Según el reporte que se conoció este miércoles, la mayor carga la sufre el girasol, ya que de cada $100 de renta producidos el 67,8% se desvía a través de distintos impuestos nacionales, provinciales y municipales. En orden, siguen la soja (65,8%), el trigo (53,5%) y el maíz (52,3%).
Para FADA, el resultado de marzo muestra una "llamativa estabilidad" respecto a diciembre si se tienen en cuenta que "algunas variables estaban impulsando el indicador hacia arriba".
Se refiere a la caída de los precios de la soja y el maíz, que "reduce la rentabilidad y ante una “torta” más chica, la participación del Estado crece en términos relativos"; un aumento de los costos, como consecuencia de la devaluación de 2018 (se esperaban aumentos en fletes y labores); y la actualización de tasas viales municipales y los inmobiliarios rurales.
No obstante, los efectos de esos factores fueron paliados por "2 variables que jugaron a favor": la cosecha récord (con subas estimadas en cerca del 40%) y la devaluación, que "colabora a que los incrementos de costos en pesos no impacten de lleno sobre la rentabilidad de los cultivos", dice el informe.
El documento también separa la presión tributaria por provincias. Mientras el índice FADA nacional es de 60,6%, Córdoba registra un 59,3%, Buenos Aires 63,2%,Santa Fe 60,4%, La Pampa 62,2%, y San Luis 58,1%.
Si bien la apropiación de parte de la renta agrícola por parte del Estado subió 0,1 puntos en marzo respecto a diciembre, el resultado aún se encuentra lejos del pico de lo que va del gobierno de Mauricio Macri, que fue del 74,7% en junio de 2017. Aunque también es un rebote importante desde el piso del 55,8% del mismo mes del año siguiente.
Así y todo, el promedio de lo que va de gestión de Cambiemos no llega ni por asomo al récord que se marcó durante el gobierno de Cristina Fernández: en septiembre de 2015, a 2 meses de terminar el mandato, la presión tributaria sobre el agro trepó al 94,1%, de acuerdo al informe de FADA.