Más allá de esa controversia, aquella participación de Scioli expuso cierta dificultad del oficialismo para obtener el quórum propio. Esto fue comentado incluso por periodistas cercanos a la Casa Rosada.
El auxilio de Scioli se produjo ante otras ausencias, como la de Magdalena Sierra, diputada bonaerense y esposa de Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda y uno de los jefes comunales más leales a Cristina Fernández. Ferraresi y Sierra están de licencia en sus respectivos cargos. El intendente ni siquiera asistió a la apertura de sesiones del Concejo Deliberante de su municipio. Hay versiones sobre un malestar en el Frente de Todos por el inoportuno -aunque con aviso- faltazo de Sierra al Congreso.
En este escenario, se dilata el nombramiento de Scioli como embajador, lo que pospone -en consecuencia- su renuncia como diputado.
De hecho, el exgobernador se vería obligado a preservar su banca en desmedro de sus funciones como diplomático. Ya suspendió actividades en el vecino país: no estará, por ejemplo, para recibir a la comitiva que encabezará el presidente de la Cámara Baja, Sergio Massa.
Esto también pone en relieve lo ajustado de los números del oficialismo en Diputados.