Para su pedido de sesión especial, Juntos por el Cambio consiguió el apoyo de diputados cordobeses de Juan Schiaretti y del lavagnismo para una convocatoria el jueves 25/3 a la mañana y pretendían tentar a otros bloques que suelen aliarse al Frente de Todos, pero saben que no alcanzará para abrir la sesión ya que no cuentan con los dos tercios para habilitar el tema sin dictamen.
Apuntaban a los representantes de provincia con especial interés y preocupación por el tema biocombustibles como Santa Fe, la mencionada Córdoba o Tucumán.
De hecho Santa Fe había pedido al presidente, a través de la senadora Sacnun, que el tema se incluyera en el temario de extraordinarias. Pero Alberto Fernández nunca lo hizo porque tenía la idea de que se tratara el proyecto de Máximo. El hijo de Cristina Fernández no presentó su iniciativa y el tema se fue demorando llegando a este punto crítico cuando en mayo se cae la prórroga.
Mientras el muy promocionado proyecto de Máximo sigue sin aparecer, desde el Frente de Todos acusaron a la oposición de impedir el tratamiento de los cambios en ganancias que benefician a 1,2 millones de argentinos, con la sesión pedida para el jueves.
Ahí empezó la guerra de pedidos de sesiones: Juntos por el Cambio lo hizo para el mismo jueves a la tarde (conscientes de que no tendrán quorum a la mañana) incluyendo Ganancias y el oficialismo convocó para el sabado 27/3 y agregaron al temario las modificaciones en el Monotributo (junto con el nuevo régimen de dopaje en el deportes y la educación ambiental), después de intentar en vano que los opositores desistieran de su pedido.
Ariel Rauschenberger, diputado nacional por La Pampa y vicepresidente de Comisión de Presupuesto, explicó este miércoles (24/3) que "el proyecto de ganancias estaba para ser tratado en febrero pero no nos pudimos poner de acuerdo con la oposición por los protocolos".
Con este panorama, Diputados sesionará el sábado, algo que no ocurría desde la crisis de 2002. Massa logrará mostrar la aprobación de ganancias como un éxito personal, pero los gobernadores peronistas seguirán esperando por biocombustibles.