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Mala idea cerrar las exportaciones de carne cuando se necesitan vacunas

El Gobierno Nacional amenazó en las últimas horas con limitar el comercio externo como medida para morigerar la suba de precios en el mercado doméstico. Hay quejas del sector, pero también se abre un incógnita sobre cómo impactaría una medida como esa en el humor del principal comprador de carne argentina y hoy central proveedor de vacunas contra el coronavirus: China.

El Gobierno Nacional amenazó en las últimas horas con cerrar las exportaciones de carne como medida para morigerar la suba de precios en el mercado doméstico. Lo dijo la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, quien aseguró que una iniciativa como esta está bajo análisis. 

"El precio de la carne ha subido muchísimo más a finales del año pasado y también este año. Ahí es cierto que nosotros avanzamos con un acuerdo, con el que vamos a seguir trabajando”, dijo la funcionaria en declaraciones a Radio Con Vos. 

Y en este sentido, advirtió: “La verdad es que, si seguimos viendo este tipo de comportamientos, no nos va a temblar el pulso a la hora de cerrar las exportaciones de carne”. 

La secretaria de Comercio Interior aclaró que las presiones sobre los precios internacionales no atañen solo a la carne, sino que se dan en todos los commodities que se comercializan en el exterior. “Desde la última parte del año pasado, hay una presión clara de los precios internacionales y, en particular, de los alimentos”, resumió.

En consiguiente, subrayó que “hay que avanzar con ciertas herramientas de administración del comercio de este tipo de productos”, como por ejemplo la suba de retenciones, encajes y cupos. Y señaló: “Hay medidas que se pueden tomar y que realmente se están evaluando”.

La respuestas a Español no se hicieron esperar. Miguel Schiariti, titular de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICRA), consideró la amenaza de la funcionaria como "una bravuconada más de este Gobierno". Por otro lado, el empresario estimó en declaraciones a radio Colonia, que el Ejecutivo "no se va a animar" a aplicar tal medida. 

Por su parte, Horacio Salaverri, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), consideró que cerrar exportaciones de carne "ya ha fracasado". "Vamos por un camino equivocado con este tipo de medidas", afirmó también en declaraciones a la AM 550.

En tanto, el portal Bichos de Campo aporta una mirada que tiene bastante trascendencia en el contexto de la pandemia. Según escribe Ezequiel Tambornini, China -que en 2020 compró el 75% de las exportaciones de carne argentina- sería perjudicado por el cierre del comercio exterior que plantea Español. 

El gigante asiático es hoy un central proveedor de vacunas contra el coronavirus. China tiene comprometida la entrega de un total de 3 millones de dosis de la vacuna Sinopharm, de las cuales 1 millón han llegado al país. 

Según el análisis de Tambornini, la restricción en las compras de carne podría generar "enojo" en el gobernante Partido Comunista Chino. Esto no sólo agudizaría el déficit de dólares de la Argentina, sino que también abre una incógnita sobre cómo impactaría en la llegada de más dosis de la vacuna Sinopharm y otras desarrolladas en China.

El análisis de Bichos de Campo

"Quince años atrás, cuando el presidente Néstor Kirchner decidió cerrar las exportaciones de carne pocos meses antes del inicio del Mundial de Fútbol Alemania 2006, los mayores perjudicados en el exterior por esa medida fueron los restaurantes germanos que estaban esperando los cortes argentinos para atender a millones de turistas. Hubo quejas. Pero fueron reemplazados por otros proveedores, entre los cuales se encontraba Brasil, que por entonces era una potencia cárnica en ciernes.

Pero ahora algunos integrantes del gobierno de Alberto Fernández –con deseos crecientes de volver a repetir la historia– no advierten que el mundo cambió desde entonces. Y mucho.

China, la nación más poblada del planeta con un estimado de casi 1450 millones de habitantes a la fecha, no se autoabastece de alimentos y en los últimos dos años perdió una gran parte de su stock de cerdos por una enfermedad (fiebre porcina africana) que impactó de lleno en una de las principales fuentes propias de proteínas cárnicas.

Los dirigentes del gobierno central chino iniciaron –en el marco de ‘bloqueos’ comerciales esporádicos o totales contra EE.UU. y Canadá, para luego iniciar esa misma política de represalia contra Australia– una carrera contra el tiempo para buscar de manera urgente sustituir el déficit interno de proteínas animales. No se trata de un ‘lujo’, sino de una cuestión de seguridad alimentaria, es decir, un problema de seguridad nacional. Traducido al criollo: algo con lo que ‘no se jode’.

Por tal motivo, una política que restrinja o interrumpa las exportaciones argentinas de proteínas cárnicas en la actual coyuntura entrará en colisión directa contra la soberanía alimentaria de una potencia que, además, puede ser la gran aliada del problema estructural que tiene la Argentina para generar las divisas necesarias para hacer funcionar la economía.

Un cierre de exportaciones ya no hará enojar a un grupo de empresarios europeos, sino a los miembros del Partido Comunista chino, quienes podrían poner a la Argentina en el “libro negro” de proveedores globales, algo que, en la actual coyuntura, podría resultar fatal para el sector frigorífico argentino porque la nación asiática es, por lejos, el principal comprador de carne vacuna (fenómeno que también se presenta en Brasil y Uruguay).

Argentina aún no se recuperó del “vacunicidio” instrumentado durante los primeros gobiernos kirchneristas, en el cual se perdieron más de 10 millones de cabezas bovinas. Y volver a repetir ahora esa receta retrógrada hará que, finalmente, ya no pueda recuperarse jamás. Pero ahora el daño causado tendrá además consecuencias geopolíticas con una potencia global.

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