Horas antes, Mauricio Macri disimulaba la coyuntura económica bajo el discurso de las "bases sólidas" que su gobierno estaría cimentando y que prometen el crecimiento del país, pero en el mediano y largo plazo.
Desde la sede del Gobierno porteño, Macri defendió el rumbo de su gestión al sostener que hay que "seguir apuntando a los equilibrios macroeconónicos".
Luego asumió un tono meramente electoral al hablar de la campaña que se avecina para las elecciones presidenciales. Macri está lanzado a obtener su reelección. Los estrategas del Gobierno convencieron al Presidente que con un dólar calmo y la presencia de Cristina Fernández como rival, el 2do mandato está a la vuelta de la esquina.
Con el dólar en llamas, Macri echó mano a la polarización. Sin mencionar a su probable rival, dijo que la campaña "vamos a discutir sobre las magias y las arbitrariedades del pasado versus este proceso de crecimiento y de convencimiento de lo que los argentinos somos capaces de hacer".
Luego vendría el vendaval cambiario para tomar el centro de la escena, y que prometía llevarse las tapas de los diarios del viernes. Eso ocurría hasta que la Corte Suprema le prestó al Presidente una invalorable colaboración: confirmó el procesamiento y la prisión preventiva de Cristina Fernández por el caso del memorándum de la AMIA.
Portales de noticias amigables con el oficialismo, como Clarín y La Nación, mantenían la noticia al tope de sus portadas. Probablemente, también le den al tema las tapas de sus diarios. Habrá que ver.
Pero sin dudas la decisión del tribunal resultó una bocanada de aire en medio de un clima económico tan adverso y un aporte a su estrategia electoral.