Los Precios Cuidados en su versión preelectoral 2019 vuelven a ser repetidos como respuesta mediática del gobierno de Cambiemos a la demanda ciudadana. Nada de fondo para ilusionarse, sólo el propósito de crear la sensación de que algo se hace con los abusos que viene sufriendo la población en los ingresos, consecuencia del incesante aumento que encarece sin fin la canasta básica.
Así como la Casa Rosada busca una pax cambiaria para que no se dispare el dólar y una pax social con las transferencias de subsidios a las organizaciones de piqueteros y de fondos a las obras sociales, en mayo iniciará otra pax, la tarifaria, dejando en suspenso los sinceramientos e indexaciones en los servicios públicos. E imagina asociarle una pax hogareña, dejando fluir dinero para que sea volcado en el inerte consumo. Acuerdos con las grandes industrias proveedoras de artículos de primera necesidad y las cadenas que los distribuyen fueron de nuevo la opción elegida para neutralizar remarcaciones.
Precios Cuidados siempre tiene todos los boletos de la política, porque la tribuna recuerda ese régimen como un “algo es algo” para oponerse al arrollador avance de la inflación sobre las finanzas familiares.
El último intento es fresco: se había hecho en enero último cuando le agregaron 200 nuevos artículos con una vigencia hasta el 6 de mayo, de lo cual el IPC ni se enteró en lo que va del año ya que lleva acumulado un 11%.
Participan del programa más de 44 cadenas de la Asociación de Supermercados Unidos, la Cámara Argentina de Supermercados y la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios.
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A decir verdad, fue una herencia de CFK que la Administración Macri adoptó de entrada como intento de morigerar los sinceramientos de tipo de cambio, tarifas, tasas de interés que no cesan desde el comienzo de la gestión.
Si CFK había dejado una inflación promedio del 25,2% en los 8 años de sus dos mandatos, la performance de Cambiemos corrige y aumenta: 40,3% en 2016, 24,8% en 2017, 47,6% en 2018 y en 2019 irá del 36% que pronostica el REM al 50% que proyecta el ritmo actual, con lo que el promedio simple del mandato estará en torno del 40%.
De todos modos, la repercusión que viene teniendo en las redes sociales el faltante en las góndolas de las grandes cadenas comerciales de la leche La Armonía, que se vendía a 36% menos que la primera marca por estar incluida en Precios Cuidados, reavivó la llama del plan.
El Ministerio de la Producción reactivó el diálogo con los supermercadistas y los principales abastecedores de bienes alimenticios y de limpieza para retomar el programa, que expira el 6 de mayo y contiene un total de 566 productos en 2.500 puntos de venta en todo el país.
Desde setiembre, se habían incrementado estadísticamente 4,42% promedio en el marco de ese convenio, mientras para el INdEC, por ejemplo, la leche subía en el mismo lapso 28%, la harina 16%, aceite 6,6%, arroz blanco 21,5% o 20,7% el pollo.
El director nacional de Defensa del Consumidor, Fernando Blanco Muiño, calculó para BAE Negocios que “con Precios Cuidados los productos de la canasta básica que mide el INdEC se adquieren un 26% más baratos; en algunos casos hasta 42% menos".
Los oasis en los desiertos
El gobierno recurre a sensaciones y expectativas para la transición preelectoral, a falta de resultados económicos presentables de su gestión a plebiscitar en octubre.
Pretende, por un lado, acordar con las industrias que superan más del 60 % de participación de mercado en pañales, detergentes, café, gaseosas, yogures, leche, entre otros, un congelamiento por 6 meses de 40 alimentos de la canasta básica: cortes de carne, la leche, algunas clases de galletitas y pastas secas, arroz, agua mineral y otros productos de consumo cotidiano.
Pero, a su vez, que los supermercados aseguren que esos productos se distribuirán lo mejor posible.
Por otra parte, les proponen a las grandes cadenas de supermercados, farmacias y corralones ser naturales receptores de la inyección de fondos al consumo de sectores de bajos ingresos que integra el denominado paquete anticrisis.
En tal sentido, se estima que la ampliación de los préstamos de ANSeS a jubilados, lo mismo que descuentos a los más de 15 millones de beneficiarios de la seguridad social, acercarían a los supermercados a esa clientela habitual de los canales tradicionales, como almacenes y autoservicios.
Además, para reforzar el escalón más arriba de la pirámide socioeconómica, donde desde la UCR se afirma que anida el núcleo mayor del voto a Cambiemos, el vicejefe de gabinete, Andrés Ibarra, insinuó que preparan una ayudita adicional a las líneas de crédito productivo y financiamiento para bienes durables, como audio, video y electrodomésticos, lo mismo que el Ahora 3 al 12, que se dispondrán para incentivar compras en cuotas: una recomposición salarial de 3% en mayo más una suma fija de $2000, a lo que se sumará un 13% por presentismo, y abarca a 140 mil empleados de la Administración Pública Nacional.
No les devolverá los 22,6 puntos netos que perdieron versus la inflación en 2018, pero al menos si las tarifas se quedan quietas y las remarcaciones en el molde, podrían vivir el veranito de pax hogareña anhelada por el gobierno.
Las grandes cadenas comerciales y las grandes compañías que hegemonizan el abastecimiento compraron la formidable carnada de los Precios Cuidados, ya que les permitira pescar a buena parte de esos estratos sociales más bajos que andarán con algún dinero más en el bolsillo, so pretexto de defendérselo, a la vez que mejorar el ticket de su público habitual de las clases más altas.
La figurita es repetida: el 2 de junio de 2014, La Nación publicaba una nota titulada “Los Precios Cuidados beneficiaron a las grandes empresas”, en la que se decía que "los grandes supermercados, las multinacionales, la clase media alta y los que viven en la Capital Federal son los mayores ganadores del programa Precios Cuidados, que está a punto de cumplir 5 meses y es la principal herramienta del Gobierno para intentar frenar la inflación, hasta ahora con escasos resultados”.
Señalaba que los jugadores líderes, tanto en producción como en distribución, “se vieron beneficiadas por un éxodo de los clientes, que dejan los comercios barriales y las segundas marcas en busca de las ofertas publicadas”.
Los almacenes, autoservicios y supermercados chinos ya aprendieron cómo funcionan estos grandes acuerdos que los marginan y, como quedó demostrado en estos días en las góndolas rápidamente vaciadas de la leche La Armonía, van temprano al súper y se abastecen silenciosamente de varias unidades para ofrecerlas en oferta a mitad de camino en sus locales, y lo mismo cabe para otros productos promocionados, como harina, fideos, aceites, yerba.
La diferencia a través del tiempo es que, al tratarse del mismo perro con distinto collar, uno estaba convencido de su identidad y el remedo no lo siente y por lo tanto, tampoco lo controla.