Cristina politizó la "cortesía" del Papa
Tras intensos chiflidos de los periodistas que esperaron durante largo rato la presencia de la mandataria que se hizo esperar, Cristina Fernández manifestó su agradecimiento por haber sido recibida por el Papa antes de la asunción de mañana y manifestó que, en el encuentro a solas, le pidió que interceda para lograr el diálogo por Malvinas, agradeció su reconocimiento al trabajo de los gobernantes de América Latina, y dijo para finalizar: "lo vi sereno, lo vi seguro, lo vi en paz, tranquilo y lo vi ocupado y preocupado por la inmensa tarea por cambiar las cosas que él sabe que debe cambiar". Sin demasiado saludo, Cristina se retiró de la sala y evitó (como acostumbra) responder preguntas.
18 de marzo de 2013 - 12:16
Tras la primera audiencia del Sumo Pontífice con un jefe de Estado, la Presidente Cristina Fernández realiza un breve e informal contacto con la prensa.
Con chiflidos, los periodistas esperaron durante largo rato la presencia de la mandataria que hizo esperar.
En principio, Cristina pidió disculpas por las demoras y agradeció la presencia de la prensa internacional y argentina.
Luego agradeció la invitación del Papa por haberla recibido antes de la asunción de mañana, algo que "marca su sencillez", además por haber entregado la conclusión de la V Conferencia General del Celam, entre otros regalos, como la rosa blanca en representación de Santa Teresita, que es su santa.
Mencionó y mostró el obsequio que le entregó y que fueron realizados por la cooperativas argentinas, un equipo de mate. Además de un poncho.
Dijo que tras la entrega de regalos, dialogaron a solas. Manifestó que le pidió colaboración para lograr el diálogo por la cuestión de Malvinas.
"Luego de muchas anécdotas y muchas cuestiones que tienen que ver con la Argentina, abordamos un tema que es muy sentido para nosotros. Le pedí su intermediación para lograr diálogo con Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas", declaró Cristina ante periodistas luego del encuentro en el Vaticano con el Papa Francisco.
La jefa de Estado recordó la mediación papal de 1978 cuando los gobiernos de facto de la Argentina y Chile se enfrentaron por el Canal de Beagle y resaltó que ahora la cuestión es mucho más sencilla por la presencia de gobiernos democráticos.
También dijo que hablaron sobre el rol que están cumpliendo los distintos gobernantes de América Latina, un tema que él sacó, y que dijo están trabajando unidos por esa 'Patria Grande'.
Para finalizar, acerca de su percepción personal, dijo: "lo vi sereno, lo vi seguro, lo vi en paz, tranquilo y lo vi ocupado y preocupado por la inmensa tarea por cambiar las cosas que él sabe que debe cambiar".
Sin demasiado saludo, Cristina se retiró de la sala y evitó, como acostumbra, responder preguntas a los periodistas que le tuvieron largos minutos de paciencia...
# El encuentro "distendido"
Antes del encuentro, el Sumo Pontífice se reunió unos minutos con Cristina y saludó a la comitiva oficial, según informó el Vaticano. Sin embargo, no se difundió el contenido del diálogo.
Según el portavoz de la santa sede, Federico Lombardi, se considera el encuentro como un "gesto de cortesía y afecto" hacia la jefa de Estado y al pueblo argentino.
En las únicas imágenes que se difundieron del encuentro previo, se pudo ver un diálogo informal y distendido en el que hubo un intercambio de regalos. Cristina le regaló un equipo completo de mate, elaborado por integrantes del Plan Argentina Trabaja, mientras que él le obsequió una mayólica de bronces cuya decoración es la Plaza San Pedro. "Después nos tomamos unos mates", le dijo sonriente Bergoglio.
Una curiosidad ocurrió cuando la Presidente tocó el brazo del Sumo Pontífice y luego lo retiró inmediatamente, para luego preguntar: "¿Lo puedo tocar?". Bergoglio le explicó que "sí, claro" y la besó. "Nunca me había besado un Papa", dijo, emocionada, Cristina.
# El documento que le entregó el Papa
Pero el documento clave lo entregó el Sumo Pontífice a Cristina Fernández: la conclusión de la V Conferencia General del Celam, realizada en 2007, y que el entonces cardenal presidió. "Ayuda a pescar lo que pensamos los obispos latinoamericanos", le explicó.
Realizada en la localidad brasileña de Aparecida, el encuentro tuvo un fuerte protagonismo de Bergoglio quien, para muchos, comenzó allí su camino para transformarse en Sumo Pontífice.
En dicha reunión, los obispos latinoamericanos establecieron los lineamientos religiosos de la región, con una fuerte presencia de la problemática de la pobreza, y planteando la necesidad de una iglesia abierta.
Pese a que el mismo contó con la presencia de Benedicto XVI, resultó un contrapunto con las políticas que impulsaba el Vaticano en ese momento.
"El primer pilar de esa conferencia es precisamente el ir desde abajo hacia arriba. Quizás es la primera vez que una Conferencia general nuestra no parte de un texto base elaborado con antelación, sino de un diálogo abierto, que ya había comenzado antes entre el Celam y las Conferencias episcopales, que luego continuó", explicó tiempo después Bergoglio.
En dicha conferencia, también se planteó la necesidad de "un cambio como forma creativa, un florecimiento, un crecimiento". Y se aseguraba que lo principal era "posar nuestra mirada sobre la gente: para no ver lo que queremos ver, sino aquello que es. Sin previsiones ni recetas, sino con apertura generosa".
"Usted sabe lo que pensamos al respecto, es un trabajo corto, que ayuda a pescar lo que pensamos los obispos latinoamericanos", le explicó Francisco hoy al entregarle el documento a Cristina Fernández.
