Además, lo de Grabois ocurre en la primera gira exterior de Fernández como casi presidente –a juzgar por el tenor de las reuniones que mantendrá- y cuando quiere mostrar al mundo un perfil de centro alejado del aura populista de Cristina Fernández y del izquierdismo de La Cámpora y los movimientos sociales aliados.
Cuando estallaron los dichos de Grabois, Alberto lograba una reunión crucial con presidenta del Banco Santander, una de las personas más poderosas de España a quien el candidato del Frente de Todos pretende tener en diálogo directo para el futuro financiero de su gobierno.
La titular del Santander, Ana Botín, ratificó las líneas de negocio e inversión del banco en nuestro país, como la próxima apertura de la filial local de Openbank, el banco digital que el grupo fundó en 1995 y que ya opera en España, con más de un millón de clientes. Todo eso escuchó Alberto.
El plan de la compañía es concretar la expansión a la Argentina entre fines de 2019 y el primer bimestre de 2020. En julio de 2018, la empresa contrató al entonces CEO de Google Argentina para encabezar el lanzamiento de esta unidad en la Argentina.
La retórica izquierdista de Grabois empaña la tarea que viene realizando Alberto Fernández en el exterior y en la Argentina.
El Frente de Todos ha mantenido un perfil conciliador y pacífico durante toda la campaña electoral, y ahora, tras una contundente victoria en las PASO del 11/08, sus principales líderes políticos han sido muy cautos a la hora de comunicarse de cara a la campaña electoral.
En paralelo, luego de un 'ruidoso silencio' Cristina Fernández de Kirchner, también mantuvo la moderación durante la presentación de su libro en La Plata, tomando protagonismo en la campaña electoral y haciéndole una especie de suplencia a su compañero de fórmula.
Alberto, para su estadía en España eligió a quien decirle "no" y políticamente correcto evitó juntarse con los líderes del partido español Podemos, que tiene desde sus inicios, fuertes vínculos con la expresidente Cristina Kirchner.
Alberto buscó dejar en claro que quiere marcar distancia con la izquierda más dura y acercarse más al centro, y Grabois le respondió con la reforma agraria. ¿Será el dirigente papista y su sector los futuros ‘imberbes’ de Alberto, como aquellos que Juan D. Perón tuvo que echar de la Plaza de Mayo cuando pretendía un giro centrista a su último mandato y éstos lo desafiaban en público?