Ya surgía de una encuesta realizada en 2018 por PwC: 7 de cada 10 empresarios afirmaron financiarse de alguna manera con capital propio o dilatando el pago a proveedores.
“No es nuevo que la desconexión entre el sistema bancario y el sistema productivo de las pymes viene profundizándose en los últimos años. Además de las altas tasas de interés, la complejidad de los trámites y fundamentalmente la ´informalidad´ del sector complican aún más el acceso al crédito”, fue una de las principales conclusiones.
No prosperó la intención de Cambiemos de que el Estado estimule a las Pymes, a través de la Ley Nº 27.264, que la propia diputada de la coalición, Elisa Carrió, se encargó de recordarle a la Casa Rosada, lo mismo que los socios radicales, con el titular de la convención, Alfredo Cornejo como vocero.
Es que, dependiendo la categoría en la cual quede encuadrada la empresa, la Ley les permite a las registradas acceder a préstamos más accesibles, diferir 90 días el pago del IVA, descontar de ganancias hasta el 10% de lo que invierten (beneficio este último que estuvo vigente hasta diciembre del 2018), entre otros.
Lo que sucede es que, según datos del Ministerio de la Producción, el porcentaje de empadronamiento sigue siendo bajo, ya que sólo el 44% del total de pymes argentinas son las que se encuentran en los padrones de la AFIP.
Así, con las cajas vacías y sin financiamiento, el año pasado se sacrificaron en el país cerca de 200.000 empleos netos.
Según un relevamiento propio de APYME presentado ante el Congreso por una veintena de entidades del sector en diciembre 2018, antes de la devaluación y del inicio de la recesión, "la tasa de mortalidad de las pymes era de 10 cada 24 horas" pero "hoy la cifra ha escalado de manera dramática: cierran sus puertas 25 empresas cada día".
A media máquina
El informe elaborado por CAME sobre el primer mes de este año no contiene buenos presagios en tal sentido, ya que por 9no mes consecutivo cayó la producción industrial de las pequeñas y medianas empresas, un 8,8% comparado con el mismo periodo del 2018, como consecuencia de un “descenso en la demanda interna fue muy fuerte" y exportaciones que continuaron planchadas, de acuerdo lo declarado por la mayoría de las PyMEs consultadas.
La capacidad instalada se encuentra, de este modo, en un 52,9%.
De ahí que el relevo sobre las quiebras efectuado por el CEPA, que entre CABA y provincia abarca al 52% de las compañías radicadas en el país, se muestre en permanente ascenso en los 3 años largos de gestión: 666 en 2016; 716 en 2017, y 795 en 2018, y acumule en ese lapso el 19%.
Los concursos preventivos, la antesala del cadalso, se agregan un 75% más en todo el período: 210 en 2016; 227 en 2017 y 368 en 2018. Fueron 2.982 los casos de empresas, principalmente del sector manufacturero y de consumo, que solicitaron la quiebra por vía judicial o que se presentaron en convocatoria de acreedores.
Los procedimientos preventivos de crisis que otorga la Secretaría de Trabajo, que según el CEPA funcionan como una suerte de flexibilización "de hecho" de las relaciones laborales por habilitar despidos con reducción en las indemnizaciones, vienen cobrando impulso por tal motivo desde 2016, cuando llegaron a 55, para luego escalar a 83 en 2017 y 108 en 2018.
También el programa de subsidios REPRO se recortó 20% tanto en la cantidad como en los montos.
Desde que la Fundación ProTejer, Apyme, Industriales Pymes Argentinos (IPA), la Cámara Argentina de Pymes Proveedoras de la Industria de las Telecomunicaciones (Cappitel) y la Confederación Empresaria de la República Argentina (Cgera), así como la Central de Entidades de Empresarios Nacionales (Ceen), entre otras, llevaron el reclamo al Congreso Nacional en diciembre, la situación planteada no sólo no recibió ninguna acción efectiva de parte del gobierno, sino que se ha empeorado y amenaza con afectar directamente el empleo y fabricar más pobreza, sino que condena a las patronales, que tratan humanamente a diario con el personal y hasta conocen a sus familias, a convertirse en verdugos de la gestión económica de Cambiemos mandando ellos mismos a la calle a los trabajadores.