Pese a la injerencia de la vicepresidenta y los acercamientos del Gobierno no será fácil alcanzar un acuerdo con el régimen por la abultada deuda de Cuba con la Argentina, que asciende a US$2.234 millones. El millonario pasivo data de los '70, y pese a las múltiples gestiones de la Argentina no hubo avances para cancelarlo.
Una variante que se baraja es que de concretarse el acuerdo el monto a pagar por las vacunas se le descuente a Cuba por la gigantesca deuda, afirmó el periodista Marcelo Bonelli esta mañana.
Según publicó, el Gobierno analizaría esta posibilidad, ya que las trabas en un eventual pacto por las inmunizaciones generan una fuerte tensión por el deseo de la vicepresidenta de alcanzar un consenso.
En el viaje de Vizzotti a Cuba la funcionaria no sólo se interesó por el proceso de formulación de la vacuna, sino que verificó que ese país tenga la capacidad de producirla a gran escala. Se trata de un aspecto fundamental, para tratar de evitar demoras en los envíos como sucedió con AstraZeneca y la Sputnik V.
Cerca del presidente Alberto Fernández aseguran que el suero cubano está a la altura de otras vacunas contra el COVID-19, aunque todavía la Organización Mundial de la Salud (OMS) no le otorgó su categoría de "excelencia".
Junto a la Soberana 02, la Abdala es una de las dos inmunizaciones más avanzadas de las cinco desarrollados por Cuba. Está en la etapa final de los ensayos de fase 3 realizados por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) en la isla caribeña, y se fabrica a escala industrial.
Todavía no se conocen los resultados de eficacia de las inmunizaciones, dijo el representante de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS-OMS) en Cuba José Geraldo Moya Medina.
Y aclaró que en las fases previas a la 3 "señalaron buena seguridad y respuesta de anticuerpos".