El PRO, y no Cambiemos -porque no reaccionó igual la CC-ARI de Carrió y muchos menos el radicalismo-, terminó haciendo ‘kirchnerismo’ contra la Corte. Olvidó Macri que alguna vez tendría consecuencias haber desplazado a Ricardo Lorenzetti de la Presidencia de la manera en que se lo hizo y los intentos de aumentar el número de miembros del tribunal para generar otra mayoría.
La reacción del PRO fue desmedida para un partido que se dice moderado. Pero con diferencias. El kirchnerismo sobreactuaba sus enfrentamientos con la Corte por una presunta democratización de la Justicia que acabara con la injerencia de los poderosos.
Mauricio Macri y su sector más duro aprovecharon el pedido del expediente de “Vialidad” que demoraría el inicio del juicio a CFK para, de paso, invisibilizar la pelea de Elisa Carrió con el jefe del bloque PRO en Diputados Nicolás Massot (que se alista en el ala moderada y ‘política’ del macrismo) y las declaraciones del radical Alfredo Cornejo en la previa a la convención radical hablando de otro candidato de Cambiemos que podría no ser Macri. También tapó el triunfo del peronismo cordobés y algunas encuestas negativas a nivel nacional.
El Gobierno presionó con ayuda de los medios de comunicación aliados y la motorización a través de las aceitadas redes sociales de un cacerolazo que resultó módico. Pero con todo, logró en 24 horas que la Corte tuviera que aclarar a los tropiezos que el pedido del expediente no suspendía el inicio del juicio a CFK.
Habría existido otra preocupación entre los miembros de la Corte que pidieron el expediente: que se empezaron a difundir en las redes sociales sus datos personales. Apuntan por esa movida a las huestes de trolls cambiemistas, aunque no lo dicen.
Macri aprovechó los cacerolazos sin movilización –aunque esta en incubación una marcha- como “una reacción colectiva porque la gente ya no quiere cosas raras”.
"Estamos viviendo una época en la que tal vez la recesión económica nos hace castigarnos por demás, pero estamos viviendo una transformación bestial. Era impensado hace unos años atrás. Creo que tenemos que creer en lo que estamos haciendo y apostar a que con la verdad sobre la mesa esto va a funcionar", agregó.
El Presidente puede sentir que ganó esta pulseada contra Lorenzetti y sus tres socios de la Corte, oero las heridas que provocó tendrían réplica.