancia para China.
La nueva revisión del acuerdo entre el Vaticano y China ocurrirá en 2022. El resultado estará bajo la lupa de muchos.