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La inquietante zona con la que coquetean los K para defender el "lawfare"

El exlider de una de las facciones de la barra brava de River, con doble condena por homicidio, fue entrevistado por uno de los comunicadores favoritos de la platea kirchnerista, que le dio aire a su reclamo contra los jueces que visitaron a Mauricio Macri y que son blanco de presión por parte del oficialismo en su avanzada contra la Justicia.

Las visitas registradas de jueces de la Cámara de Casación a la quinta de Olivos y a la Casa Rosada cuando Mauricio Macri era Presidente se convirtieron en un nuevo argumento para el kirchnerismo en su acérrima defensa de la existencia de "lawfare" (un mecanismo de persecución en su contra) durante la administración Cambiemos. 

Los camaristas Gustavo Hornos y Mariano Borinsky, este último asiduo visitante de la residencia presidencial por aquellos años,  intervienen en causas de alto impacto que involucra al universo kirchnerista, como la del memorándum con Irán, la “Ruta del dinero K”, la causa "Dólar Futuro", la de la Obra Pública de Vialidad en Santa Cruz y el caso Ciccone contra Amado Boudou

Para ese espacio político, que hoy gobierna, esas causas -indistintamente- surgen de conspiraciones entre el macrismo, un sector del Poder Judicial y los más influyentes medios de comunicación. 

El kirchnerismo -con Cristina Fernández a la cabeza- defienden las existencia del "lawfare" a capa y espada. Y parece estar dispuesto a asociarse a figuras controversiales para insistir, sin importar el riesgo que esto podría conllevar

Tal es el caso de Alan Schlenker, quien fuera una de los líderes de la barra brava de River Plate, condenado como instigador del asesinato de un integrante de la facción rival, Gonzalo Acro, hecho ocurrido en 2007. 

Schlenker y su hermano William fueron condenados a cadena perpetua por el crimen, sentencia confirmada en 2016 por la mayoría conformada Hornos y Borinsky en Casación. La camarista Ana María Figueroa, entonces presidente del máximo tribunal penal, votó en disidencia. Al año siguiente, la Corte Suprema dejó en firme la pena al desestimar recursos de apelación. 

Pero ahora el exjefe de los 'Borrachos del Tablón' también encontró en las visitas de Borinsky y Hornos a Olivos y Balcarce 50 un motivo para considerarse víctima de arbitrariedades y los denunció ante el Consejo de la Magistratura. 

Esta acción de Schlenker, que además tiene otra condena a 12 años por asesinato también confirmada por la Corte Suprema, fue visibilizada nada menos que por Gustavo Sylvestre, tal vez el comunicador favorito de la platea kirchnerista, quien entrevistó al detenido barra brava por el aire de su programa en Radio 10.

El reportaje en el marco de la avanzada contra los jueces de Casación resulta inquietante, ya que puede verse a un kirchnerismo que no escatimará recursos para insistir en su denuncia de "lawfare", así sea sentirse representado en su queja por un doble condenado por asesinato, al que los medios afines le dan espacio.

La entrevista

Desde el penal de Rawson, Schlenker aseguró en su diálogo con Sylvestre que no tuvo las garantías necesarias en el juicio en su contra. “Me condenaron por instigación y está comprobado que no estuve en el lugar de los hechos, ni tengo llamadas con los asesinos, ni hay testigos que me indiquen como instigador. Pero también se probó que Gonzalo Acro y la Banda de Palermo, los que lo mataron, habían tenido un enfrentamiento previo a tiros y cuchillazos, conocido como el ataque del playón en River. A partir de esto, no se puede instigar a quien ya estaba determinado, es una cuestión muy clara de la ley”.

“A mí me condenaron por un crimen que yo ni siquiera sabía que iba a ocurrir. Pero lo más grave es que los que confirmaron la condena a prisión perpetua fueron los jueces subrogantes de la Sala I de la Cámara de Casación Penal (Gustavo) Hornos y (Mariano) Borinsky, por la mayoría, y Ana María Figueroa, por la minoría, quien dijo que no había ninguna prueba y que el fiscal del juicio no nos acusó por instigación”, detalló. 

Hornos y Borinsky me condenaron violando media Constitución sin pruebas, por un hecho que no tenía nada que ver, y que nadie pudo instigar porque ya estaba instigado. Ellos ocupan el máximo tribunal penal y son la última palabra. Detrás de ellos no hay nadie para que revise sus fallos, y por eso es un horror que tener a estos como jueces y que sigan juzgando a ciudadanos y políticos. Todo lo que tocan lo embarran”, afirmó el exlíder de los 'Borrachos del Tablón'.

En ese marco, Schlenker dijo que tuvo que recurrir a la Corte Internacional de Derechos Humanos porque “no tenía más nadie” en la Argentina que revise el “bochorno” que hicieron Hornos y Borinsky. “Y ahora me vengo a enterar que se reunían con Macri en la Casa Rosada, en la Quinta de Olivos, que jugaban al padel. Macri era presidente de Boca cuando (José María) Aguilar era el presidente de River”, recalcó.

El exbarra también apuntó contra el ex titular de la AFI y representante de futbolistas, Gustavo Arribas, hombre de máxima confianza del exPresidente y procesado por espionaje ilegal. “Arribas era intermediario. Es el creador de la triangulación de los pases de jugadores con paraísos fiscales, como Suiza. Son todos socios de mi enemigo Aguilar, enfatizó.

Según Schlenker, los mensajes en el celular del secretario de Macri, Darío Nieto, demuestra que los jueces no son parciales ni independientes. “Cuando tuvieron que resolver el caso (Rafael) Di Zeo, también tocados por (Daniel) Angelici, en un hecho en el boliche Cocodrilo, donde dicen que dijo ‘tirale, matalo’, al uruguayo Richard, lo absolvieron. Hornos y Borinsky están de espaldas a la sociedad y a favor de los verdaderos barrabrava, que están entongados con el poder, que hacían negocios con el fútbol y la política”.

“Los socios en estos negocios espurios en River y Boca de mi enemigo manifiesto Aguilar se reunieron con los dos jueces que me condenaron injustamente”, remarcó.

Schlenker agregó que en su denuncia contra Hornos ante el Consejo de la Magistratura pidió que se analice la denuncia por lesiones de la esposa del camarista. “Dijo que la arrojó al suelo y trató de ahorcarla. Hornos nunca tuvo que haber sido ser juez, no se lo tenían que haber permitido, no tiene ética ni moral. ¿Quién me juzgó a mí, Carlos Monzón, que arrojó a la señora al suelo y la ahorcó?”, se preguntó.

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