Ahora bien, es cierto que Clarín y La Nación salieron a bancar a Fernández en la interna y apuntaron directamente contra CFK por "desestabilizar al presidente". En tanto, el Grupo Indalo, con C5N y radio 10 a la cabeza, primero se posicionó detrás de la presidenta del Senado para presionar cambios en el equipo presidencia, pero luego giró hacia el centro y moderó su línea editorial.
La gran pregunta es: ¿por qué el kirchnerismo apunta contra Biondi por las operaciones de prensa y no acusa directamente al jefe de Estado? En definitiva, aquí manda la pauta, que la maneja personalmente el presidente con su lapicera.
Resulta curioso que recién ahora quede claro que la vice no tenía tanto poder como parecía en la gestión de gobierno, teniendo que sacar una carta para denunciar que el presidente no hace lo que ella le pide luego de haberlo puesto ahí... con audios incluidos y a las puteadas, por si no había quedado claro.
En definitiva, la Argentina pasó de tener una vicepresidenta poderosa a una vicepresidenta golpista a una vicepresidenta que no tiene poder ni para sacar un secretario de Estado como Biondi.
En algún momento, directivos de medios, productores, periodistas y conductores deberán tener autocrítica para comprender el desastre en el que están convirtiendo al periodismo argentino.
Quedará la duda para otra columna de opinión si logrará la Casa Rosada con estos medios y sus idas y vueltas lanzar el demorado Albertismo con el que muchos se ilusionan, mientras Alberto siquiera toma la decisión de aceptar o rechazar las renuncias presentadas por los funcionarios K.