En principio, el recrudecimiento de la disputa arancelaria entre las 2 mayores potencias mundiales ha estado golpeando más fuerte a la moneda argentina que a las del resto de la región: en el año, el dólar saltó casi 20% pese a la 'task force' autorizada por el FMI desde el Tesoro Nacional y el BCRA para que no sucediera, en un contexto en el que se acaba de producir la mayor salida de capitales de los mercados emergentes desde octubre 2018, de acuerdo con la información del IIF.
Y si la vulnerabilidad del país supera al resto de la región, excepto Venezuela, se debe, objetivamente, a que el riesgo-país desde hace un mes no baja de los 900 puntos y los seguros contra default a 5 años cotizan en 1.246 puntos.
¿Síndrome que vuelva Cristina o que continúe Macri?
Lo concreto hoy es que el Banco Central no ofrece garantías de poder frenar eventuales arremetidas cambiarias, en caso de que se reiteren, más allá de los US$ 17.000 millones de reservas disponibles conque cuenta más lo que quede de las liquidaciones que aún restan de la cosecha gruesa y un último desembolso del FMI pendiente.
Pesa (y mucho) el antecedente de que el 97% de la anterior remesa de fondos enviada desde Washington DC se evaporó en apenas 40 días, entre la cancelación de deuda y la financiación de las dolarizaciones de carteras mediante las subastas del Tesoro para evitar que la paridad sobrepase los $46.
Deshojando las renovaciones
Mientras los políticos se entretendrán el mes que viene armando las listas para las PASO, los tenedores privados de los bonos duales que vencen justo el día antes del plazo de las presentaciones ante la justicia electoral decidirán si renuevan (o cuánto) el equivalente a US$ 1.000 millones, volcándolo por ejemplo a las nuevas Lelink en pesos que sacará para entonces la autoridad monetaria.
A la espera de decisiones futuras, también buscarán su destino otros US$ 10.000 millones en Lecap y Lecer.
En todo caso, a favor de mantenerse en pesos obra que, por lo menos hasta la próxima gestión presidencial, el piso de la recompensa de renta no perforará el 55% (actualmente se encuentra en el 70%), según el último reporte de Ecolatina, que alguna vez cofundó Roberto Lavagna.
De ello depende, asimismo, que los bancos logren retener el stock en pesos de plazos fijos privados, que al cambio representarían unos US$ 24.500 millones, antes que emigre hacia el dólar.
Uno de los intríngulis a dirimir, en tal sentido, sería si el actual nivel de la cotización se banca un pase al billete verde a $46 la entrada, que no suena tan alto en el marco de una inflación del 40% para arriba que derriba cualquier techo teórico y de una exigencia de pago de intereses por el endeudamiento que ya ocupó el mes pasado la cuarta parte del gasto primario.
Esa sensación térmica la acompañaría el cálculo que realizó el estudio de Miguel Ángel Broda de que, en realidad, el cambio lleva apreciado un 21% en 8 meses, desde que amainó la corrida de mitad de año, si bien, medido contra el promedio neto de más de 20 años, debería andar actualmente a $51.
Igual, a los efectos del cumplimiento de los compromisos para este año, con que los tenedores privados de LETEs en dólares renueven al menos el 46% de los vencimientos hasta diciembre podrán ser calzados con lo que le falta desembolsar al FMI del crédito stand by.
El año que viene será otro cantar. La hipótesis del gobierno es que:
** todas las letras se mantengan como están,
** el superávit primario alcance los US$5.200 millones,
** el FMI y otros organismos internacionales aporten US$8.900 millones, y
** se consiga financiamiento privado por US$17.800 millones.
Estos aproximadamente US$45.000 millones que se cuentan a su vez dependen, casi con exclusividad, de que ingrese el financiamiento externo ya acordado pero, además, de que no descarrile el fisco y sea renovado el stock de los bonos públicos, de los cuales US$6.800 millones están denominados en moneda extranjera, de los cuales US$ 2.800 millones están en poder del sector público.
Otros US$16.300 millones deberían ser reunidos mediante colocaciones en el mercado doméstico para asegurar el cumplimiento con las obligaciones de la deuda pública nacional en 2020.
Es que la Administración que tomará las riendas del país el 10/12 tendrá para levantar un pagaré de US$41.400 millones nada más que en el primer año de gestión:
** US$15.200 millones en intereses,
** 16.700 millones en amortización de capital y
** 9.500 millones por vencimientos de LETEs, LECAPs y LECERs, de los que la mitad son en moneda extranjera.
Los números los hizo Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano.
La deuda pública que acumuló Mauricio Macri hasta fines del año pasado ascendía a US$332.192 millones, 38% más que lo heredado de Cristina Fernández de Kirchner.
El gran interrogante es qué sucederá con el mercado de capitales, una vez despejada la incertidumbre electoral y que la calificación de los activos ADR argentinos los abra a la porción que les tocaría (entre US$3.500 millones y 3.800 millones) de los casi US$1,5 billón que se están colocando en mercados emergentes.
Primero deberán superar las caídas que arrastran, consecuencia de las dudas sobre la capacidad de pago del país y de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China que los relegaron.
Dentro de lo auspicioso se cuenta que la ponderación de otro de los que forman parte de este índice, China (2da economía del mundo), sea del 5,25%.