Pickert es periodista, trabaja free lance, y vendió un artículo sobre esta experiencia a la revista feminista 'Emma', en el que afirmaba: "No estoy dispuesto a que mi hijo crezca bajo la presión de unos valores sociales en los que no creo, y que considero que dañan más de lo que benefician. Los roles establecidos sólo coartan las libertades individuales de cada persona, impidiendo que nos desarrollemos como nuestra naturaleza nos dicta".
La foto tomada en un pequeño pueblo de Alemania ha dado la vuelta al mundo en blogs y redes sociales. El artículo ha sido traducido a varios idiomas sin consentimiento de la revista ni del autor, lo que ha tenido como consecuencia que sobre el pequeño de cinco años haya recaído una presión mediática que deja en pura anécdota las burlas de sus compañeros de colegio.
Pickert se ha negado por ello a conceder más entrevistas o volver a escribir sobre el tema y protesta por la divulgación sin su consentimiento de la foto y el texto, pero en vano. Las historia pertenece ya colectivamente a la aldea global y el preocupado padre ha llegado incluso a pensar en la posibilidad de contratar guardaespaldas que eviten a la prensa acercarse a su hijo. "Menos mal que la reacción mundial ha sido mayoritariamente positiva. De lo contrario, no quiero ni pensar en la situación en la que estaríamos", admite.
Eso sí, cuando los compañeros se meten con el niño, les responde tranquilamente: "Vosotros no os atrevéis a llevar falda porque vuestros padres tampoco se atreven", cuenta orgulloso Pickert.
A todo esto: ¿Qué opina la madre del niño de todo esto? Los reportes sobre la noticia no lo indican. ¿Qué opinan los lectores? El debate está abierto.